Tuesday, 17 November 2015

La balcanización de Occidente

'Debemos prohibir la fe islámica en Francia'
Robert Chardon (1949-) exalcalde francés 

Una opinión pública cada vez más en contra de la guerra está siendo aterrorizada mediáticamente para aceptarla.
Los autores materiales de cualquier siniestro de envergadura salen sobrando. Lo que importa es observar cómo el sistema utiliza las estrategias de siempre – la propaganda televisiva y la manipulación de las instituciones– para persuadir a la renuente población a la violencia.
Francia se está viendo forzado a unirse a la débil coalición de los supuestos ‘aliados’, liderados por EUA. El enemigo fundamental no es el ISIS, sino la Rusia de Vladimir Putin, que por el momento tiene la autoridad moral gracias a su tangible ofensiva contra el ISIS.
Al puro estilo de La Odisea del Espacio de Stanley Kubrick, el patriarca francés se dirige con garrote en mano al charco de petróleo en Medio Oriente. Sin embargo, es determinante tener muy claro que no es sólo el hidrocarburo lo que se pelea, sino la lucha geoestratégica por control del territorio y la potencial salida al mar del bloque Eurasiático.
Es así como en estas tierras arrecia un conflicto múltiple, facilitado por el vacío de poder creado por la intromisión occidental, que de facto eliminó a Saddam Hussein y que ahora insiste en Bashar Al-Assad, el último baluarte de secularismo en la región.
Para lograr esto se recurrió como siempre a las ‘abejas estandarizadoras de la opinión’. Éstas se desplazan a través de los medios, radicalizando y perforando la mentalidad de la masa, para después colarse hasta sus emociones, encrespándolas en sumisión paranoica.
Los que ganan con esta crisis son los patriotas nacionalistas, que están aprovechando lo sucedido para militarizar aun más la relación doméstica con la ciudadanía y las relaciones exteriores con las excolonias como Siria. El Frente Nacional de Marine Le Pen vindica su extrema ideología con los cruentos acontecimientos. No hay que olvidar que la situación de los migrantes ya era tema caliente en Francia, por lo que la curiosa aparición de algunos pasaportes sirios añade más leña al fuego.
Los que pierden son muchos. Primero que nada está la ciudadanía francesa, a la cual se le ha canjeado su República por un Estado policiaco de corte neocolonial.
Otra que pierde es la opinión pública, esa que ya no apoya guerras desde la razón democrática, y que por eso es aterrorizada para ser cooptada en sacrificio de sus libertades civiles. Tristemente el fundamentalismo de extrema derecha resuena cada vez más que la redundante democracia.
Y qué decir del proyecto europeo, el cual ya de por sí sufría los incesantes embates migratorios, así como del desempleo generalizado y la falta de representación política estructural desde Bruselas.
Los ataques de Paris tenían como objetivo mayor a la misma Unión Europea, la cual fue violentada por una estaca que se clavó sobre su eje franco-germano, el corazón y motor del ambicioso proyecto supra nacional. El bombazo durante el partido de fútbol entre ambos países es el mejor símbolo de ello. Es por esto que el cierre de fronteras que se vislumbra, aunado al desastre en la coordinación de políticas migratorias, pudieren representar el fin de la concordia continental.
Otra que paradójicamente pierde por su debilitamiento es la ‘coalición de los desanimados’ de la OTAN, ya que ni Alemania ni Inglaterra están de acuerdo en seguir las aventuras imperialistas del Tío Sam en Medio Oriente. Esto no sólo se ve reflejado en la negativa de ambos de participar de dicha coalición, sino también en su acercamiento con Eurasia a distintos niveles. La ‘City’ de Londres ya estableció un acuerdo financiero con Beijing y su yuan, mientras que Alemania, que recientemente se negó a participar del TTIP (Asociación Trasatlántica para el Comercio y la Inversión) sutilmente se aproxima al nuevo orden multipolar.
Otro que pierde, aunque no sea tan evidente, es el grupo mercenario ISIS, ya que el mundo entero se ha percatado que es un comodín para la guerra de civilizaciones. Dicho de otra forma, el ISIS ha sido desenmascarado como una excusa para perseguir y aniquilar al mundo islámico.
La formula de la incremental violencia es la siguiente:
La Lucha de Civilizaciones de Samuel Huntington es la justificación para intervenir en tierras musulmanas, o sea, el vehículo.
El discurso de la guerra contra el terrorismo es el plan de ataque, el volante del vehículo.
El 1984 de George Orwell es el control de daños, es decir, los cinturones de ‘seguridad’ para la renuente población.
Problema-Reacción-Solución. 


Sunday, 15 November 2015

De reglas y pragmatismos

‘‘Regular es crear las condiciones para la imposición de todo tipo de restricciones y límites a la comercialización, propaganda y consumo de un producto’’

Cesar Gaviria (1947-) político colombiano

Toda regulación implica certificar algo para facilitar su control y el de la sociedad que lo utiliza. 

A diferencia de la regulación, la legalización sí libera al producto o servicio de su previa criminalización, permitiéndole al individuo, a las asociaciones civiles (A.C.) o a la misma iniciativa privada que participen de la comercialización, como sucede con el alcohol y el tabaco.

El caso de la regulación es distinto, ya que implica que el Estado se hace cargo, con el objetivo fundamental de sublimar los efectos sociales de la distribución y el consumo de lo que se regula.

Uruguay, el primer país que se atrevió a regular y legalizar al mismo tiempo la marihuana es un caso curioso, ya que ley que se aprobó es realmente un híbrido adaptado a las particularidades de su sistema social. O sea que con todo y que se legalizó, es el individuo, las A.C. y el Estado los que ahora tendrán poder sobre la planta, pero irónicamente no la iniciativa privada, como en teoría aplicaría bajo una legalización tradicional.

La razón principal es que Uruguay es gobernado por una social-democracia de corte socialista, donde el Estado se encarga de gran parte de la economía de aproximadamente 3 millones de personas. Es en este sentido que puede decirse que Uruguay nacionalizó su relación con la marihuana, de acuerdo a la prioridad de los intereses públicos de la comunidad.

Lo primero que se estableció con la modificación de la ley fue corroborar la descriminalización que ya existía en la teoría y la práctica. El consumo casual ya era tolerado, pero la nueva ley oficializa su uso. Esto quiere decir que el Estado simplemente reconoció algo que el pueblo ya practicaba por decisión propia, y ahí radica el gran avance político.

Esto no quiere decir que la ley haya sido aprobada sin contratiempos. Un dilema fundamental es la participación del Estado en el negocio, algo que sería muy difícil en México por la corrupción imperante.

No hay que olvidar que regular y legalizar implica arrebatarle el negocio ilícito al narcotráfico. Muchos le temen al hecho que el Estado adquiera otra manija de control sobre el pueblo, debido a los nuevos poderes de observación y control que el monopolio sobre el negocio de la mariguana le otorgan a la autoridad.

Mientras tanto, lo que el gobierno de José Mujica logró con la modificación a la ley fue exculpar a la planta de su presencia urbana, al vez que toleró a los individuos en su relación privada con ella. Estos pueden tener hasta seis plantas en su casa para consumo doméstico, pero sin derecho a venderla en la calle. Aparte, se reforzó la influencia de las A.C. (clubes de autocultivo de hasta 45 miembros) como entidades autónomas.

