Thursday, 15 January 2015

Repetición es propaganda

`El liderazgo de la economía mundial es una experiencia de poder que puede cegar al vencedor de la marcha de la historia´
  
-Fernand Braudel (1902-1985) historiador francés 

  
¿De qué nos estarán tratando de disuadir los medios de masa occidentales? El crimen acontecido en París es una cosa, pero su repetición como simulacro en forma de propaganda es otra completamente distinta.
La televisión es uno de los mejores instrumentos de manejo de percepción que haya existido, ya que es capaz de construir, mediante el bombardeo de imágenes, eso que damos por un hecho en nuestras vidas. Sé que es difícil viajar a la totalidad de los lugares del planeta para poder interactuar personalmente con las culturas disponibles, pero me parece mucho más grave el depender de un aparato intencionado para informarnos de lo que son los demás más allá de nuestro contexto.

Es así que la TV manufactura nuestro consentimiento. Entonces, cuando los medios agarran cualquier noticia, repitiéndola sin cesar, acaban realzando nuestras emociones en relación a lo que sea que haya sucedido y que por tanta aparición logra que concentremos nuestra atención sobre el evento o la crisis reportada. Nuestra mente solo puede enfocarse en algún asunto cuando se desenfoca de otros, y ahí es donde yace el mayor poder de la TV.

El mejor ejemplo de esto es el atentado en París, noticia que ha llenado los espacios de la mayoría de los medios de masa occidentales. Lo que han logrado con ello es concentrarnos en la muerte de una docena de personas y, en el camino, han conseguido que nos olvidemos de las millones de víctimas que han perecido desde que inició la cacería contra el terrorismo en 2001.

Estos chicotazos mediáticos, como los del dichoso avión desaparecido de Malaysia Airlines, no solo nos disuaden de fenómenos de mediano plazo como los de la consigna terrorista occidental –ese cómodo chivo expiatorio al que recurren cada que lo necesitan. También sirven para mantenernos alejados de otras realidades geopolíticas que apenas hace unas semanas inundaban todo espacio televisivo. Me refiero a la situación de enfrentamiento entre Occidente y el emergente mundo multipolar Euroasiático y el BRICS, que llevan algunos años ya pujando por la supremacía del planeta.

No hay que olvidar que China ya salvó a su brazo armado ruso de la debacle financiera, ya que Moscú es de alguna forma el escudo y espada que Pekín subcontrata para resguardar su incremental despunte hegemónico. Como sabemos, Rusia se ha convertido en una piedra en el camino para los EUA, los cuales están tratando de seducir aún más a Europa para que rompa en definitiva con el milenario oso ruso. Las críticas europeas contra las sanciones han subido de tono y, en esta línea, hasta hoy se han sumado políticos austriacos, húngaros, checos, italianos, letones, franceses –con el mismo François Hollande–, y el vicecanciller y ministro de Economía y Energía alemán, Sigmar Gabriel.

La noticia más relevante que los medios de masa omitieron previo a lo de Charlie Hebdo fue que Putin ya invitó a Europa a profundizar sus lazos comerciales con la Unión Euroasiática, los cuales solo pueden fortalecerse en detrimento del potencial acuerdo comercial (TTIP) con Washington y, en sí, de esa relación que llamamos Occidente.

No solo está en juego algún bloque geopolítico o militar. Lo que está en peligro es todo el andamiaje cultural e ideológico llamado liberalismo, que tiene en existencia desde el Siglo XVII, periodo de larga duración que según Fernand Braudel define lo que somos en Occidente. Antonio Gramsci se referiría a los 400 años de liberalismo como un bloque histórico donde se contienen las prácticas sociales que, a su vez, crean los valores y las teorías que usamos para racionalizar y justificar nuestra cultura.

Lo que trato de decir es que la cosa es mucho más compleja que la guerra de civilizaciones entre judío-cristianismo e Islam, que los medios están usando para esconder los abusos de una clase política depredadora e incongruente. Occidente se está defendiendo de la muerte de su hegemonía socioeconómica, obviamente, pero también trata de prevenir que surja una nueva cosmovisión e idiosincrasia que se atreva a modificar el eurocentrismo que lleva con nosotros muchos siglos.

Estamos siendo testigos de una lucha civilizatoria en la que Occidente intenta evitar el tener que pasarle la estafeta –obligatoria por lógica histórica– a Oriente. Dicho esto, es importante que no echemos las campanas al vuelo, ya que será tomada por otras culturas que seguirán con el mismo sistema patriarcal insustentable, pero desde otra visión. La nueva era, tristemente, será más de los mismo, solo que nos tendremos que conformar, de este lado del mundo, con el asiento trasero.

Tuesday, 13 January 2015

Jacobinismo civilizador

`Yo creo que esta es una lucha por la libertad´

Tony Blair (1953-) exprimer ministro del Reino Unido 

Occidente se ha puesto en riesgo a sí mismo gracias a que practica la ingeniería social de las culturas ajenas. No hay que olvidar que el patriarca contrasta nuestras identidades para enfrentarlas perpetuamente.

Algunos de los líderes más represores del mundo protestaron hace unos días en París, donde corearon valores como la libertad de expresión y la paz en una marcha exclusiva separada de los 13.7 ciudadanos que también lo hicieron. Lo irónico es que muchos de los funcionarios de Estado, quienes representan naciones a lo ancho del orbe, reprimen derechos civiles de todo tipo en favor de ciertas libertades que consideran como mejores que las que en teoría ya existen. En pocas palabras, libertades como las de expresión se nos han limitado debido a la contingencia de seguridad en que nos han envuelto durante los últimos tiempos.

El lenguaje ha cambiado para justificar agresiones en latitudes lejanas que son vistas con desprecio por practicar formas de vida distintas a la nuestra. Es así que conceptos como ‘‘cambio de régimen”, ‘‘principio de la precaución”, ‘‘ataques preventivos” y ‘‘el fin justifica los medios” se han impreso en nuestras consciencias. Y mientras neguemos que estas formas de ser incitan la violencia, sucumbiremos ante aquellos que las usan para lubricar sus excesos de jacobinismo político global.

El jacobinismo es una ideología que emana de las revoluciones liberales del Siglo XVIII, en las que países como Francia y EUA se liberaron de la tiranía del antiguo régimen a través de las armas. Esa forma de actuar permea ahora la política exterior de los poderosos de Occidente, que se esconden detrás del poder blando (soft power) para buscar lograr cosas `positivas´ en el mundo a través de la fuerza, como lo es exportar democracia e implantar libertades propias en tierras extranjeras.

¿Qué se puede decir de gobiernos que con una mano agitan la bandera de la libertad de expresión mientras que con la otra aplauden el espionaje y la tortura? Aquí incluyo a todos los gobiernos, pero, eso sí, los que más ruido hacen son los que se jactan de su excepcional superioridad.

Y mientras la limpieza étnica se lleva acabo como preparación para la inyección del remedio liberal, en casa se nos regentea de forma patriotera para que ciegamente obedezcamos a los designios del sistema patriarcal tribal y etnocéntrico, que diluye las libertades domésticas en el proceso de construcción de su monopolio de los `justos´.

Esta forma irracional de hacer política tiene tintes hegelianos, los que las cosas y los eventos que experimentamos gozan de un significado ideal, y que por ello merecen la pena ser llevados hasta su última y utópica consecuencia. Es curioso, pero este tipo de dogma también permea nuestro depredador sistema económico de mercados, ya que los mismos son permanentemente manipulados por los que tienen el poder de hacerlo.

