Saturday, 29 September 2012

El individualismo radical y la ilusión de la libertad personal materialista





Siempre han existido personas que se han caracterizado por ser diferentes a los demás, al común denominador de la gente. Pero en un mundo antiguo o arcaico carente de identidades colectivas y nacionales, hubiese sido casi imposible el ser uno mismo completamente.  Es por eso que el concepto de la individualidad personal debe surgir y entenderse desde un contexto en donde las colectividades y grandes grupos son ya una realidad social. Esto quiere decir que somos seres sociales, nos guste o no, y que la individualidad que tanto anhelamos debe conseguirse generalmente a contraposición de aquellos otros que practican  cosas similares como parte de patrones  grupales y culturales compartidos.

En ese sentido podemos colocar a las grandes civilizaciones como la base de la organización social, las cuales bajo el hombro del patriarca hicieron de las individualidades aisladas un anacronismo. Ya no tenia sentido el estar separado ni en la teoría ni en la practica del orden y la estabilidad compleja que los nuevos lideres cuasi-divinos habían impuesto para nosotros. Y por eso fue que se inventaron los artífices llamados Estados y las religiones organizadas. Había que darle identidades colectivas a la gente para controlarlos en un nuevo afán de administración social.

Los místicos orientales de la India denominados Rishis (videntes) se organizaron como una casta  - Brahmán - para la época en que occidente, liderado por Grecia, había logrado llevar a sus sociedades a un grado de refinamiento que se convertiría en la cuna de la civilización occidental. Pero la  gran diferencia entre los Brahmanes y las clases políticas de filósofos griegos es que los primeros consideraban que la liberación de los individuos,  y por ende de las comunidades, se obtenían de forma espiritual y no mediante la instauración de regímenes políticos de ningún tipo. Pero por su propio lado filósofos de la talla de Platón y Aristóteles concluían que solo a través de la sociedad política (polis) le seria posible al hombre desarrollar su máximo nivel de desarrollo. De aquí surge en concepto de que el hombre es un ‘animal político’, y que solo mediante la sociedad política le seria posible superarse.


El mejor ejemplo de una sociedad oriental que todavía hoy combina conceptos espirituales con los sociales es la India. Pero comoquiera que sea al final  surgieron grupos – como la casta guerrera Ksatrya - que creían que la política podría ser una herramienta para la evolución social. Esto llevó a una cohabitación entre visiones místicas y políticas, y fue así que la casta Brahmán mantuvo su fuerte influencia sobre los haberes de la sociedad en aquella parte del mundo. Ellos enfatizaban la liberación (moksha) como algo individual, aunque ulteriormente todos formásemos parte de un organismo colectivo que ellos entendían como  una emanación del Uno (Braman). El alma individual (atman) forma parte del todo (Braman), y por eso se torna en fútil el buscar individualidad material y convencional en esta tierra. Es obvio que el día de hoy la India se ha modernizado enormemente, importando ideas de progreso material e individualismo occidentales. Pero también es cierto que el componente espiritual permea a  esta sociedad como a ninguna otra. Siempre han existido sramanas, ascetas, ermitaños y habitantes de los bosques que se han abstraído de la sociedad y sus complejidades.

Por su lado la Grecia clásica tenia de todo, y no nada más visiones de que el individuo podría ser únicamente  refinado mediante la polis  e identidades políticas. Pero el fin de esta civilización terminó con posiblemente uno de los pocos experimentos humanos a pequeña escala. A partir de aquella experiencia social se estableció el control de grandes grupos humanos por lideres fuertes que hicieron del Imperio el común denominador civilizatorio. Pero hay que agregar a esta mezcla al elemento religioso, que para los primeros siglos de nuestra era ya se había fusionado con el Estado, transformado a las antiguas  creencias animistas y politeístas en cultos imperiales y  de dioses antropomórficos,  los cuales facilitaban enormemente el cauce de la sociedad y de su  futura indoctrinación.

  

La historia occidental habla de la caída del Imperio Romano, el cual fue sustituido por una especie de imperio religioso oscurantista autónomo.  Este a su vez fue poco a poco  cediendo su lugar (y poder) al surgimiento nuevamente de instituciones políticas - lideradas por hombres fuertes, y en algunos casos ‘divinos’-  los cuales mantuvieron la colectivización de las masas como la base de su dominio.  Con esto quiero decir que la individualidad a gran escala no existió  durante cientos y miles de años, ya que no solo no era de conveniencia para los patriarcas, si no que socio-culturalmente tampoco habían grandes posibilidades ni actividades en formas efectivas que abriera la posibilidad real para el desarrollo de narrativas individuales.