Parece que por fin el Estado comenzará con la siguiente etapa, que consiste en la producción de la marihuana dentro del territorio nacional, aunado a su distribución en farmacias, de hasta 40 gramos por persona registrada por mes.

México escogió un método distinto para su legalización, de acuerdo al tamaño del mercado y la cruenta e impopular guerra contra el narco. Una ciudadanía claramente en contra de la planta (66% según, El Universal) dificulta la legalización por la vía legislativa, por lo cual se recurrió al pragmatismo no ideológico del poder judicial para eludir al pueblo.

Hay que aclarar que las cuatro personas que impusieron el amparo representan a la A.C. y no al individuo constitucional, ese que se valida con la democracia electoral o el referéndum.

Esto quiere decir que es plausible que intereses geopolíticos y económicos estén afectando la decisión de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. 

Esperemos que esta bomba mediática de humo verde no sea la antesala para la inmediata comercialización y privatización de la marihuana, camino que desaprovecharía la oportunidad de sintonía pública como la del caso uruguayo.

Sin consulta ciudadana ninguna ley genera eco colectivo.

Sunday, 8 November 2015

Los alquimistas de la verdad

La mota se ha vuelto tan buen negocio como los alimentos veganos, por eso es que los hombres de las batas blancas están usando su poder para modificar nuestras consciencias a favor de sus ‘ilustradas’ decisiones.
Hoy como siempre los expertos son ellos, que desde arriba manipulan los numeros y las letras amparados en dios, el rey o la misma ciencia. Independientemente de si existe o no una verdad objetiva y absoluta, los que guían nuestros destinos se comportan como si existiera, ya que sin ésta no habría manera efectiva de controlar a la colectividad.
El objetivo ulterior es refundar a la sociedad de acuerdo a paradigmas determinados por ellos mismos, los cuales en algún día no muy lejano volverán a incomodar a los del poder, lo que los llevará nuevamente a modificar las ‘verdades convencionales’ para alinearlas con el statu quo.
Con ello me refiero a los intereses económicos encubiertos, los cuales sabemos que siempre han determinado las relaciones de poder de la humanidad. Imagine usted, estimado lector, que al modificarse una ley como la de la mariguana, o al hacerse una declaración institucional como la de la Organización Mundial de la Salud en torno a la carne procesada, inmediatamente comienza la transformación de la opinión de le gente, lo que a su vez influye en la moralidad pública. En pocas palabras, existe una triangulación directa entre ley, opinión y moralidad.
Una enseñanza determinante de todo esto es que el ser humano sigue y seguirá emitiendo juicios sobre asuntos y cosas que le incomodan, de acuerdo a la organización social imperante.
Es así como de la noche a la mañana un sistema acepte sus fallas –como la muy obvia de los procesos industriales–, los cuales ya sabíamos que eran dañinos. Es positivo que finalmente esto se haya reconocido. Sin embargo, debemos abrir las ojos a la realidad detrás de los fabricantes de la verdad. Estos sólo actual cuando les conviene y no cuando realmente se necesita.
Me pregunto si ahora se atreverán a criticar al resto de los procesos industriales como el plástico, los fármacos, y el azúcar, o si de plano hay por ahí todavía mucho negocio como para no afectarlo. La respuesta obvia a esta cuestión es que no lo harán hasta que no sea rentable hacerlo.
En cuanto a la mariguana queda claro que el Estado busca ‘comprar’ algunos minutos de exposición mediática, con el espectáculo de los cuatro individuos, que irónicamente no la consumen, pero que gracias a un amparo obtuvieron el derecho al auto cultivo.
Esta estrategia fue elegida de acuerdo a la crisis de estado de derecho que vive un país en guerra civil, que ha violentado los derechos humanos fuera de toda proporción. La opinión pública de nuestra conservadora cultura está claramente en contra (hasta en un 67%, de acuerdo a algunas encuestas). En este sentido el ‘sablazo judicial’ del amparo le servirá al Estado para influir en la sociedad, de acuerdo a la triangulación ley, opinión, moralidad, que describí anteriormente.
En pocas palabras, la situación del país no es la óptima para que el legislativo plantease una iniciativa como la de la legalización, y por eso es que se recurrió a lo jurídico para instaurar el cambio por goteo.
Dicho pragmatismo jurídico contrasta drásticamente con el statu quo ultra conservador de políticos como el ‘‘Bronco’’, que prácticamente se alineó con el Papa y su curia ultra conservadora, en cuanto a su postura contra las drogas.
La mayor incongruencia es que ésta ‘cabina del deseo’ jurídica de los cuatro amparados sirve a intereses políticos y económicos, que están por encima de lo social. Evidencia de ello es que el Departamento de Estado de los EUA, que durante décadas había criticado cualquier intención mexicana a favor de las drogas (incluyendo lo que hizo Fox a favor de la despenalización), ahora ha dicho que cada país debe decidir sobre sus propias políticas.
Esto sigue la lógica de la inminente legalización a nivel federal de aquel lado.
Le apuesto lo que sea a que Hillary Clinton usará la legalización nacional como argumento para derrotar a Donald Trump en las próximas elecciones presidenciales.

Wednesday, 4 November 2015

De transfusiones fallidas

La importación de petróleo ‘ligero’ frackeado de EUA significa el fin de la intensiva industrialización mexicana del siglo pasado.


Dicha industrialización detonó la gran urbanización del país, la cual se hizo posible gracias a la masiva emigración del campo, o sea el éxodo rural. Fue así como millones de campesinos migrantes establecieron la estructura social básica urbana a la que hemos estado acostumbrados, pero que hoy se ha puesto en entredicho debido a la escasez de oportunidades de trabajo.


En un sentido, México ha transitado hacia la era de servicios informáticos y financieros, pero también es cierto que las mayorías no están incluidas en esto. El estado benefactor quedo atrás –derrumbado–, ya que por un lado la ideología neoliberal a la que nos aferramos justifica el desmantelamiento (privatización) de lo público en pro de lo privado. Por otro lado, la acelerada globalización en la que participamos ha vuelto redundante a muchas personas, las cuales simplemente salen sobrando en esta economía de externalización y automatización de procesos productivos. Dicho de otra forma, la clase trabajadora mexicana ahora tiene que competir con el resto del mundo, incluyendo a las cada vez más comunes máquinas y robots.


En vez de responder con una estrategia sensible para enfrentar la transformación socioeconómica que sufrimos, el Estado lamentablemente da prioridad a la ‘seguridad’ sobre todos los demás rubros. Una de las más afectadas es la educación pública, la cual técnicamente era la herramienta fundamental para colocar al trabajador mexicano a un nivel relativamente competitivo a escala global.


Pemex alguna vez fue el emblema del desarrollo estabilizador nacionalista, eje fundamental que ‘lubricó’ el surgimiento de aquella clase media que nos posicionó en el mundo como potencia manufacturera. Esa movilidad social ha desaparecido por muchas razones, pero una principal es que el motor industrial que le daba chispa se ha enfriado.


Cuidado, no digo que la industrialización haya desaparecido por completo. Sin embargo, los índices están a la baja, ya que muchos de los procesos de las cadenas productivas ahora son hechos en otras latitudes.


Cierto es que el petróleo es un recurso no renovable, que en el caso mexicano está por agotarse. No obstante, estar acudiendo al vecino del norte para pedir una transfusión de crudo ligero es el mejor símbolo –además de la corrupción institucionalizada– del pésimo manejo y la poca previsión en torno al petróleo, empresa y producto básico del Estado y la sociedad. Esto no lo digo en un sentido nacionalista, sino estratégico. Es raro el país que actualmente se deshace de algo tan esencial para su desarrollo, como lo podemos constatar con los noruegos.