Debemos comprender que el individualismo egoico y ultracompetitivo que técnicamente nos caracteriza en Occidente está justificado en pseudociencia. En esa línea, es crucial el analizar a otras culturas para tener una visión más global de las cosas. Al hacerlo nos daremos cuenta que sociedades como la musulmanas o cualquier otra del Lejano Oriente son colectivistas antes que individualistas. Entonces, el creer que otros que se determinan por su contexto particular deben sujetarse a nuestra forma de entender la libertad y los derechos civiles –que coronan al individuo sobre todas las cosas– es demasiado simplista y comodino.

Mucho de lo que se realiza en contra de ellos se hace con un grado de inconsciencia e ignorancia monumental, como lo es el tratar de cambiarlos en acorde a nuestros cánones. Esta forma de jugar a Dios termina volteando en nuestra contra a esos que juramos ayudar, ya que no solo son sus representantes nacionales los que responden a los ataques, si no también las mayorías mismas que sufren la incremental presión por el robo de los recursos que les dan vida.

Los que se aferran a su identidad se arriesgan a la persecución. Aquí postulo dos tipos de aferramientos. El primero es el del grupo poderoso, que convierte a sus emblemas y etiquetas en excusas para revestir a su rebaño de exclusividad. El otro es el defensivo que usan los débiles para protegerse (también con nacionalismos y patriotismos) de los embates de los gigantes identitarios.

La verdad es que si supiéramos agradecer haríamos civilización, no tendríamos que robarla. Es por eso que tratar de convertir al otro en lo que no es conlleva un mayor sufrimiento para todas las partes incluidas, con todo y valores `refinados´ que restregamos como supuesto pegamento libertario.

Sunday, 11 January 2015

Sé congruente y luego exige

´La libertad de expresión no te protege de las consecuencias de decir estupideces´

Jim C. Hines (1974-) Escritor estadounidense

Apoyarse en el concepto de libertad de expresión para justificar ataques culturales y consignas personales es la mejor forma de destruir la universalidad de una idea.

Nuestro mundo ha batallado mucho con las ideas de relevancia universal, ya que para muchos pueblos estas han sido impuestas por potencias coloniales ancladas en el eurocentrismo. Un buen ejemplo es la Declaración Universal de los Derechos del Hombre de la ONU (1948), la cual fue una actualización de la original Declaración de los Derechos del Hombre y el Ciudadano de la Francia revolucionaria del 
siglo XVIII.
Técnicamente la ONU se estableció como una organización encargada de institucionalizar y alinear a los distintos pueblos del mundo alrededor de ideas universales. No obstante, la realidad de las cosas es que muchos países africanos, musulmanes y orientales se han adherido a regañadientes, por la simple razón de que sus sistemas de valores difieren en la esencia de lo que es el hombre y su lugar en el mundo.

La libertad de expresión significa cosas distintas para cada cultura, por lo cual se hace muy difícil el coordinar sus alcances para todos. Las libertades que tiene un francés para criticar lo que sea no son compartidas por millones de personas alrededor del orbe, por ello me parece ingenuo enjuiciar a otros por que no se sujetan enteramente a nuestra forma de ver las cosas. Además, es irrisorio tratar de justificar la libertad de expresión cuando esta se usa como arma racista, para burlarse de lo más sagrado de otras culturas y religiones, como lo es el Profeta Mahoma para los musulmanes. Ulteriormente quiero resaltar la poca legitimidad con la que cuenta Naciones Unidas en los últimos tiempos, ya que como sabemos, esta organización ha hecho caso omiso, y en algunos hasta ha apoyado indirectamente, el exterminio de poblaciones enteras en Medio Oriente.

No apruebo los ataques en contra de los periodistas parisinos, pero me parece fundamental el que analicemos su participación en ese discurso islamofóbico y del terrorismo que ha englobado a Europa y América. El enemigo más temeroso de Occidente desde la caída de la URSS ha sido el musulmán, ya que casualmente en sus tierras yacen muchos de los recursos fósiles que mueven al mundo. Es así que se ha ‘legitimado’ una carnicería en su contra, con ejemplos en Siria, Libia, Irak, Irán, Afganistán, Yemen, Sudan, Nigeria, etc., amparada en que no son amantes de las ´libertades´ occidentales. 

El musulmán es el chivo expiatorio contemporáneo, el blanco perfecto para tapar los abusos propios. Dicho de otra forma, las libertades civiles de todo tipo se han limitado en Occidente debido al estancamiento económico, y por eso es que se incrementa la presión en contra de esas poblaciones que migraron para cubrir los trabajos de bajo costo y preparación, que muchos ya no quieren hacer. Dejaron entrar a la gente con menos educación y mayor identificación religiosa, y ahora se quejan porque no se adaptaron a una sociedad europea ya de por sí racista y clasista.

Por otro lado están los excesos de los gobiernos como el de Obama, el cual aprobó la película que puso en el ojo del huracán a Sony Entertainment. El notorio filme narra un complot para matar al líder actual de Corea del Norte, algo que obviamente fue interpretado como un insulto y una amenaza por las autoridades del país asiático. Obama enfatizó que el supuesto hackeo coreano (no se ha comprobado) es una amenaza en contra de la forma de vida estadounidense. Me pregunto ¿cuál sería su reacción si los coreanos hicieran lo mismo, proyectando una película con la muerte del Presidente de EUA, a escala nacional y en forma de propaganda?

Hay que tener mucho cuidado con los valores que queremos para los demás. Si no somos congruentes con ellos, será imposible el que alguien más los respete. La clave está en el ejemplo, y no en la incongruente imposición de valores que solo respetamos cuando nos conviene para justificar los medios para lograr ciertos fines.

Thursday, 8 January 2015

Global-es / De chapulinazos y regresos inesperados

Buró privatizador de la información

`El caos político está conectado con la decadencia del lenguaje´
  
-George Orwell (1903-1950) filósofo británico 

Entre más crisis relacionadas con el Internet se susciten, más se irá dificultando su navegación.

Crisis como la de Sony Entertainment versus Corea del Norte suelen ser excusas para un mayor control informativo, todo anclado en el miedo. Para efectuar dicho control, el Estado se aprovecha de su contubernio con las corporaciones, que como quiera que sea ya se venían apropiando de la red, justificadas en que las libertades de mercado les permiten infiltrarla como cualquier otro negocio. Dicho de otra forma, el control del Internet viene escondido como privatización, ya que hoy somos testigos de cómo una tecnología desarrollada inicialmente por el Estado ha sido cooptada por los grandes intereses privados.

Similar a como la Iglesia católica lanzó su contrarreforma en el Siglo XVI en contra del flujo informativo que la imprenta desató, ahora el Estado está tratando de ponerle un freno al Internet, tecnología que ha abierto canales informativos que han democratizado la opinión como nunca.

Fundamental en este gradual proceso de control es la ideología neoliberal que impera, la cual se ha convertido en la excusa para vender ese canal de opinión abierta en afán de limitarlo. En pocas palabras, la gente está leyendo demasiado, informándose de asuntos que le empoderan como sociedad civil. Esto no es del agrado de los poderosos, los cuales han declarado la guerra contra la libertad informativa.

Aquí entra la iniciativa privada de cobrar por servicios premium en la red, lo cual, con todo y que pudiere sonar atractivo para algunos, por otro lado significará un obstáculo para millones de usuarios que no desean adaptarse o que, de plano, no podrán pagar los incrementales cobros. Es así como el Estado se escuda de las acusaciones que lo implican directamente en el control de la red. Solo tiene que citar las libertades del capitalismo para disculparse de esta nueva injerencia privada en el flujo informativo del Internet.