No fue realmente hasta la Ilustración y la Industrialización (XVIII) que se abren caminos de libertad individual a gran escala Siempre habían existido posibilidades de que algunos individuos no perteneciesen a grandes rasgos de las actividades que el común denominador de sus seguía sin mayor cuestionamiento Pero fueron los avances económicos y sociales de las clases medias lo que por fin emancipo a muchas nuevas personas en esta nueva Era de avances sociales de la modernidad. 

La Ilustración justificaba el fin del antiguo régimen monárquico, abriéndole el paso al individuo a emanciparse mediante el uso de la razón, la cual era universal e intrínseca al ser humano. Por su lado la Industrialización cristalizaba estas ideas de corte filosófico-moral en lo económico, ya que el capitalismo como sistema  se complementaba con realidades de corte material  que aseveraban que la movilidad social, y la subsecuente individualización, podrían ser realidades tangibles para todos. A este nuevo esquema se tuvo que someter el nuevo tipo de liderazgo representativo que todavía hoy entendemos como ‘moderno’.

Pero en la practica seguía siendo muy difícil obtener esa libertad individual tan añorada por algunos, ya que las nuevas sociedades solo habían cambiado las maneras y los medios para su obtención. En ese sentido lo que no se cuestiono fue  el modelo colectivo en si,  que supuestamente seguía siendo la mejor plataforma para obtenerlo. Es por eso que el sistema logro mantenerse como forma de control, ya que solo en la teoría se abrían espacios de representación para la individualidad.

Es en ese sentido que la sociedad en masa transito a una sociedad del consumo. Los lideres buscaban caminos que  prometían  la emancipación individual, aunque en realidad no creyesen, ni mucho menos les conviniere.  ¿Que función tendría la burocracia en un mar de individualidades sin ninguna meta colectiva? La intermediación de cualquier tipo se justifica mediante el control de variables que solo tienen sentido en colectividad. Es por eso que la búsqueda eterna de la burocracia es evitar el ser redundante.  Y no fue hasta la modernidad, por lo menos en occidente, que abiertamente se hablo de la individualidad como una posibilidad social, pero generalmente de corte materialista. O sea, a nadie le convenía que los individuos huyeran de la sociedad como alguna vez hicieron los antiguos escépticos y epicúreos en el antiguo mundo helenístico. No, el individuo moderno solo se cristalizaría como tal  mediante los mecanismos colectivos determinados para el, y fue así como se mantuvo el control y ‘progreso’ de las sociedades occidentales.

Este esquema obviamente se mantuvo hasta  la época en que surgió la famosa ideología llamada el Neoliberalismo (1980), la cual supuestamente ofrecía ahora si por fin los caminos sociopolíticos y económicos para lograr la competa libertad individual. Estos en la practica incluían la disminución de la participación del Estado en la economía y de la injerencia de cualquier otra variable social en la misma, en esa búsqueda de las personas que ahora se postulaban como racionales y utilitarias, en lo que a necesidades individuales  refería.

La modernidad había sido un fenómeno principalmente europeo, el cual no solo incluía reformas sociales que permitieron la representación política, si no que también se desarrollaron sistemas legales, tecnológicos, de salud, transporte y demás tipos de comunicación que permitieron el nacimiento del mismo Estados Unidos como concepto. Pero lo interesante de la nación de las barras y las estrellas es que no solo tomo la batuta de la modernización del mundo en el siglo XX, si no que este país se juro como la supuesta nueva forma de obtener esa individualidad tan añorada, la cual según ellos, Europa había obstaculizado por la permanencia de estructuras anquilosadas de poder.

Es por eso que USA se avocó a cementar a  la movilidad social meritocratica como la base y lubricante de su colectividad. Esto quiso decir en la practica que muchos lograron salir de la pobreza por si mismos, y esto creo un espíritu empresarial y competitivo como nunca  antes. Pero esto no evitó las concentraciones de poder que siempre han sido la piedra en el zapato de nuestra especie, y el sistema fracaso a principios del siglo XX con la Gran Depresión del 29.

El haber experimentando con el socialismo fue un retroceso en ese afán de individualidad tan añorada por muchos, y fue por eso que el estado socialista benefactor se desmanteló con la implantación del neoliberalismo.  Para 1990 el discurso social se había transformado, ya no solo en el sueño americano de estatus y competitividad de los grupos, si no que se desplazó hacia el individuo y sus deseos y fantasías. Filosofías como las de Ayn Rand legitimaban el egoísmo radical. Es por eso que el establecimiento del individualismo radical como  discurso socio-político, cultural y económico  se volvió la obsesión de muchos.

El final del milenio pasado observó el inicio del afán concertado de EUA de buscar la individualidad para toda la especie, pero esta vez seria obtenida mediante la difusión a gran escala de las bondades que la cultura del consumo ‘ofrecía’. Esto quiere decir que en la practica el control se volvía más sutil. Y en este caso, ya no era tanto el Estado, si no la iniciativa privada y la nueva oligarquía financiera y mediática la que estaría al frente  para hacer de este sueño y fantasía material la base de la globalización, la cual tenia como ingrediente principal la exportación de la ‘democracia liberal’ como fundamento de la política exterior y de expansión del imperio. Un mundo cada vez más interconectado fue uno en que las ideas occidentales de libertad individual y consumista se hicieron la base de lo que hoy entendemos como la occidentalización de la cultura global.