La alta densidad poblacional de las grandes ciudades mexicanas es un producto del siglo pasado industrial que endiosó al hidrocarburo, ese que sedujo a millones de campesinos a abandonar su hogar tradicional a favor de una mejor vida en la ciudad. Ese esquema hoy ha caducado, y la mejor evidencia de ello es la informalidad del 58% de la población económicamente activa. Simplemente no hay con qué pagar el gasto corriente de la nación, y por eso es que se han inflado tanto las deudas privadas.


Ha llegado el momento de liberar a las grandes poblaciones para que regresen al campo, o por lo menos a ciudades mucho más pequeñas que las megalópolis que ya conocemos, para que desde ahí puedan hacer la vida digna que la gran ciudad prometió pero nunca acabó otorgando.


Para que eso suceda tendrán que darse algunos cambios drásticos. Lo primero es detener la guerra fallida contra ya no sabemos qué, ya que ésta justifica el militarismo rampante y la represión, lo cual resulta en la desaparición de las libertades civiles de la población. Lo segundo es revertir la centralización de poder y la privatización de todo lo público, ya que esto nos tiene en plena decadencia monopólica.

Sin acceso a la tierra no hay vida no alimento digno para las mayorías.

Thursday, 29 October 2015

De ciclos y recurrencias

‘‘Una idea es algo que tienes; una ideología es algo que te tiene’’

Morris Berman (1944-) historiador estadounidense

Hay una poesía que dice que todo sufrimiento es recurrente, como también una teoría que dice que todo fenómeno social es reincidente, esto porque no modificamos la cultura durante ni después de los colapsos sistémicos.

Invariablemente, esto nos lleva de regreso a lo de siempre, por la repetición incuestionada de los patrones colectivos que define lo que somos como sociedad.

De ser esto cierto pudiéramos entonces aseverar que la tendencia a centralizar el poder en pocas manos, con sus resultantes diferencias socioeconómicas, que suelen realzar los odios raciales y la guerra, serían producto de otra cosa, aparte de la obvia propensión hacia al monopolio del capitalismo. El otro factor sería la existencia y permanencia de una cultura de grandes ambiciones individualistas como la que contamina a muchos en México y EUA, misma que ahora nos enfrenta a unos con otros, de acuerdo a su ultra competitiva esencia.

Neoliberalismo, en ese contexto, sería mucho más que una simple y pseudojustificación científico-racionalista de los supuestos libres mercados.

Neoliberal, en cuanto al análisis de corte cultural que aquí propongo, aglomeraría y representaría una mentalidad de eterna competencia, la cual puede verse reflejada en varios frentes.

A nivel empresarial pudiéramos posicionar al TPP como la coronación de una visión que legitima capitalismo corporativo, ese que en nombre del individuo derriba barrera tras barrera legal para interceder en cada vez más latitudes, buscando las utilidades de que lubriquen el proceder de esa ambiciosa mentalidad.

A nivel social la contraparte es la cultura del consumo –con sus promesas de libertad y plenitud individual–, que además, e irónicamente, es la fuente de poder de esas mismas corporaciones. Es así que en nombre del individuo, y con la ayuda del legislativo, las trasnacionales arrasan con los derechos civiles, todo mientras llegan las supuestas vacas gordas del economismo y el perpetuo progresismo neoliberal.

A nivel ejecutivo cabrían los líderes tecnocráticos como CSG, Zedillo y Clinton, o los abiertamente empresariales, como Donald Trump, que con su brillar individual afilan la cima de la pirámide meritocrática en que supuestamente se ampara la movilidad social del discurso neoliberal.

Cualquier ideología se convierte en cultura. De alguna forma podemos decir que la ideología del individuo hecho cultura es un concepto anglo-americano, que venimos arrastrando desde el clímax británico del Siglo XVIII.

A donde trato de llegar con esta recurrencia ideológico-cultural es a la analogía entre la crisis del neoliberalismo actual, con sus injustos y violentos bemoles, y la crisis y subsecuente colapso del liberalismo clásico de la década de los 30, que vio en el surgimiento del fascismo el momentáneo fin de una larga etapa histórica.

Las similitudes son enormes. Prohibicionismo, deudas extraorbitanes, militarismo, chivos expiatorios, bolsas de valores en rojo y países en quiebra, conflicto transnacional, fundamentalismos, racismo y clasismo exacerbados, propaganda copiosa, y la oferta de liderazgos cuasimesiánicos para salvarnos a todos de nuestra propia cultura y forma de vida incuestionada.

El caso de la estructuración de la ‘plataforma de despegue’ de la potencia estadounidense es muy singular, ya que con todo y que Franklin Delano Roosevelt (FDR) fue electo para tratar de salvar al país de la debacle post-1929, es un hecho que existieron por ahí potenciales golpes de estado de orden fascista para derrocarlo, ya que esta ideología deslumbraba en la Alemania de la época.

Es cierto que Trump ya se movió hacia el centro, rebajando su retórica de odio, –de acuerdo a su alto puntaje en las encuestas de popularidad. Sin embargo, y politiquería y retórica a un lado, el señor representa la continuidad del statu quo de ambiciosos corporativismos empresariales, de donde él mismo emerge.

No quiero promover a nadie, pero si de alternativas reales y coherentes se tratase, considero que Bernie Sanders pudiera ser ese reformador que EUA y Norteamérica necesitan. Es hora de que alguien tome el timón del barco y vire su curso, ya que de lo contrario es factible que el iceberg del hielo de deuda y descontento irrumpa en el camino de esta enorme y descontrolada maquinaria.

Bernie Sanders tal vez sería el reformador a-la-FDR que la lógica económica y el obligado flujo ideológico-cultural requiere, para que la sociedad por lo menos acepte el difícil orden de cosas, y de ahí poder hacer algo nuevo.

Te invito a que escuches una entrevista esta tarde con Morris Berman en Global-es.

Hablaremos con él de estos temas.