No falta mucho que para la web se segmente entre el 1% que pueda pagar lo premium y el 99% restante, que tendrá que acostumbrarse a velocidades y contenidos relegados. Esto no será casualidad, ya que las corporaciones de dogma neoliberal le harán lo mismo al Internet que lo que le hicieron a la sociedad: dividirla entre megaricos y el resto de los mortales.

El asunto contra Corea del Norte, cuya culpabilidad en el hackeo de Sony no ha sido comprobada, se convierte en la perfecta excusa para meterle más mano a la red. Obama dijo que el hackeo representa un ataque contra la forma de vida americana, algo que seguramente será usado para tratar de aplicar más trabas legislativas. Además citó a Sony Entertainment, corporación líder en el ramo tecnológico, que finalmente se vio beneficiada con tanta publicidad, lo que ya se reflejó en las ventas de la susodicha película tan criticada por los coreanos.

El péndulo girará todavía más hacia el control corporativo de la red, acelerando la estandarización de sus contenidos. Esto apunta a una mayor simplificación del discurso, en términos orwellianos.

Ulteriormente, así como el ejemplo de la Iglesia medieval y su contrarreforma informativa luchó contra las múltiples interpretaciones de dios que la imprenta abrió para muchos, actualmente tenemos a una asociación neofeudal de corporaciones haciendo algo similar. Internet se creó para defender a la población del posible ataque soviético, pero hoy se ha transformado en una herramienta peligrosa para las autoridades, las cuales no han vacilado en encargarle a sus barones corporativos que interfieran para evitar la llamarada de bits democratizadores.

Ciertamente, la Edad Media y el mundo contemporáneo son épocas diferentes basadas en tecnologías distintas, pero lo que no ha cambiado nada es el afán de prevenir que la gente se entere. La manzana del conocimiento sigue siendo incómoda para los que detentan del poder.

Tuesday, 6 January 2015

Pasa la voz - La crisis entre Corea del Norte y EUA

Monterrey, ciudad Gótica

`No dejaré la alcaldía para competir por otro puesto de elección popular´

-Margarita Arellanes (1976- ) exalcaldesa de Monterrey, México 

  
Las generaciones del futuro conocerán nuestra historia, esa que escribimos día a día y que se reporta en los periódicos. Para ellos será fácil concluir que lo que nos hizo batallar tanto fue esa misma incongruencia que afectaba a toda la sociedad.
Los pueblos tienen lo que se merecen. Hasta cierto punto esto es cierto, ya que es la sociedad la que al final se acostumbra o no a formas de gobierno positivas o contraproducentes. Dicho esto, también debemos de incluir a los actores políticos –en sí, a la burocracia–, que en sistemas como los nuestros son los líderes de ese barco que llamamos comunidad.

Los lectores del futuro, como los de cualquier otra época de la historia, podrán decir que fue el desequilibrio social y de poder de eso que denominamos ‘‘la comunidad” lo que complicó las cosas hasta el desgaste, como sucede ahora en Monterrey.

Lo que trato de decir es que, simple y sencillamente, debemos observar la evidencia que se nos muestra para darnos cuenta de las causas que nos tienen divididos como comunidad: una ciudadanía cada vez más desconfiada de los políticos y los mismos políticos que se presentan en público como lo más deshonesto e incongruente posible. Esto es algo que se da a nivel nacional, pero en Monterrey ha alcanzado niveles alarmantes.

¿Quién defiende a una ciudadanía descobijada por una autoridad empecinada en el poder y el dinero?

¿Quién defiende a los pocos espacios verdes que quedan en la ciudad?

¿Quién le pone un alto a la mentalidad que hace de los estacionamientos privados la excusa para hacer negocio con los bienes naturales y públicos?

¿Quién hace algo para que ya no se mueva tanto dinero en unas campañas electorales ya de por sí inundadas de dinero de todo tipo?

¿Quién le pone un fin a los chapulinazos?

¿Quién le dice al poderoso que lo que necesitamos son calles en buen estado y no tantos policías?

¿Quién le pone un dedo a la deuda, aparte de los políticos que ya lo están haciendo?

¿Quién le dice al de arriba que la educación es más importante que los globos y conciertos musicales con fines electorales?

¿Quién limpia la calle para defenderla de los `oportunos´ representantes de Dios?

Sabemos que, si se los permitimos, estos políticos nos llevan el baile. La cosa es que no podemos jugar su juego, ya que al hacerlo los enfrentamos directamente en lo que mejor saben. Ya marchamos pacíficamente, pero tampoco se logró reacción de los políticos, que están con mucha prisa con lo de su próximas campañas electorales.

Entonces, ¿qué es lo que puede hacer cualquier comunidad ante una realidad que nos demuestra que no existe voluntad de cambiar la forma en la que operan? Que en este caso equivale a, por lo menos, mostrar ganas de querer frenar esas luchas de poder, que hasta dan asco.

Estoy contento con las candidaturas independientes, me parecen un logro. Dicho esto, no quisiera pensar que tendremos simplemente más manos metidas ahí en la política, enredando las cosas. Me encantaría saber qué tienen pensado de propuestas específicas, como, por ejemplo, qué harán con los espacios naturales y públicos ante el evidente ecocidio y asfixia urbana.

De no hacerlo, nadie sacará el tema para no ser visto como invotable, y así nos perderemos en las batallas que estos héroes librarán contra los partidos tradicionales, los cuales aprovecharan su poder de partido para evitar tener que luchar para cambiar algo. En pocas palabras, prefiero que los independientes se enfoquen en lo suyo antes de meterse al box con los pugilistas ideológicos de siempre.

El honesto no tiene por qué preocuparse por tener que dar explicaciones. Entonces, ¿por qué vemos a tanto político defendiéndose de tanto, últimamente?

Si creen que la ciudad va a crecer económicamente, permitiendo tanta especulación y construcción ilegal –en cuanto a la violación de los límites legales a su iniciativa–, pues que sean todos conscientes de que alargaremos la agonía de no poder nunca.

Si uno estira demasiado una cobija de un lado, el otro se descobija, y es así como está la relación entre comunidad y gobernantes en el Monterrey y el México de ahora.

Lo dejo con una pregunta, estimado lector. Si fuera posible cuantificar qué tanto la mentira afecta cómo estamos, ¿qué número le pondría?

Esto que te hizo reaccionar es la propuesta, ahora te toca a ti transformar tu voto ciudadano en voz humana para expresar lo evidente.


Correo: juanguerra@hotmail.com

JUAN CARLOS GUERRA: Licenciado en Estudios Internacionales por la UDEM, con Maestría en Sociología por la Universidad de Essex, Reino Unido. Especialista en Teoría Social y Política. Actualmente locutor y analista del programa d radio Global-es, en la Universidad de Monterrey.


Sunday, 4 January 2015

Año nuevo, juguete nuevo


“La única razón para que el tiempo exista es para que no ocurra todo a la vez”
Albert Einstein (1879-1955) filósofo alemán

No discutiré el concepto del tiempo desde un punto de vista físico-matemático, sino desde lo psicológico-social, es decir, como algo que organiza nuestras vidas en la sociedad.

Alrededor de este torrente simbólico de días, horas y segundos se construye la cultura, la política y la religión, formas de vida que se encargan de temporalizar nuestra biografía. Naciste en un país con miles de años de historia, que es gobernado por un grupo de gente en lapsos temporales, que a su vez fueron definidos por una religión obsesionada con el control de la vida y la muerte. Asimismo, se te dice que llegarás a la adultez cuando hayas cumplido cierta edad, mientras que por otro lado, las deudas, los créditos y demás compromisos sociales te recuerdan que habitas un mundo que lleva prisa. Es en este sentido que el tiempo puede considerarse la primera institución, ya que es en relación a este que localizamos la narrativa de nuestra existencia.