Lo que subyace a todo esto es que la modernidad se transformó en una imposición de una forma de vida, que en el caso de EUA se había simplificado a la liberación de otros de sus antiguos regímenes, para de ahí buscar lograr imponerles una cotidianeidad de consumo y de crédito. Todo esto se vendió, y se vende,  en el supuesto interés de la libertad individual la cual era supuestamente buscada por todos, aunque se tratase de culturas muy lejanas y diametralmente distintas, incluyendo el hecho de que estas  por milenios han sido fundamentalmente colectivistas.

Y es aquí en donde para mi recae el choque principal de las civilizaciones contemporáneas. El antiguo sueño de libertad de la Grecia clásica era el de refinar a la sociedad, pero no de buscar invadir su mundo privado en búsqueda de su supuesta emancipación. ¡Y es por esto que paradójicamente no solo el Estado creció en el mundo contemporáneo, si no que las necesidades de dar esta libertad a otros  le permitió a los poderosos reforzar más aun su mando sobre la colectividad en su afán de liberarla!

La crisis de paradigmas en occidente se resume en el hecho de que muchos otros en distintas latitudes les han comprado la modernidad a medias, excluyendo al individualismo radical de la ecuación. Es innegable que la ciencia, la tecnología y  demás avances culturales de occidente son muy buenos. Pero también es cierto que no a todo mundo le interesan todas las practicas culturales de occidente. Y mucho menos les interesa el que se les trasplante una cultura individualista radical en lugar de lo que ellos han sostenido por milenios. 





Tuesday, 11 September 2012

Paranoia social y fascismo





El Estado suele ser la pieza más firme de cualquier arreglo social. Este tenderá a elaborar cualquier justificación necesaria para mantenerse  siempre al frente de todo, pase lo que pase. Por eso siempre existirá   la posibilidad de que este se torne igual o mas  violento que las mismas fuerzas que  busque repeler. No importa el retroceso social en calidad de vida que se experimente; la razón de Estado ‘debe’ prevalecer.

Esta arcaica idea lleva con nosotros varios milenios. Y en esa línea los Estados no son buenos ni malos, solo son. Eso quiere decir que la respuesta violenta no se ve como mala; es un medio necesario  y ‘legitimo’ para re-establecer el orden. Entonces la estrategia consiste en definir y refinar  al otro como malo, para después proceder a eliminarlo del espacio público.  En este sentido el Estado se rebaja al nivel de aquellos que busca exterminar, y con eso no solo pierde legitimidad racional, si no que también desacredita al Estado de Derecho mientras dura dicho escenario de batalla.

Es por eso que la persecución del ‘mal’ (el cual raramente es una categoría fácil de definir) termina con la gobernabilidad de cualquier nación. Las autoridades se comportan como un rufián más, y por eso alimentan el espiral de violencia de baja vibración que destruye la vida civilizada. En este sentido es que se dice que el Estado es fallido, ya que lo que gobierna durante este tipo de episodios es la violencia misma. Es entonces cuando la colectividad se centra alrededor de un nivel de consciencia colectiva muy bajo, ya que coloca al miedo como la premisa fundamental. 

El miedo, a su vez, es disparador de otras emociones de muy baja vibración - como el odio, la frustración y la desesperanza. Pero la conducta más fácilmente identificable en la ciudadanía es el egoísmo exacerbado,  ya  que  causa efectos en nuestra psicología y humor, al transformar nuestros rostros y sus expresiones en duros reflejos de lo que se vive y se siente sobre la tierra que se pisa. Por otro lado,  tampoco hay que olvidar que esta emoción potencializada a gran escala  destroza cualquier sentido de colectividad, ya que el auto-exilio de las calles y el aislamiento social correspondiente son unas de sus principales características.

El egoísmo publico nos lleva a la cerrazón  en esa búsqueda de la seguridad perdida. Entonces se incrementa  la desconfianza hacia el vecino y   cualquiera se vuelve sospechoso. De aquí surge la cultura de la denuncia, la cual corrobora y profundiza dicha desconfianza. Y la respuesta del Estado ha sido históricamente la misma: ofrece mayor vigilancia y rondines policíacos/militares. El resultado natural de esto es el excesivo gasto y burocratización, que eventualmente se sedimenta en pro de esa seguridad que se promete. Un resultado de esto es que ese tipo de  política pública se institucionaliza al grado de convertirse en una  rama estatal cada vez mas administrada, que requiere de cada vez mas capital para sanear sus operaciones, las cuales al llegar a cierto punto, requerirán de cuantiosos enemigos reales o simulados para justificarse. Es por eso que el autoritarismo se perpetua y el sistema se  vuelve auto-referencial. El problema inicial se ha consolidado como practica cotidiana, - institucionalizada - la cual termina convirtiéndose en un supuesto ‘servicio  público’ que una ciudadanía cada vez mas asustada reclama a  gritos.