Tuesday, 27 October 2015

La unarquía y la globalización descarrilada

'El 1% más rico tiene tanto patrimonio como todo el resto del mundo'
-Credit Suisse
La globalización comprobó ser no más que un mecanismo económico para someter a las mayorías a los designios de unos cuantos.
El hecho de que China sea el segundo lugar en las estadísticas de la desigualdad a escala global significa que el virus de neoliberalismo, con sus enormes diferencias culturales y socioeconómicas, ha contaminado al planeta entero.
Mucho nos dice la historia de una etapa supuestamente trascendida llamada la monarquía, en donde reyes y papas acumulaban casi todo lo disponible durante la Edad Media y algunos siglos posteriores.
En ese sentido es que se nos vendió la modernidad como la supuesta trascendencia de esa forma de organizarnos, ya que se suponía que la república y sus ciudadanos ahora sí serían representados dignamente. Y aunque sí podemos decir que hubo un buen periodo de relativa igualdad, hoy hemos llegado al fin de esa ilusión.
Es así que lo que tenemos es a la susodicha globalización, con sus grandes promesas de libre mercado, entregándonos lo que nos merecemos por ingenuos, desigualdades y abismos aberrantes, que nos han arrojado a todos al enojo y la violencia.
A mí ya no me cabe duda que muchos de los problemas que sufrimos en el México contemporáneo tienen que ver con estas diferencias, ya que todos estamos interconectados. Sólo aceptando que los que les pasa a otros nos pasa a nosotros, es que podremos finalmente quitarnos el velo de las falsas esperanzas, con que nos han cubierto los ojos ya por algunas décadas.
Lo que entendemos como capitalismo neoliberal ya ha sido puramente recibido en Oriente, ahí donde se están disparando unos índices de crecimiento económico muy por encima de los bajos porcentajes a los que nos hemos acostumbrado en México y Occidente.
Es fácil, si tú permites que unos cuantos se queden con todo, lo que haces es encarecer las cosas. La inflación real que vivimos es la mejor válvula de esto. No obstante, los ‘‘hechiceros del poder” juegan con estas cifras cual supuesta alquimia, para tratar de hacernos creer que la fantasía es real y duradera.
Unarquía quiere decir que el 1% se ha globalizado, y que por eso es que no cesan los conflictos, ya que el mundo entero se ha estancado a esta forma de suicidio colectivo.
El progresismo económico, ese que propone que el crecimiento es posible siempre, se ha topado con pared de este lado. Sin embargo, de aquel lado no lo han vivido en carne propia, por lo cual su inconsciencia de ello alguna día los despertará de su novatez.
Esto no quiere decir que podemos ya a estas alturas tratar de cambiarlos, ya que esta estrategia es la que nos tiene como estamos, discutiendo y peleando por quién tienen la razón, cuando mejor tendríamos que estar viendo qué hacer como especie.

Thursday, 22 October 2015

De la boca para fuera

‘‘El poder del discurso está en sus opresivas clasificaciones’’
Roland Barthes (1915-1980) semiólogo francés
Los estratagemas que los políticos utilizan para manipular a la opinión pública han sido los mismos a través de la historia.
Es así como podemos entender por qué un ‘‘Pacto por México’’ es realmente una alianza en su contra, y también cómo una promesa de campaña como la de la tenencia pierde su ímpetu una vez electo el candidato.
Asimismo, podemos aclarar cuál es la intención detrás de un supuesto ‘líder’ como Benjamin Netanyahu, que de la noche a la mañana exime a Hitler del genocidio contra los judíos –‘‘Hitler no quería exterminar a los judíos en aquella época’’–, para tratar de justificar sus atropellos contra los palestinos en el presente.
La más tradicional de todas las manipulaciones es centralizar el poder de la información y el discurso en pocas personas, para con ello ordenar y controlar a la sociedad de acuerdo a una visión específica y monotemática. El mejor ejemplo de esto es la propaganda actual del Estado mexicano, que utiliza a los medios de masa para difundir su superchería macroeconómica, que de acuerdo a lo que se vive en el mundo real, no es más que una repetición vacía y uniforme.
En ese sentido, Joseph Goebbels, el ministro de publicidad y propaganda Nazi, decía que para convencer a alguien había que llenarlo de mentiras.
Después está la modificación del significado de palabras como ‘terrorismo’, la cual gradualmente, y con la ayuda de los medios de masa, fue incrustándose en nuestras mentes asociada con barbas y turbantes musulmanes. El significado clásico de terrorismo se refiere a cualquier acto que cause terror. No obstante, nuestra dependencia de la TV nos ha hecho vulnerables a sus falsos contenidos.
Otra muy común es la utilización de palabras alternativas –eufemismos– para rebajar cualquier carga semántica que pudiere molestar al público. Es así como un aumento importante del impuesto predial es solo un ‘ajuste’, o como una ‘participación publico-privada’ implica la venta de un recurso, a la vez que las víctimas inocentes de un ataque fallido son apenas bajas ‘colaterales’.
Una de las tácticas más nefastas es la de reducir y estandarizar los contenidos mediáticos, buscando rebajar la calidad del debate público. Monterrey es experto en esto, ya que la pésima calidad de programas de TV limitan esas alternativas que pudieran ayudar a racionalizar la discusión.
‘‘Cada vez menos y menos palabras, y a su vez el rango de consciencia siempre más pequeño’’, declaró George Orwell en su novela 1984.
Y qué decir de las ‘condenas de la historia’ que aplicaron los sucesores a personajes de la talla de Akhenaton o John F. Kennedy. Lo que suelen hacer los poderosos que sustituyen a los grandes reformadores es tratar de borrar su memoria, ya sea criticándolos o interponiendo nuevos discursos para facilitar el olvido.
Una en que somos expertos los mexicanos es la de ‘cantinflear’ en la retórica y la demagogia, como lo constata esta frase reciente de Cuauhtémoc Cárdenas. “Hay muchas izquierdas. Algunos dicen que están en la izquierda, otros que no están. Hay las electorales, otras que no. Hay de todo. Como diría yo en las derechas. Hay muchas derechas de muy distinto tono, y es muy difícil decir qué califica si se está en el derecha o en la izquierda. No hay ningún juez que lo establezca”.
En vez de ser breves y directos, llenamos a los otros de palabras y frases rebuscadas para llamar la atención.
Una que definitivamente está de moda es mostrar actores en pantalla que aparecen como héroes salvadores, mismos que tarde o temprano demuestran lo que son, piezas e imágenes de un ajedrez sistémico ultraconservador. Las cosas no cambian tan fácilmente. Hay demasiados intereses creados como para permitir que algún carismático los modifique.
Por último, y no por eso menos importante, está la desinformación como la de los ‘peñabots’ que intentan disuadirnos de la realidad que yace frente a nuestras narices. De aquí también se desprende el concepto de ‘periodista a sueldo’ o mercenario de la verdad, que por unos cuantos pesos tergiversa el mensaje.
En resumen, las promesas de campaña, el control de medios, la centralización del discurso, y demás mentiras y enjuagues, han sido, nos guste o no, el hilo conductor de nuestra civilización.