Nuestras vidas solo hacen sentido civilizatorio cuando realizamos que vivimos un presente que antecede a un futuro, sucesos mentales que se postran sobre un supuesto pasado ya registrado y almacenado. Y aunque toda vuelta de año puede verse como el inicio de un ciclo desde lo astronómico y lo natural, la idea predominante en nuestra especie es que el tiempo es en esencia lineal, dándonos a entender que enero de 2015 es ´lógicamente´ distinto al enero de 2014.

El sol sale de manera parecida en cada estación, pero la humanidad ha reprimido la obviedad de lo ordinario en pro de sus cálculos ´objetivos´. Es así como se entiende a este mundo institucional, sobre el cual depositamos nuestras esperanzas de que ahora sí modificaremos esas conductas negativas que hasta ahora no nos han servido. En pocas palabras, es la novedad la que motiva al humano a intentar cosas nuevas, aunque en realidad no haya cambiado nada más que su propia mente anclada en el tiempo.

Nuestra sociedad esta programada para empezar y cerrar fases, que se venden como necesarias para cristalizar esas etapas de la vida que desde el comienzo se nos dieron como obligatorias. Esta ascendencia en lo temporal nos invita a desarrollar perpetuas aspiraciones y novedosas soluciones, cuando en verdad lo que teníamos ayer era más que suficiente para corregir eso que preferimos delegarle al  futuro.

Por su lado, el patriarcado se legitima con la planeación de nuestras vidas y las de la sociedad, organizándolas en unidades, bloques y rutinas temporales, y es allí donde yace el dominio más sublime. Sabemos perfectamente lo que la burocracia tiene que hacer para arreglar los problemas de siempre, pero gracias a que habrá un mañana es que nos mantienen con la expectativa de que se corregirán después, justificados en eterna autoreferencia.

Si no resolvemos lo que ya traemos con las maneras que ya conocemos, de nada nos servirán los propósitos para hacer cosas distintas en paraísos venideros de fantasía. Nos convertimos en víctimas del ego cuando proyectamos esa perfección en el futuro, y al hacerlo, sacrificamos nuestra presencia en el aquí y el ahora, instante en donde las experiencias y resoluciones significativas se suscitan.

Aferrarnos al pasar del tiempo es alejarnos de los vaivenes de una naturaleza que nos incluye, ya que una línea recta no es un círculo. Liberar nuestros apegos a los tiempos artificiales equivale a reducir la ansiedad generada por vivir aprisionados en ellos.

Se puede cohabitar con el tiempo de forma convencional, pero no debemos dejar que este nos limite, ni mucho menos que se robe nuestra presencia de este preciso momento. 

No hagamos del tiempo la excusa para posponer decisiones que ya cumplieron su ciclo, creyendo que porque tenemos ´tiempo´ podemos postergarlas para siempre. Tampoco dejemos nuestra indecisión a las autoridades, ya que siempre nos llenarán de todo menos de lo que necesitamos para nuestra plenitud. Cuidado con pensar que las instituciones y el mundo social son antídotos a la soledad y la miseria psicológica que se acumula cuando no actuamos. Ulteriormente, el tiempo sirve para aplazar decisiones, cierto, pero la actitud es atemporal.

Cambiemos nuestros propósitos futuros por actos presentes y conscientes.

Thursday, 1 January 2015

Global-es / Balance es autonomía

Global-es / Corresponsal en Uruguay

Dominó democrático griego

“Con la ayuda del pueblo griego las políticas de austeridad serán historia”

Alexis Tspiras (1974-) líder de Syriza, coalición de izquierda griega

En algo que realmente parecería un referendo a favor o en contra de la política de austeridad impuesta por Alemania, el pueblo griego próximamente irá a las urnas para formar un nuevo Parlamento.

Esto porque el actual se tendrá que disolver, debido a que su popularidad se ha venido abajo dada la quiebra generalizada de la nación, por lo que ni siquiera han podido nombrar un nuevo presidente. El griego común cree que ya no se le representa, y en este país con desempleos de hasta el 50%, las cosas se están poniendo muy difíciles.

Es así que las encuestas para la próxima elección favorecen a la novedosa opción de izquierda anti austeridad llamada Syriza, la cual se ha convertido en una sensación exprés en los últimos años. 

Hay que recordar que la austeridad implica reducir el tamaño del Estado para poder solventar las deudas adquiridas en el pasado, lo que en Europa ha  significado el desmantelamiento de lo poco que quedaba del Estado benefactor, algo que ciertamente incluye a Grecia. No olvidemos que Grecia representa la base histórica de Europa en valores como la república y la democracia. Lo triste es que hoy Atenas se ha convertido en un basurero ideológico. 

En esta ocasión hay nuevos jugadores como Syriza, que desean aprovechar los mecanismos democráticos que están abiertos para los partidos tradicionales. Falta ver si los culpables de la crisis –una combinación de bancos privados llamada la Troika, más el Estado griego–  están por fin dispuestos a trascender ese dogma de recortes públicos permanentes para salvar las deudas privadas llamado austeridad, que fue establecida por unos cuantos poderosos que relegaron el interés público. 

Se la pongo así, estimado lector, la cosa pinta muy bien para partidos con ideología de izquierda en el sur europeo en España, Grecia e Italia. Por eso es que Alemania ya amenazó al Estado griego de no buscar alternativas a su dogmatismo de austeridad, ya que Atenas pudiere convertirse en ese primer dominó que cambie todo el orden de cosas de forma revolucionaria. 

Existe una lucha interna en Alemania entre pueblo y burocracia por el reconocimiento del poder absoluto de su nación sobre Europa. Y aunque para ellos la autocrítica sea tal vez algo difícil de aceptar, para otros europeos es  evidente que Berlín se ha convertido en la capital de un nuevo Reino (Reich). Esto puede verse en lo político, lo  económico y lo financiero, por lo menos en un sentido moderno de competencia entre naciones.

En esa línea, el ministro alemán de Finanzas afirmó que el futuro gobierno griego deberá respetar los compromisos que se tienen –entiéndase pagar las deudas adquiridas por el gobierno anterior y mantenerse en la zona euro. El ministro Schäuble dijo: si Grecia se decanta por “otro camino”, será “difícil” mantener nuestra ayuda económica. Ulteriormente lo que tenemos es a uno de los principales apologistas de la austeridad y el euro amenazando, con el  apoyo de la Troika, a uno de los países más débiles de la Unión Europea. 

Alemania está aterrada, ya que Syriza está conectada con Podemos en España, ese partido político con demandas antiausteridad similares, el cual ha surgido como rayo en la política española, y que ha dejado atrás en intención de voto a los tradicionales PP de derecha y PSOE de centro izquierda.

Partidos como Syriza y Podemos han sido criticados y hasta demonizados. Los enemigos de esta susodicha ‘nueva anarquía revolucionaria’ los han aparejado con el ultraradicalismo marxista y el terrorismo contemporáneo, pero muy inteligentemente, los jóvenes líderes de estas alternativas políticas no han caído en provocaciones.

Imagine usted que pasaría si Syriza arrasa en las próximas elecciones. De ser así, es posible que la inercia reformista en esta parte sureña de Europa agarre más vuelo, poniendo en entredicho a todo el euro y al proyecto de unificación continental.

Hay que recordar que Alemania no solo quiere mantener al euro para solidificar su control sobre los mercados europeos. Berlín está obligado a perpetuarlo si quiere seguir siendo un poder en el mundo, especialmente en su competencia con potencias como China, Rusia y EUA.  