Tuesday, 20 October 2015

Guerra eterna en Afganistán

'La heroína es un negocio multimillonario apoyado por poderosos intereses'
Michel Chossudovsky (1946- ) economista canadiense
La decisión de Obama de retener indefinidamente a 9,800 soldados en Afganistán responde a objetivos de carácter geoestratégico y mercantilista.
Primero que nada está la urgencia geoestratégica por contener a la resurgiente Rusia y la consolidada China, que han acelerado su paso desde su incursión en el conflicto sirio. Los planes de Moscú y Beijing de fusionar las zonas comerciales y militares que ambos lideran –en una gran unión eurasiática– aterran al Tío Sam, motivándolo a extender una ocupación que ya acumula 14 años.
Después están las corporaciones estadounidenses que se aprovechan de la destrucción y la reconstrucción de países ajenos, y que por ende requieren de cada vez más territorios para sacarle provecho a su nefasta interferencia. Aparte están las potenciales ganancias en minerales que presumiblemente yacen debajo de la accidentada geografía de Afganistán (como el litio que usan las baterías de nuestros dispositivos de alta tecnología). El petróleo y el gas natural no abundan por allá, sin embargo, los cuantiosos minerales prospectados son suficientes para seducir a las grandes empresas.
Por último y no por eso menos importante está el negocio ilícito del opio que es manejado por la CIA para estrechar sus tentáculos alrededor del planeta. Afganistán produce en la actualidad el 90% del opio del mundo, planta que después es procesada para obtener la heroína. De hecho, la producción de opio a partir de la ocupación de 2001 no ha hecho más que incrementarse, oficialmente rompiendo todos los récords históricos.
La Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito declaró que en mayo de este año la cosecha de opio fue de 5,500 toneladas métricas, o sea, 49% más alta que el año pasado, y más que toda la producción del resto del mundo combinada. En pocas palabras, la ocupación militar de Afganistán es una excusa para controlar el negocio de la droga, similar a como sucede en México.
Nada de esto es novedad. La CIA simplemente repite el patrón que aplicó en Vietnam hace 40 años en aquella supuesta guerra contra el comunismo. Cambian los terrenos y los chivos expiatorios, pero el corrupto y malvado plan elitista del narcotráfico es el mismo.
Lo más increíble es que el Talibán –el gobierno de facto de Afganistán– no sólo había prohibido el opio antes de la invasión de 2001, sino que además se dedicó por un tiempo a destruir los plantíos. Hoy no sólo respeta al opio, sino que irónicamente lo ha hecho una fuente fundamental de ingresos.
Es así como el Talibán se ha convertido en un aliado clave de la CIA, que ha empoderado a estos 'mercenarios' al grado de tenerlos como un eslabón primario de la cadena productiva de la heroína, que después venden como droga en las calles de Occidente para financiarse.
Tan fuerte se ha hecho el Talibán que ahora controla la ciudad de Kunduz, ahí donde se localiza el hospital donde trabajaban los ‘médicos sin fronteras’ que recientemente fueron bombardeados por Washington.
Todo este espectáculo mediático, que nos presenta a las múltiples cabezas del dragón intervencionista peleando entre sí mismas, paradójicamente sirve a los intereses del complejo burocrático industrial y militar, que tiene al ‘divide y vencerás’ como su máximo mantra.
De todo esto está consciente Vladimir Putin, que apenas el día siguiente del anuncio de Obama sobre la permanencia estadounidense en Afganistán alertó a ocho de las repúblicas exsoviéticas, para que estén preparadas para responder a cualquier ataque proveniente del convulsionado país centro-asiático.
Ulteriormente, en Afganistán podemos ver la concentración de lo peor de la política exterior de Washington. Corporaciones, ejércitos extenuados, militares privados, fundamentalistas en el poder (el actual Talibán nació del Muhajideen que EUA financió contra la URSS), drones, propaganda humanitaria, muerte de inocentes, discurso democrático-liberal, y un largo etcétera.

Sunday, 18 October 2015

El club del crédito ilusorio

‘‘Los libres mercados han creado más fronteras’’
Vladimir Putin (1952- ) Presidente de Rusia

El Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP) representa una afronta a la multilateralidad de la Organizacion Mundial de Comercio (OMC), y ciertamente un ataque a la soberanía de los potenciales miembros.
Esto porque las corporaciones estadounidenses tienen otras prioridades, que el respetar la institucionalidad comercial global vigente.

Lo primero es tratar de evitar la consolidación de China como nueva hegemonía mundial, ya que el dragón asiático no ha parado de crecer en lo comercial, lo económico, lo cultural y lo militar. Es en este sentido que Washington está reforzando su relación a todo nivel con países vecinos de Beijing. Tanto Brunei, como Singapore, Malasia y Vietnam comparten el mar de la China Meridional con el gigante de Oriente, mientras que Australia y Nueva Zelanda están localizadas relativamente cerca de estas contenciosas aguas.

Dicho de otra forma, todos estas naciones están dentro del eje del Pivote Asiático, la estrategia de la administración de Obama que busca contener a China. EUA no sólo busca incrementar el comercio, sino también convertir a sus invitados en aliados militares contra Beijing. En pocas palabras, el TPP será una versión rebajada de la OTAN, en donde un ataque a cualquier miembro equivale a un ataque contra todo el grupo, que en ambos casos son liderados y defendidos por Washington.

Lo segundo que Washington busca con el TPP es expandir el poder de sus corporaciones, las cuales tendrán rienda y legalidad suelta para hacer y deshacer dentro de dicha zona ‘comercial’. En columnas anteriores expliqué lo de los arbitrajes privados y lo de la privatización de la vida social. Ahora comento que otro de los bemoles de dicho acuerdo es controlar el flujo de información de Internet, como parte del plan de reducción de libertades civiles, que según sus creadores es necesario para someter a la opinión pública a sus designios corporativistas.

Ulteriormente, el TPP está siendo negociando en secreto sin consultar a la ciudadanía, por lo que la manipulación de la red será la coronación de ésta infamia impositiva.

Lo tercero que buscan los cerebros torcidos detrás del TPP es la extensión de los tentáculos crediticios, o sea, la profundización de la financialización de la sociedades adscritas al acuerdo. Los once miembros potenciales del TPP tienen una alta concentración de reservas internacionales en dólares, lo cual ya de por sí los ata al país de la moneda de reserva mundial.

Sin embargo, la Fed no está ya en condiciones de subir tasas de interés, pues de hacerlo, se colapsaría todo el castillo de naipes de crédito a interés nulo, del cual depende la corporación bancaria para hacer sus desmanes.
Por eso es que algunos de los ‘invitados’ al TPP, entre ellos México, están siendo seducidos por la idea de la eternidad del flujo crediticio desde la Fed, ya que sin él sus economías se caerían en pedazos. Por otro lado, la banca trasnacional requiere como mínimo de una docena de países para seguir propagando la usura con su casino capitalismo.

Es por eso que el TPP es mucho más que un arreglo comercial. Aparte de lo mercantil, se incluyen aspectos geoestratégicos, geopolíticos, financieros, informáticos y militares.

Las estrategias de dominación son ya conocidas. En el plano económico se obliga a los países, que tienen el ‘privilegio’ de formar parte de dichos clubes, a contraer altos préstamos, para que gradualmente vayan acumulando enormes deudas que los vuelvan inoperantes. Esto justifica subsecuentes intervenciones, las cuales eventualmente revocan la soberanía financiera de la víctima crediticia.

Por el lado político, la estrategia es convencer mediante la indoctrinación ideológica neoliberal a los miembros, para que ellos mismos instalen gobiernos afines al corazón imperial, facilitando la entrega de los recursos naturales y las políticas públicas.

Al final lo que se pierde es la soberanía en todo sentido, ya que te vas convenciendo de abrir cada vez más tu país a las ‘bondades’ de los poderosos. A través de los tiempos esto siempre ha resultado en desastre social, como hemos podido constatar en el México post-TLC.

En su última etapa, el sol y otras estrellas cubren con gases inertes a otros cuerpos celestes. Los imperios en debacle recurren a los banqueros y los militares para tratar de arrebatarle lo que se pueda a los demás. Irónicamente y sin excepción histórica, esto acaba acelerando el proceso de extinción de cualquier hegemonía, sea esta la romana, la otomana, la británica o la estadounidense.

Thursday, 15 October 2015

Global es / Nietzsche hoy

Oscurantismo neoliberal

‘‘30 años de neoliberalismo en México destruyeron la sociedad’’
Asa Cristina Laurell (1943-) investigadora mexicana
Aprobar el Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP) significará el colapso de la comunidad y su república.
Esto porque el hilo conductor del acuerdo es la profundización de la privatización neoliberal de la economía y la cultura, fenómeno que gira alrededor de varios ejes.
Primero que nada se encarece aún más la vida, ya que una mayor concentración del capital y los recursos naturales elimina la competencia y acentúa la escasez. A esto hay que sumarle la especulación financiera de la que se alimenta la banca que nos rige, que convierte dicha escasez en exclusividad, haciéndonos creer que somos especiales y privilegiados porque adquirimos algo limitado y finito.
Segundo, se aceleran los procesos y las prisas, ya que el neoliberalismo depende de la ultra competitividad y la alta velocidad para ser eficiente. Uno de los ejemplos más evidentes de esto es la ‘tramititis’ de la que cada vez somos más presas con los bancos, los cuales aparte de todo el poder que ya tienen, aumentan sus ganancias al complejizar sus operaciones en supuesta eficiencia. ¿Qué no se suponía que era el Estado socialista el sistema más burocrático?
Tercero, se prostituyen los créditos para el consumo, o sea, la base de la economía especulativa. Esto a su vez beneficia a la banca, que gana con la falta de capacidad de pago de una sociedad que ha sustituido el ingreso real por crédito.
Cuarto, se centraliza el poder y las decisiones económicas en un pequeño grupo de corporaciones, que manipulan los mercados y las personas como los regímenes socialistas que tanto critican.
Quinto, la extrema privatización de la sociedad nos arrebata la comunidad y estandariza el gusto, ya que nos 'seduce' para que sacrifiquemos los parques y las plazas por centros comerciales. En esta línea, la televisión y demás medios de masa apuntalan esta cultura, homologando los patrones de consumo y de comportamiento en torno a una forma de vida materialista predeterminada.
Sexto, privatizar sin regular es despojar, lo cual puede constatarse analizando las últimas dos décadas de ‘integración’ norteamericana. Esto aplica tanto para la tierra como las materias primas y la mano de obra organizada.
Básicamente, el neoliberalismo es una ideología de corte neorreligioso, ya que transforma el relieve de valores y prioridades socioculturales. Es así como gradualmente vamos aceptando las ‘cosas como son’ sin cuestionamiento, aunque esto equivalga a una pérdida de derechos humanos y civiles, más la rebaja constante de nuestra calidad de vida.
Cuidado, una cosa es estar a favor de la competencia y los libres mercados, y otra muy distinta es permitir que el corporativismo (fusión de poder público y privado) arrase con la civilidad y la comunidad. El TPP agravará esta ecuación fuera de toda proporción aceptable.
La propaganda de Estado nos ha dicho hasta el cansancio que la principal causa de la violencia es el narcotráfico. Sin embargo, hay otras razones que también se están exacerbando desde lo político-económico, hecho al que estamos respondiendo con la negación institucionalizada, realidad que se ve reflejada en la incrementada burocratización de nuestras vidas.
El dilema ya no es nacionalizar o privatizar más la banca, sino regular sus excesos desde alguna posición democrática. De no hacerlo, terminaremos sometidos completamente a un manojo de corporaciones financieras, que han subcontratado a las fuerzas armadas para perpetuar su mandato. Ulteriormente, seguir con esta tendencia –de financializar todo rubro social– nos conducirá al suicidio colectivo.
En resumidas cuentas, no se trata del autoritarismo de los operadores del ‘Pacto por México’. Se trata de una dictadura oligárquica neoliberal que se defiende con plomo rentado.

Tuesday, 13 October 2015

El nuevo rompecabezas de Medio Oriente


'La época de la dominación de Occidente ha quedado atrás y EUA ya no establece el orden mundial'
-Der Spiegel, periódico alemán
A Obama le está tocando pagar la cuenta de décadas de mal manejo geoestratégico estadounidense en Medio Oriente.
Es por eso que responsabilizar completamente al Presidente del desastroso proceder de la superpotencia en Siria es una forma muy cobarde de negar el comprometedor pasado.
A la historia me remito.
Comienzo mencionando el derrocamiento del primer ministro iraní Mohammad Mossadeq, quien nacionalizó el petróleo, y que por eso fue depuesto por la CIA y el MI6 inglés para facilitar el restablecimiento del poder dictatorial del Shah Reza Pavlavi.
¿Y qué decir del apoyo del Tío Sam para Irak en contra de Irán durante la guerra que estos países pelearon por una década?
¿Y qué tal la instauración del eje petrodólar entre Washington-Riad, que hoy está llegando a su límite debido a la álgida competencia del multipolarismo?
En cuanto al incondicional apoyo americano a Israel, simplemente me remito a decir que la bandera palestina fue finalmente izada en la ONU sólo un día después de que Putin marcara el cambio en la geoestrategia de Medio Oriente.
La ironía es que Benjamin el ‘Bibi’ Netanyahu respondió a esto con más ataques contra los palestinos, actitud que está encrespando a la comunidad judía europea. Muchos están exigiendo al establishment que sustituya al ‘Bibi’ por un líder más pacifista, ya que están conscientes de que seguir igual no hará más que agudizar el antisemitismo alrededor del mundo.
Alguien que está consciente, no nada mas del accionar del ‘Bibi’, sino también de los peligros del acercamiento con Irán es Henry Kissinger, el duro operador de la política exterior de Jimmy Carter. Kissinger, quien el año pasado defendió la postura rusa en Ucrania, en esta ocasión se ha proclamado en contra del acuerdo nuclear con Irán, ya que considera que profundizará el sectarismo y la animadversión entre Teherán y Riad, lo cual irónicamente ya está sucediendo.
En medio de todo este borlote tenemos el más reciente desenlace en la región con eso de la intervención rusa en Siria, la cual en apenas dos semanas ha logrado más contra el ISIS que los más de tres años del Tío Sam y su OTAN.
Dicho teatro me recuerda la película Wag the Dog (‘‘Escándalo en la Casa Blanca”) de 1998, en la que el presidente de EUA, interpretado por Dudley Moore, planeó una invasión mediática falsa de Albania para disuadir al público de otros asuntos.
Es así que la presencia rusa en Medio Oriente ha redirigido las fuerzas y las estrategias de algunas naciones. Israel está teniendo que negociar con Moscú a regañadientes, ya que por un lado todavía mantiene la relación con EUA, mientras que por otro lado, ‘Bibi’ está furioso con Obama por haber perdonado a Irán.
Otra pieza clave es Arabia Saudita, la cual está en graves problemas. La reciente competencia con Washington por el control de los precios del petróleo ha dejado a la monarquía quebrada, ya que el crudo apenas rebasa la barrera de los $50 dólares.
A esto hay que sumarle la gradual destrucción de su ejercito mercenario ISIS por parte de Rusia, potencia que de aquí a tres meses habrá exterminado la oposición al presidente sirio Bashar Al-Assad.
La única oposición real será EUA, que por ningún motivo permitirá que Rusia se quede con el tablero entero de Medio Oriente. Sin embargo, Washington tendrá que negociar con Moscú, ya que buena parte del mundo se está convenciendo de la veracidad y la certeza de Putin en contra del ISIS.
Al final, esta nueva versión de la Guerra Fría obligará a EUA y Rusia a dividir el poder en la región, lo cual en si ya representa una derrota para el hegemón neoliberal, que a como de lugar busca evitar que se agujere más la bañera que contiene su ímpetu dominador.
Sugiero observar con cautela lo que acontece en Turquía, ya que estos últimos atentados contra los kurdos, sumados al apoyo de Ankara a Washington, pudieren complicar aún más la situación de este aliado clave de la OTAN. El Ejército turco no permitirá que Erdogan incite una guerra civil, como tampoco alentarán el que se agreda abiertamente a Putin. Por eso me atrevo a aseverar que este presidente de grandilocuencia neo-otomana ha empezado a caminar por la cuerda floja.