Termino esta nota aclarando que las raíces ideológicas de tanto Syriza como Podemos yacen en el marxismo clásico. Dicho esto, es mucho más importante enfatizar que los mensajes de ambas opciones se sintetizan de forma sutil sin confrontaciones y radicalismos. Estos partidos concuerdan en que las diferencias abismales de riqueza destruyen a las sociedades, independientemente de la posición que estas ocupen en la línea  del tiempo.

Tuesday, 30 December 2014

Después de las amenazas

“Es momento que los asiáticos manejen los asuntos de Asia”

Xi Jinping (1953-) Secretario General del Partido Comunista de China

El enfrentamiento entre EUA y Rusia nos está distrayendo del empoderamiento chino.

Exactamente lo que Occidente quería evitar es lo que está sucediendo. Rusia y China se están acercando cada vez más para defenderse de los embates de sus
enemigos declarados.
La más reciente evidencia de ello es un nuevo acuerdo entre los bancos centrales de Beijing y Moscú, para la permuta crediticia de hasta $150,000 millones de yuanes, el equivalente a $24,000 millones de dólares. Esto quiere decir que China se acaba de convertir en un acreedor fundamental de Rusia, algo que ya se reflejó en el Rublo, moneda que por fin detuvo la caída libre   en su tipo de cambio con el dólar.

Los chinos están usando su fortaleza económica para salvar a otros países como Argentina y Venezuela, los cuales también aceptaron permutas crediticias similares.  De alguna forma puede decirse que Beijing está tomando la ‘estafeta endeudadora’ de Washington, por lo que gradualmente se irá convirtiendo en fiel copia de eso que tanto critica.  

No debemos olvidar que EUA es el mayor deudor de China, pero como suele suceder con todo adicto, el Tío Sam será el último en reconocer que está en serios problemas. Mientras esto acontece, Beijing teje su red comercial y de inversiones alrededor del mundo. Al día de hoy el dragón asiático cuenta ya con 28 acuerdos bilaterales para permutas como las mencionadas, lo que se suma a los múltiples apoyos al desarrollo de infraestructura en una plétora de países alrededor
del orbe.
Me imagino que se preguntará, estimado lector, como es que un país tan desigual como China puede estarse colando el superliderato del mundo. La respuesta más simple es que es casi imposible que potencias con aspiraciones de ese tamaño sean igualitarias y democráticas, ya que en su DNA tienen metida la idea de ser el mejor desde lo competitivo, y no desde
a cooperación.
La historia del American Dream nos puede ayudar a ilustrar el punto. El sueño americano no despegó realmente hasta la década de los cincuenta, algunos años después de que Washington le anunciara su estatus de superpotencia a los asistentes de la conferencia de Bretton Woods de 1944. El sueño americano fue la materialización de las fantasías de una clase media que se mantuvo vigente hasta finales de los noventa, pero ahora solo quedan algunos vestigios de esa
forma de vida. 
Los imperios se imponen de forma dura en un inicio, para de ahí poco a poco crecer con la intención de incluir en el desarrollo a cada vez más personas. Dicho esto, enfatizo que es muy factible que la igualdad nunca llegue a todos los chinos. No obstante, el poderío industrial y económico del país asiático se concentrará en las manos del Estado. En términos prácticos esto significa que no tiene que haber igualdad ni sistema republicano para que los militarizados líderes hagan lo que quieran en el mundo, como sucede ahora con EUA.

Esto quiere decir que no transitaremos a la tan añorada nueva era con el reinado chino. Simplemente tendremos un nuevo acreedor a escala global que sustituirá
a EUA.
Por lo pronto veremos más de lo mismo en cuanto a los embates occidentales en contra de Vladimir Putin, el rostro corporativo de la unión euroasiática. Los riesgos de seguir atizando el fuego financiero son varios. El primero es que Rusia se declare en default, absteniéndose de pagar las deudas que lo atan a los mercados globales. Esto destruiría al sistema financiero que nos rige, lo que seguramente conduciría a la guerra inmediata.  La otra opción es dejar de surtir combustibles fósiles a Europa, algo que se antoja difícil de acuerdo a la baja económica global y la barata oferta de petróleo árabe.

Una vez que se calmen las aguas podremos ver de nuevo las causas que llevan a algunos a sobreponerse. La dura realidad es que el poder está con los que mueven las maquinas, para fabricar los deseos materiales que posibilitan celebraciones materialistas como la Navidad.

Todavía falta para que Eurasia se declare independiente de Occidente, pero entre más se incremente la presión sobre ellos para evitar su amarre, más rápido veremos el rompimiento definitivo con ese orden internacional que ya no brilla por ausente.

Sunday, 28 December 2014

La calle es el termometro

´La policía está aterrorizando a la población´
-Denise Dresser (1963- ) politóloga mexicana

Las calles mexicanas se han convertido en arenas donde los gobernadores y presidentes municipales compiten contra el gobierno federal por la supremacía.

Parte de la estrategia de control priísta en su retorno al poder ha sido mantener esa ´guerra contra las drogas´ que justifica al enorme aparato militar que dispara el gasto público. He venido diciendo que esto es parte de un plan para contener los brotes de inconformidad, que se han agudizado de acuerdo a las circunstancias socioeconómicas del país.

Dicho esto, es importante resaltar que existen otras razones por las que al PRI le conviene mantener dicha estructura. Aquí entra el concepto de ´feuderalismo´ que estuvo en boga durante los sexenios panistas. Este se refiere al poder que amasaron los gobernadores en sus propios estados (feudos), debido a la reticencia panista de perpetuar el tradicional presidencialismo priísta. Una de las principales críticas de la oposición albiazul había sido específicamente esa, el que un presidencialismo recalcitrante era contraproducente para la democracia. Fue así que, cuando llegaron al poder, cedieron el poder totalitario del Ejecutivo al Legislativo. 

Es por eso que el PRI aprovechó a unas fuerzas federales disponibles para recuperar el terreno perdido durante dos sexenios. El mejor ejemplo de esto es Nuevo León, estado que años atrás fue llenado de elementos del Ejercito y la Marina bajo el esquema de ´seguridad´ que tiene más de una década con nosotros. La respuesta del gobernador del estado ante el intento de centralización del poder hacia la federación fue la creación de la Fuerza Civil, organismo público-privado que se publicitó como la respuesta local a los problemas de inseguridad. 

Cabe recordar que uno de los efectos de esto fue la propia disputa por el control de la ciudad de Monterrey entre el gobernador y la alcaldesa, cuando el primero aclaró que ´Las instituciones del estado de Nuevo León entran a todo el estado de Nuevo León, o sea, el municipio de Monterrey no es una isla, Fuerza Civil, la Policía Ministerial, todas las instituciones de seguridad del estado entran a todo el estado de Nuevo León, no nada más a un lugar u a otro, independientemente de las responsabilidades municipales que se tengan´. 

En este sentido, la lucha de poder entre estado y municipio era solo un capítulo de lo que sucedía como narrativa a escala nacional. Entonces, ese afán de proveernos ´seguridad´ terminó legitimando al aparato bélico, pero ahora también para ´solventar´ las disputas de poder locales y regionales. 

Esta carrera por ofrecer la mejor seguridad acabó siendo utilizada para realzar la imagen de los líderes ante una ciudadanía cada vez más aterrorizada por el constante incremento de elementos policiales y militares, los cuales ya comparten el mismo armamento. La policía de facto se militarizó cuando adquirió armas largas, lo cual puede verse como un mando único, por lo menos desde el equipamiento beligerante con el que todos se revisten. 