De apariencias y distractores

‘‘Existe una fuerte convergencia de miradas sobre el alcance y la naturaleza de los problemas de derechos humanos en México’’
Zeid Ra’ad Al Hussein (1964-) Alto comisionado de la ONU para los derechos humanos
La ONU le está recomendando a México que retire a la fuerza militar de las funciones de seguridad pública, ya que el Estado es señalado por participar de los abusos de derechos humanos que se han hecho costumbre en el país.
Esta dura realidad no ha sido cuestionada por el gobierno del cambio de NL, que se ha ceñido al plan del gobierno federal, mediante la reciente fusión de los poderes y la centralización de los deberes de la Marina y el Ejército, en lo que tiene que ver con la seguridad del estado. Todo esto sigue la tendencia belicista y represora del Estado mexicano, que en los últimos años ha venido incrementando el gasto en militarismo fuera de toda proporción republicana.
En casi 10 años de guerra contra el narco hemos aprendido que responder de la misma manera a la violencia, la cual era menor antes que el Ejercito ocupara las calles, empeora eso que buscamos erradicar. Este cruel proceso de ‘pacificación’ (según el discurso imperante) nos ha demostrado como una política pública puede acabar transformar a la autoridad en agresor, como dice la ONU.
Existen otras causas de la violencia en nuestro país, además de la prohibición de las drogas que alimentan al narcotráfico, pero no podremos aceptarlas y superarlas si nos mantenemos aferrados a la mentalidad vengativa de la propaganda mediática que legitima la violencia para erradicar la violencia. Ésta simplemente es una estrategia que debe pararse, ya que de lo contrario nos conducirá al enojo y la locura colectiva.
La lista de causas del descontento social incluye también a la corrupción endémica, la excesiva burocratización, la falta de representación popular, la privatización de la vida social y el despojo de cada vez más bienes públicos, la mala distribución de la riqueza, las rampantes deudas, el racismo y el clasismo institucionalizado, y obviamente la prohibición de las drogas, la cual ha permitido que unos pocos se enriquezcan legalmente (banca) mientras otros sufren y mueren.
A mí me gustaría que se generara un debate público sobre el tema de las fuerzas armadas en las calles, ya que por lo visto muchos están convencidos de que es la única forma de arreglar las cosas. Me encantaría saber por qué el gobierno del cambio refrenda esta forma de proceder. Entonces, en vez de dejarnos seducir por las frecuentes apariciones de estos ‘‘héroes’’ en televisión, mejor habría que sentarse con ellos para indagar en estos temas.
Por otro lado, está la enorme deuda pública y el juicio pendiente al exgobernador Medina, temas que lo por lo visto están siendo relegados, olvidados debido a nuestro fuerte convencimiento y ferviente admiración por las hazañas de las nuevas figuras mediáticas.
En apenas unos días la sociedad civil pasó de querer crucificar a Medina al teatro de la democracia directa, con eso del ‘‘referéndum’’ sobre la tenencia. De la noche a la mañana ese electorado que no era tomado en cuenta, ahora se ha convertido en el supuesto eje de la ‘‘renovada’’ gobernabilidad.
Sería bueno tener en mente que no puede haber gobernabilidad con las estratosféricas deudas como las del estado de NL, como tampoco habrá civilidad y republicanismo con el Ejército en las calles. Y qué decir de la casi nula impartición de justicia, realidad que nos ha explotado en la cara debido al dramático repunte en las violaciones a los derechos humanos que reclama la ONU.
Esto de llevar lo de la tenencia a voto es similar a la exagerada fijación con lo de Monterrey VI, señuelos y distractores de los asuntos fundamentales de la comunidad, como son la desigualdad social, la extraorbitante deuda pública y la militarización de la cultura. ¿Si eliminar la tenencia fue una de las promesas de campaña electoral, entonces por qué no la eliminan una vez electos? ¿Por qué manipulan a la opinión pública para hacerse ver muy democráticos?
Debemos hacer consciencia que con o sin tenencia, el Estado comoquiera subirá impuestos y contraerá más deudas, ya que el empecinamiento con el ataque frontal contra ‘los malitos’ cuesta muy caro. Encima de todo, dicha cruzada es negocio para algunos, a la vez que otros se aprovechan para proyectarlo como telenovela que pueda mantenernos anestesiados de la realidad. En pocas palabras, te dan uno pero te quitan dos.
Es por eso que el sistema se sirve de actores mediáticos. Éstos siempre serán más populares que las incomodas causas del descontento social.
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El TPP y la soberanía corporativa

"Jamas permitiré que cortes privadas pagadas por empresas multinacionales dicten la política de estados soberanos’’
Matthias Fekl (1977-) ministro francés de comercio exterior
Siguiendo una estrategia desesperada, la Casa Blanca ha convencido a 11 países, entre ellos México, para que eliminen toda restricción legal al poder de las corporaciones trasnacionales.
Es por eso que puede decirse que la autorización (falta la aprobación del Congreso americano) del Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP), significará la transición al ultra liberalismo. Este será el último manotazo de un imperio en extinción, estrella que se ha quedado sin combustible debido a sus constantes flamazos imperiales.
Ultra liberalismo porque en nombre del individuo y sus libertades los gobiernos ceden cada vez más poder político a las corporaciones, que seducen al ciudadano para convertirlo en consumidor, acaparando su poder público de forma privada. En otras palabras, estamos intercambiado la comunidad, los espacios públicos y el medio ambiente por decisiones comerciales privadas, que son defendidas por algunos como la única forma de progreso y civilización.
La estrategia es desesperada por dos factores principales. El primero es que dicho TPP se está forzando (no se consultó al pueblo) en respuesta a las recientes declaraciones de Putin en la ONU, quien aprovechó para resaltar la urgencia de resucitar a la Organización Mundial del Comercio (OMC), con el fin de trascender el proteccionismo y la anarquía por el que atraviesan los mercados internacionales.
El neo-zar ruso propuso la Union Eurasiática y la nueva Ruta de Seda China para darle vida a la OMC. Esto aterra a los que hace mucho dejaron de respetar la reglamentación y la ética típicas de este tipo de instituciones multilaterales.
Aquí perfectamente caben la banca, las petroleras y las farmacéuticas, todas corporaciones privadas que han venido incrementando sus ganancias debido al vacío en normas, reglas y leyes que han generando con sus excesos.
El otro factor es la negativa, específicamente de París y Berlín, de firmar la contraparte europea del TPP, la Asociación Transatlántica para el Comercio y la Inversión (TTIP). El rechazo de estas potencias tiene que ver con varias razones, siendo una determinante la cláusula de arbitraje corporativo privado estipulada como la 'piedra angular' del TTIP.
Tanto el TTIP como el TPP proponen arbitrajes privados y extrajudiciales, o sea reglas propias para beneficio de una clase corporativa. La diferencia fundamental de este tipo de arbitraje elitista, a la normatividad colectiva que ya existía con la OMC, es que ésta última es de esencia pública, donde los árbitros son escogidos y enviados por los mismos gobiernos para representar sus intereses nacionales.
La otra razón es geoestratégica, y se debe al bache de la relación Europea con EUA por su política exterior conjunta en Medio Oriente y Ucrania. Las sanciones contra Rusia le costaron mercados al viejo continente, a la vez que apoyar las ‘‘aventuras al estilo neocruzada’’ en Medio Oriente resultó en la llegada a sus costas de masas de migrantes indeseados. Ulteriormente, Europa sale perdiendo con cada fiasco intervencionista.
Es obvio que el surgimiento multipolar debilita al corporativismo estadounidense y su constelación de potenciales víctimas nacionales del TPP. Es por esto que las corporaciones tienen prisa por eliminar toda restricción a su accionar, ya que tendrán que competir contra 5,000 (6,000 si se suma África) millones de euroasiáticos.
Las corporaciones manipulan a la clase política que financian a través de los cabilderos. El TPP no es un tratado de libre comercio, es un golpe de Estado en cámara lenta a favor de la ya de por sí empoderada empresa trasnacional. En pocas palabras, el Estado ya no defiende la soberanía popular consagrada en la Constitución, sino que ahora legitima soberanía sin límites para las corporaciones.
Cuidado, una cosa es permitir la iniciativa privada, y otra muy distinta es eliminar toda regla para que tengan rienda suelta sobre la comunidad y el medio ambiente, responsabilidad que en teoría recae en los gobiernos.