Pero la cosa no para ahí, ya que, por otro lado, la proliferación de hombres armados le ha servido al Estado como estrategia de contratación masiva, o sea, este crece cada vez más no solo en atribuciones, sino también en el tamaño de su nómina pública. El presupuesto para las fuerzas armadas y policiales ha aumentado astronómicamente sobre otros rubros, por lo cual no hay que sorprenderse de que el gasto público haya sobrepasado los límites de lo civilizado.

En su afán de centralizar el poder y predominar sobre los gobernadores, el Estado desató una lucha por las calles, esas venas públicas por las cuales alguna vez fluyó la sangre ciudadana. Es por eso que lo que vemos hoy sobre el concreto es el reflejo de la corrupción más anquilosada. 

Los baches y las pésimas calles siempre han sido el resultado de la negligencia cortoplacista, con la mentalidad de ´en el bacheo está el ganeo´. Sobre eso ahora hay que empalmar el hecho de que los presupuestos para seguridad se han comido a mucho del resto que se destinaba a servicios públicos de calidad. 

De manera casi medieval tenemos ahora a miles de policías montados sobre sus ´caballos de metal´ aterrorizando a la campiña con su paso súper luminoso. Hemos distorsionado la seguridad pública al grado de convertir a los policías en acosadores, apegados a una filosofía que criminaliza a la ciudadanía de antemano, ya que solo así puede justificarse su amplificada presencia.

Friday, 26 December 2014

Cuba, la asediada

´Estados Unidos debe respetar nuestro sistema político y económico´
-Raúl Castro (1931- ) Presidente de Cuba

Geopolítica, negocios e inercia electoral son algunos de los factores que influenciaron el acercamiento entre Cuba y los EUA. 

Similar a como sucedió con la privatización de un petróleo mexicano que ya era intercambiado en mercados internacionales, Cuba corroboró su adhesión a un sistema capitalista al cual ya pertenecía. Con esto me refiero al sistema económico al que forzosamente se transitó a partir de la década de los 90, cuando la caída de la URSS puso fin a los gigantescos subsidios que mantenían a flote a la isla. 

Fue ahí cuando el comandante tuvo que permitir la entrada de divisas como el dólar, para satisfacer –a través de los mercados internacionales– las demandas de una población acostumbrada a esperarlo todo de sus autoridades. Además, la expansión del turismo significó una derrama económica importante. Entonces, la combinación de una abundante reserva de divisas, aunada al surgimiento de una especie de clase media dedicada al emergente sector del turismo, ´aflojaron´ la estructura comunista implantada por la revolución.

Era cuestión de tiempo para que el capitalismo terminase de seducir a Cuba. Solo había que esperar a que envejeciese Fidel Castro y la primera ola de migrantes cubanos en Miami, los cuales ciertamente no aprobaron este acercamiento diplomático. No obstante, según una encuesta realizada en febrero de este año por el Centro Latinoamericano del Atlantic Council, 63% de la población cubano-estadounidense favorecía cambios en la relación con Cuba como los anunciados. Es posible que muchos de los encuestados sean jóvenes y que estén sedientos de aprovechar las oportunidades de negocio que se abrirán muy pronto. 

Es de acuerdo a estos cambios de percepción que se dio la decisión de la presidencia de los EUA, que tiene en Obama a un ejecutivo urgido de triunfos en política exterior. Esto de Cuba seguramente aliviará un poco la tensión que se había acumulado por las fallidas intervenciones en Ucrania, Libia y Siria. 

Dicho esto, es importante denotar que la moción estadounidense tiene un trasfondo electoral y geopolítico. Un par de años es poco tiempo en política, especialmente cuando se trata de Florida. Hay que recordar que fueron los votos electorales de ese estado los que finalmente le dieron la (dudosa) victoria a George W. Bush en el año 2000. Florida era gobernada por Jeb Bush, quien ahora desea postularse a la presidencia en las próxima elección del 2016. 

Y aunque el mismo Jeb Bush expresó su desaprobación sobre la restauración de relaciones con Cuba, es muy factible que cambie de parecer cuando se acerque el periodo electoral, cuando le toque enfrentar a una Hillary Clinton fortalecida por el accionar de Obama. El voto cubano será fundamental para la elección presidencial, y que mejor para Jeb Bush que tratar de mantener al estado de Florida bajo control Republicano.

Por el lado geopolítico era más que evidente que China y Rusia se estaban acercando demasiado a Cuba. En 2008 Dimitri Medvedev inauguró la primera Iglesia Ortodoxa Rusa, mientras que a mediados de este año Putin visitó la isla para sellar acuerdos bilaterales para la explotación de energía y el desarrollo de infraestructura. Asimismo, China, el segundo socio comercial después de Venezuela, también estaba acelerando su participación. Estoy seguro que Washington prefiere llenar de crédito en su papel a los Castro, los cuales por el momento dependen del dinero chino para financiar esos proyectos que los mantienen vigentes.

Otra urgencia de tomar Cuba era la de ponerle un freno a la integración del ´eje del mal´ latinoamericano que, con alianzas como el ALBA, la CELAC y UNASUR, venía construyendo alternativas reales a la difunta Doctrina Monroe (´América para los Americanos´). 

¿Y qué decir de la intención de terminar de reventar a una Venezuela que ha hecho de su interconexión con Cuba la base de su permanencia ideológica? No solo existen lazos económicos entre los chavistas y los Castro. La Habana es el epicentro ideológico de la Revolución Socialista venezolana, por lo que su alineación con el eje del norte asestará un durísimo golpe a las autoridades Caraqueñas. 

Por último, está la intervención del Papa y su Iglesia Católica. Aquí no me queda más que aclarar que la monarquía electiva que preside Francisco ha estado involucrada en política desde su fundación. En esta ocasión, el Vaticano busca mejorar su relación con Washington, todo mientras convence a los millones de cubanos del vigente prestigio de sus creencias organizada.

Tuesday, 23 December 2014

De apuestas y pasaportes vencidos

`A través de la historia, el país de la moneda del comercio mundial ha sido el del ejercito más poderoso´

-David Graeber (1961 -) antropólogo estadounidense 

  
Toda moneda nacional única pierde su valor cuando es secuestrada por la banca privada para sus apuestas.
Las monedas nacionales originalmente tienen una doble función. La primera es posicionar al Estado como el ente rector de la sociedad, por lo que el dinero lleva impreso los héroes nacionales y demás mitos que conforman lo que entendemos como patria. La segunda es económica, ya que las monedas son símbolos de exclusividad hacia esa misma autoridad que detenta el poder de su creación, una especie de deuda inicial que irremediablemente nos ata con el dueño del dinero.

Los bancos son desde el punto de vista económico y financiero el equivalente a las instituciones cívicas. Es así que mientras la escuela nos enseña la identidad pública y los valores colectivos que nos unen, la banca se encarga de circular por todo el país ese dinero impreso por el Estado. La autoridad aprovecha su relación con la banca para esparcir su tipo de cambio único, y con ello difunde los símbolos patrios como el del águila devorando a la víbora (el control del Estado sobre el pueblo).

En este sentido, la banca era, en sus inicios, un representante e intermediario del Estado para la vida económica y comercial de la colectividad a través del manejo del dinero como instrumento, similar a como los gobiernos estatales y municipales son representaciones locales de menor escala en cuanto a lo político. En pocas palabras, sin bancos sería imposible tener un territorio tan grande operando bajo un mismo sistema, algo que hoy damos por un hecho en México.

Es por eso que su privatización siempre ha sido un dilema. El acuerdo original del Estado con la banca pública era la de publicitar el dinero como símbolo mítico de poder, permitiéndole hacer su negocio mientras reciclaba la identidad nacional en forma de relaciones económicas.

El dilema se agudizó cuando la banca se globalizó, ya con disfraz privado, debido a que comenzó a usar los tipos de cambio nacionales como fichas de apuestas especuladoras. Con ello dio inicio el sistema internacional de expansión de la deuda, del que todo imperio depende para refrendar su poderío alrededor del mundo.

Es por eso que la globalización significó la privatización a escala corporativa de las funciones bancarias, suceso que marcó un parteaguas en cuanto al poder real de la política frente a unos apostadores que monopolizaron las monedas nacionales únicas. Evidencia de esto no solo la vemos en el poder de una banca transnacional que ayudó a posicionar al dólar como la moneda de reserva global, sino también en la compra del banco central público que imprime el dinero (la Fed) por esa misma banca privada que manipula las tasas de interés para maximizar la usura.

Esta privatización del dinero se justificó con la ideología del neoliberalismo, ya que supuestamente los libres mercados, y no los gobiernos, deben ser los regidores de toda interacción humana.

No es casualidad que el neoliberalismo como dogma haya surgido de las fauces de intelectuales, empresarios y banqueros privados. Ellos se desviven por convencer a los gobiernos de la `perfección´ de sus ideas, las cuales encumbran al individuo y sus deseos consumistas sobre el resto de los designios socioculturales. Fue así como el Estado se `convenció´ (lo compraron) de vender los bienes públicos a una iniciativa privada atenta en dejarle todo a las ‘leyes’ del mercado.

La verdad de las cosas es que la banca y demás intereses privados se cobraron la factura de siglos de apoyo a la circulación de la identidad nacional como moneda única. Para ello sedujeron a las autoridades a que permitieran la privatización de los bienes públicos, fenómeno que ciertamente incluyó a la población, quien intercambió su identidad de ciudadano por una de consumidor. Ulteriormente, el neoliberalismo convirtió a los asuntos públicos en arenas de competencia privatizadas. Esta ideología dogmática de emancipación y libertad limpiaría el camino para una cultura adicta al crédito que prioriza la incesante adquisición de bienes materiales de todo tipo sobre cualquier otra cosa.

Entonces no nos sorprendamos de nuestra desidentificación con los proyectos nacionales. Nos hemos dejado convencer de la importancia del dinero sobre todo lo demás, incluyendo los valores y prácticas que alguna vez nos dieron comunidad e identidad nacional.

Sunday, 21 December 2014

La banca corporativa destruyó al Estado-nación

“Los establecimientos bancarios son más peligrosos que los ejércitos  permanentes”
Thomas Jefferson (1743-1826) exPresidente de EUA

El modelo de Estado-nación tradicional ha fracasado en su afán de mantener  unidas a las mayorías, debido a los excesos de una banca trasnacional sin límites aferrada al dinero.

Ejemplos como EUA, España y México evidencian lo difícil que es tener bajo control a la banca privada, ese grupo de poderosos que no respeta  identidades nacionales más que en el papel.

Hay que recordar que las naciones se planearon para ser proyectos duraderos, basados en una identidad única para millones de personas que habitarían el “territorio nacional”. Para esto había que crear una moneda común, para consolidar el poder político y económico del Estado sobre los grupos que todavía hacían del trueque su forma tradicional de comercio. Para ello fue fundamental que el Estado fincase una relación cercana con los bancos, mismos que se fueron posicionando como los que movían el dinero, relación esencial en el camino hacia el progreso y el desarrollo socio económico de los pueblos.

El problema en este relato es que la banca gradualmente se fue fortaleciendo sobre otros elementos sociales, ya que le tocó ser el eje de la expansión del capitalismo, que despegó gracias a su maridaje con una industrialización dirigida por el Estado.

Es por eso que la regulación eficaz de la banca siempre fue una fantasía, ya que por su naturaleza los gobiernos requieren de préstamos constantes para financiarse, especialmente cuando crecen en tamaño y atribuciones. Por eso  la autoridad política terminó convirtiéndose en “mercenaria” de los dueños del dinero. 

La cosa se puso más interesante con la llegada de la era mediática e informativa de la Televisión y el Internet, ya que estas herramientas fueron las que le permitieron a la banca digitalizarse, con lo que finalmente logró emanciparse por completo del Estado, el cual aceptó la modernización de la banca como parte de la revolución tecnológica que movía al mundo. 

La banca privada hizo de la tecnología su mejor aliada, y fue gracias a ella que se dio la transición de dinero real al virtual de dígitos, ese que circula alrededor del mundo a través de las trillones de computadoras que posibilitan la era informativa.

Ya para cuando esto acontecía, la clase política había terminado de desregular las pocas barreras de escrutinio público que se tenían sobre la banca privada, hecho que la motivó a transformarse, de una meramente  comercial, a coronarse como banca de inversiones y especulaciones billonarias, o sea, casino-capitalismo.

El capitalismo financiero es un sistema económico que prioriza el movimiento de dinero virtual a velocidades increíbles en el ciberespacio, algo muy diferente a la fabricación tangible de cosas industriales. Fue así que la banca empezó a mover sus créditos y apuestas alrededor de todo el planeta en algo llamado “globalización financiera”, misma que exponenció su poder como nunca en la historia, convirtiéndolo en corporación trasnacional. 

Entonces, no hay que sorprenderse de que la banca privada ponga periódicamente de cabeza al mundo con su exuberancia irracional. Les han soltado demasiado poder, y lo han engrandecido por sus propios esfuerzos, aunque en el proceso hayan destruido todo orden legal, llevándose entre las patas a los políticos y sus proyectos nacionales, o sea, todo el proyecto de país.

La banca ha convertido al dinero en ideología, y su forma de vida de consumo nos ha empapado como nueva religión. Esta posmodernidad tecnológica le permitió a la banca crear sus propios símbolos, esos que nos seducen como consumidores, pero que a la vez nos controlan como servidumbre crediticia.

El mejor ejemplo de que la nación tronó como concepto funcional es el autoritarismo financiado que hoy impera, ese que el Estado utiliza para defender una idea que no pudo cuajar, por haberle permitido a un pequeño grupo de poderosos echarla a perder. 

De esto están conscientes algunas potencias emergentes como China, que han instalado un capitalismo de Estado para defender a la nación de los embates del desenfrenado capital. Es factible que con el tiempo esta idea colapse, pero la intención es tratar de controlar los flujos de crédito y la especulación hasta donde se pueda. Beijing sabe que lo que destruyó a América fue la ambición sin límites de su “aristocracia apostadora”, y en definitiva no lo quieren repetir.

Friday, 19 December 2014

De amenazas y estratagemas

“La primera panacea para un país mal administrado es la inflación de la moneda, la segunda es la guerra”

Ernest Hemingway (1899-1961) Escritor estadounidense

Con una votación del 100% y 98% respectivamente, el Senado y el Congreso estadounidense autorizaron el envío de armas letales a Ucrania, lo que representa una amenaza directa para Rusia.

Lo increíble es que el gobierno estadounidense actuara en contra de la opinión pública, la cual en Abril de este año –según la encuestadora PEW– se oponía en por lo menos un 67% a armar a Ucrania. Definitivamente esto no tiene nada de democrático. Encima de eso, las armas le serán regaladas a Kiev, ya que el país esta quebrado y no tiene con qué cubrir la factura.

Imagino la reacción del público si se diera cuenta de la verdadera razón detrás de esta agresión; tal vez responderían distinto. Como nos hemos dado cuenta, estimado elector, EUA está peleando a muerte la preponderancia de su dichoso petrodólar, esa moneda de reserva mundial que se sostiene sobre los mercados energéticos y financieros globales.  