Tuesday, 6 October 2015

La era de las consecuencias

''Putin se quedará sin reservas de divisas internacionales''
David Petraeus (1952- ) militar estadounidense
La prolongación de la nueva Guerra Fría pudiere desfondar no sólo a Rusia, sino también a EUA.
La carrera armamentista entre Washington y Moscú durante la primera etapa Guerra Fría (1945-1991) tuvo como ganador a EUA, ya que su economía era mucho más poderosa que la de Rusia.
Sin embargo, su reciente confrontación en Medio Oriente, que pudiere detonar en una conflagración mucho más grave, es distinta al bipolarismo clásico por varios factores.
Primero que nada Washington no se arriesgó a externalizar su producción industrial hacia China hasta que no cayera la URSS, y por eso se mantuvo como líder de la manufactura global hasta finalizar el milenio. Hoy EUA ha sido superado en industria, exportaciones, poder adquisitivo y comercio por China.
Segundo, la sociedad americana no dependía tanto del crédito como ahora, donde circulan más tarjetas de crédito que efectivo (circulante estimado en $250,000 millones de dólares). El día de hoy la ‘obesidad crediticia’ se infla mucho más que el ingreso, lo que en términos prácticos equivale a que la deuda, y las expectativas que alrededor de ella se crean, han sustituido al crecimiento de la economía real. Increíblemente su deuda soberana actual rebasa los $18 millones de millones de dólares.
Tercero, el apoyo al capitalismo estadounidense era más marcado durante su expansión económica que en la etapa de contracción actual, donde los extremos neoliberales –reflejados en la financialización de la sociedad y las relaciones internacionales– le han restado legitimidad y poder real a su hegemonía.
Cuarto, el enfrentamiento en Siria dista de ser uno ideológico entre capitalismo y comunismo. Hoy tenemos a Rusia, Irán y China capitalistas y alineadas para defender sus intereses en la región, como parte de una estrategia Eurasiática mucho mayor. Dicho de otra forma, lo que vemos en Medio Oriente y otras regiones altamente contestadas del mundo, es una lucha entre el decadente dominio financiero occidental y el emergente orden multipolar.
Encima de todo Rusia no enfrenta solo a EUA. Es cierto que Moscú no tiene suficiente dinero para mantener una postura bélica por mucho tiempo. No obstante, también es cierto que Putin actúa como la punta de lanza para el gobierno chino (principal aliado), que cuenta con el dinero necesario para perpetuar el conflicto, especialmente porque del otro lado tiene a su principal deudor financiero, Washington.
Es así que mientras el Tío Sam se desvive por salvar su dominación global, sus enemigos lo orillan a gastar más dinero del que tiene, en afán de mantener su imagen de 'policía del mundo'.
El establishment estadounidense podrá presumir que ganará la guerra, pero lo que no aclaran es que para lograrlo tendrán que imprimir muchísimo más dinero del que ya han impreso. Irónicamente, esto haría estallar la burbuja que sostiene a su petrodólar.
Las guerras sólo convienen cuando hay ganancia, pero en esta ocasión EUA combate para mantener el statu quo. Es por esto que perder la batalla en Medio Oriente significaría el fin de su hegemonía como la conocemos.

Thursday, 1 October 2015

De misiles y maquinas

‘‘Hay que crear una coalición contra el ISIS similar a la que se formó contra Hitler’’

Vladimir Putin (1952-) Presidente de Rusia

El discurso de Vladimir Putin frente a la ONU fue una contundente reprobación del unilateralismo de los Estados Unidos y la OTAN.

En ese sentido, las palabras del hombre fuerte de Rusia retumbaron dentro del templo del supuesto multilateralismo del planeta, institución que definitivamente ha sido cooptada por la fuerza.

Seamos realistas, los cambios que seguramente seguirán a dicho discurso dibujan una secuencia lógica, si tomamos en cuenta los numerosos fiascos de la política exterior de Occidente durante los últimos años.

La crítica más dura de Putin fue contra la mentalidad de Guerra Fría de su contrincante (EUA), cuyo nombre omitió deliberadamente para elevar la expectativa del público. Dijo que la OTAN se había dedicado a expandirse desde la caída de la URSS, actitud que en Siria llegó a su fin de acuerdo a la novedosa alianza rusa con China.

Además, Putin aprovechó para promocionar su Unión Eurasiática y la de la Ruta de Seda China. El neozar usó parte de su tiempo para promocionar e invitar a Europa a formar parte de ambas uniones, las cuales tienen el potencial de fusionar a más de 5,000 millones de personas en una zona comercial y de dialogo intercultural.

Por otro lado, Putin se presentó como el defensor de los pueblos islámicos, ya que dijo que sobre ellos pesaba el estigma del terrorismo, el cual como sabemos, tienen activado desde 2001 como el chivo expiatorio contemporáneo de Occidente. 

Es importante decir que la actitud de Putin sólo es posible por el simple hecho de que está al frente de un país que cuenta con armas nucleares. Si a esto le sumamos el hecho de que China, otro poder nuclear, ‘rompió el himen’ de la virginidad del imperio estadounidense –al atravesar sus buques por el Canal de Suez, símbolo de 200 años de imperialismo angloamericano– tenemos suficiente evidencia de la transformación geoestratégica que ocurre frente a nuestros ojos.

Esto quiere decir que los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU (FRA, RU, EUA, CHI, RUS) tienen armas nucleares, por lo cual la nueva dirección y relevancia que tomará la ONU, ahora dependerá de las nuevas alianzas que cada poder teja con el resto del mundo.

Confieso que admiro el carácter y la tenacidad de Putin, pero tampoco espero mucho de un futuro dominado por él y el liderazgo chino. Sin embargo, considero que debemos darles una oportunidad de cumplir lo que están prometiendo, ya que lo que tenemos en el momento es un desastre de relaciones internacionales.

¿Imagine usted lo que sería una futura alianza, sin contrapesos, entre Donald Trump y Benjamin Netanyahu? La entrada de Rusia y China no sólo detendrá la guerra en Medio Oriente, sino que también es muy factible que le ponga un alto al expansionismo israelí en la región.

El mundo de la actualidad carece de liderazgo en cuanto a lo político y lo ideológico, y por eso es que Putin y otros intentan ocupar el lugar que alguna vez tuvo el representante de Washington.

Eso sí, cualquier liderazgo que emerja, sólo se mantendrá al frente si cuenta con los misiles nucleares y la maquinaria industrial y la riqueza suficiente para corroborarlo. Con esta cruda realidad se topa mi idealismo por una mejor civilización.