La amenaza de guerra ´legislativa´ contra Rusia se suma a las declaraciones de Obama, quien dijo que los drones serían una buena opción para ´vigilar´ a dicho país. Por otro lado están las guerras financiera y energética que ya tienen rato en contra de los pivotes euroasiáticos. Ahí está la manipulación del mercado petrolero, que como sabemos nos esta costando carísimo a los mexicanos, pero también a los rusos, ya que su rublo está a punto de desintegrarse en completa devaluación debido a la baja del precio del petróleo.

En la columna pasada aclaré que la moneda rusa depende de los mercados internacionales para su tipo de cambio. No obstante, es factible que esta crisis obligue a la aristocracia rusa a profundizar las conexiones económicas y financieras con otros poderes emergentes. De ser así, la intención estadounidense de fortalecer a su moneda se vendría abajo antes de lo esperado. De hecho, la súbita revaluación del dólar tiene que ver con su estatus de moneda de reserva, la cual paradójicamente es la única fuente de confianza cuando los mercados se vuelven inseguros, como ahora. Comoquiera que sea, esa fortaleza del dólar es ilusoria, ya que cada vez EUA   necesitan  manipular  más los mercados para hacerlo brillar.

Es momento de hacernos para atrás, a fin de ver el mapa geopolítico y estratégico del mundo en su máxima extensión. Nos puede gustar o no la consolidación asiática, pero hay que estar conscientes que Washington está retando a Moscú en su propia esfera de influencia. La analogía histórica más cercana, en cuanto a este envío de armas, fue la Crisis de los Misiles de 1963 en Cuba, cuando la extinta Unión Soviética retó al poderío estadounidense en su propio patio trasero, algo que fue interpretado como una amenaza directa de guerra, como sucede ahora con lo de Ucrania.

Todavía no sabemos si Kiev recibirá armas nucleares para defenderse de Rusia, pero por lo pronto se le surtirá armamento con el potencial para iniciar una guerra convencional contra el ´enemigo´. Este manotazo va dirigido como advertencia a los poderosos del mundo multipolar como Rusia, ´invitándolos´ a que sometan sus políticas exteriores a las del imperio.

Entonces, lo que tenemos en la práctica no solo es la urgencia de detener la emergencia de nuevos jugadores mediante la manipulación de mercados de todo tipo para desestabilizarlos. Aparte está la manía de mantener esa visión unilateral liberal-demócrata capitalista, de la cual ya quedan pocos bemoles.  La Guerra Fría se peleó para reforzar al capitalismo como sistema frente al socialismo/comunismo. La diferencia con el hoy es que la confrontación occidental se hace para salvar una forma de vida que se ha desfondado por completo.

La política exterior y doméstica estadounidense ha sido secuestrada por corporaciones y grupos de cabildeo neoconservadores, que han despedazado la democracia y a la misma república en el afán de perpetuar su visión del mundo. Hay cada vez mas población doméstica consciente de esto, el problema es que se dificulta hacer algo frente a la maquinaria de guerra más asombrosa de todos los tiempos. Las fuerzas del capital se han aliado con el militarismo más extremo, y ambos han puesto en entredicho la gobernabilidad de la nación.

Ulteriormente, la regulación en el capitalismo fue igual de ilusoria que la igualdad en el comunismo. Ambos sistemas se vinieron abajo por la concentración del poder y la jerarquización de la sociedad, que terminó desprestigiándolos. Cuidado: no digo que el capitalismo ya no exista, lo que digo es que el cascarón Estado-nación, que en teoría lo contiene y le pone un freno, ha sido rebasado por la fáctica fuerza de un desenfrenado capital trasnacional.

Tuesday, 16 December 2014

Petrodolarizados hasta la médula

`El efecto tequila presiona a México otra vez´

The Economist, Diciembre de 2014

La crisis de baja productividad de la economía mexicana se agrava debido a nuestra dependencia del petrodólar, moneda de la cual no podemos deslindarnos por haber alineado nuestro sistema con una visión neoliberal del progreso.

No es casualidad que estemos viviendo el inicio de una crisis similar a la de 1982, cuando la debacle del precio del petróleo obligó al recién inaugurado Miguel de la Madrid a someterse a la vacuna neoliberal de EUA y su FMI, eventualidad que marcó un parteaguas para la profundización de nuestra relación con el petrodólar.

No debemos olvidar que el petrodólar nació en 1973 de la intención estadounidense de expandir su influencia alrededor del mundo. Esto significó la `liberación´ del dólar de su convertibilidad en oro, para mejor anclarse en los mercados petroleros globales, esos que empezaban a ser fundamentales para todos los países en desarrollo del planeta, que incrementaban sus demandas de petróleo para cumplir con sus metas de industrialización.

La idea era que con todo y crisis México podía salir adelante, ya que tarde o temprano el precio del petróleo regresaría a niveles sostenibles para una economía como la nuestra. Y aunque el petróleo mexicano se mantuvo bajo el control de Pemex durante y después de la crisis, para 1982 nuestro país ya se había adherido bastante más al sistema del petrodólar y la globalización neoliberal de EUA.

La Reserva Federal estadounidense se convirtió en el determinante de la política económica de muchos países, ya que estos tenían la obligación de participar cada vez más de ese dólar, que la globalización posicionó como la moneda clave para mercados de todo tipo. Pero como era de esperarse, el gobierno en Washington comenzó a abusar de su privilegiada posición mediante la impresión de dinero, a la cual se vieron forzados debido a la baja en el crecimiento, producto de una disminuida producción industrial. La re-localización (externalización) de su industria en otras regiones del mundo con menores costos de mano de obra, aunado a la consolidación de las finanzas como forma de mover grandes cantidades de capital, hicieron creer a la clase empresarial estadounidense que la situación no haría más que mejorar.

EUA afianzó su hegemonía global gracias al estatus de su dólar como moneda de reserva internacional, pero su indiscriminada impresión transformó al sistema tradicional de desarrollo en uno basado en la exportación de inflación (por la difusión de dinero impreso sin límites), como también por las deudas esparcidas por un FMI amparado en los mercados liderados por el petrodólar.

La crisis de 2009 puso fin a la legitimidad de dicha moneda de reserva, ya que muchas economías que dependían de ella sucumbieron junto a los trillones de dólares de especulación que desaparecieron entre las entrañas del sistema financiero.

Entonces fue cuando potencias emergentes como Rusia y China se dieron cuenta que para mantenerse vigentes habría que sustituir al dólar con algo nuevo, y por eso empezaron a comprar las enormes cantidades de oro que hoy los tienen enfrentados al imperio. Además, la crisis de 2008 detonó los acuerdos bilaterales swap (intercambio) de divisas que hoy están poniendo en entredicho al petrodólar.

Es cierto que Beijing y Moscú tienen muchos dólares de reserva, junto a bonos del tesoro estadounidense, pero también lo es que la consolidación de Eurasia como polo económico, político y militar se está gestando mediante trueques de materias primas y recursos energéticos, como de swaps bilaterales en divisas nacionales ajenas al dólar de EUA.

Todo esto sirve para entender la situación actual mexicana. La devaluación del peso evidencia lo atados que estamos a nuestro socio comercial. En ese sentido, economías que dependen de petróleo proveniente de mercados tradicionales basados en dólares, como el nuestro, sufren devaluaciones cuando el petróleo baja de precio. Esto es natural. Lo malo es que esto sucede en momentos en que la productividad y el crecimiento también apuntan a la baja.