La necesidad inicial de restauración del orden público convierte  al que la persigue en una obstrucción a esa misma forma de vida civilizada tan anhelada. Es en esta etapa cuando se ha perdido de vista el problema inicial, ya que las necesidades de legitimar lo que se hace para solucionarlo crecen de forma astronómica, arrastrando en su camino hasta a los mismos medios de comunicación que lo informan todo. Es aquí cuando puede decirse que hemos pasado del autoritarismo - como política pública - al fascismo  como sistema. La violencia y el control crecen. Y el desmantelamiento del sistema de seguridad y vigilancia se imposibilita a esas alturas. Por eso es muy  difícil  transitar de regreso a un   acuerdo republicano.

La paradoja del control reside en que la tecnología termina recetándose como estrategia liberadora, aunque en la practica exacerbe más miedo – y por ende mas egoísmo – que acaba por minar las relaciones sociales de la comunidad. Al responder con violencia nos arrojamos de facto al nivel de consciencia del adversario. La formula es sencilla, en ausencia de confianza institucionalizada mayor será el autoritarismo. Las cámaras de vigilancia no solo ayudan a identificar criminales. Representan el poder visual que un Estado desconfiado mantiene y refleja sobre  su territorio y sus súbditos.


Thursday, 6 September 2012

Global-es / Lo natural da vida...

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lo natural da vida...



  
Entre los anécdotas mas irónicos sobre la ciudad de Monterrey es que se fundó al lecho de un río que hoy se encuentra completamente seco. Y aunque la inserción de la ciudad en la modernidad le dio la oportunidad de crecer gracias a la tecnología - convirtiendo a nuestra querida urbe en una de las más importantes del país - también es cierto que la excesiva construcción ha desertificado el medio ambiente, y hasta cierto punto la vida social de nuestra comunidad.

Hoy en día se nos ha convencido de que el progreso es inevitable; este   debe darse a toda costa. Y es en esa línea que se justifican los numerosos proyectos de desarrollo urbano, los cuales por lógica deben llevarse a cabo encima de las pocas áreas verdes que nos quedan. Este es el caso del arroyo ‘El Capitán’ que se encuentra a la altura de la confluencia de la avenida Fuentes del Valle cruz con Gómez Morin, en la Colonia del Valle. 

Alguna vez fluyó mucha agua por ese pequeño arroyo, el cual tuvo que cederle su lugar a las calles que hoy en día llamamos vías, las cuales son metáforas de flujo para los  automóviles que  tanto vanagloriamos.  Y aunque es inútil criticar los avances materiales que han sido necesarios para sostener a una población tan grande como la nuestra, es menester tomar la oportunidad para focalizar la atención en una de las ultimas áreas verdes y naturales que – por una mezcla de intereses privados y públicos – será próximamente sacrificado para abrirle paso a otro ‘mega proyecto’ para la comunidad.

No queremos criticar el hecho de que existan obras públicas. Creemos que es más importante aun enfatizar que las áreas verdes son fundamentales para la vida y la sanidad mental de las personas, y que estas existen previo a la creación del concepto mismo de un espacio público, que comoquiera que sea  son siempre delimitados por el Estado. En pocas palabras, estamos eliminando la base orgánica que sostiene al espacio público mismo, y eso tiene consecuencias ecológicas de las cuales apenas somos conscientes.

Los países más avanzados del mundo, como los Escandinavos, miden una parte de su calidad de vida  con la existencia de dichas áreas verdes, las cuales son entendidas primero que nada como naturales, y después como públicas.  Es por eso que el civismo de aquella región es alto, ya que se es consciente de la importancia de mantener una reciprocidad orgánica con el ecosistema, para de ahí poder establecer una vida publica sana. Esto quiere decir que el progreso no solo se mide en la cantidad de cemento y acero que se monta sobre lo que se sabe le pertenece a todos desde un principio.

Una de las maneras de darnos cuenta el porque se ha vuelto tan fácil el arrebatarnos lo que nos pertenece, es la falta de consciencia que hemos mostrado como ciudadanía ante nuestra ecología local. El arroyo ‘El Capitán’ se ha convertido en un basurero, y esto es un reflejo de nuestra cultura apática, la cual no se da cuenta que los bienes son de todos y no de unos cuantos. Es por eso que nadie ha movido un dedo ante el inminente ‘despojo’ de otra área verde más en nombre del mentado progreso. No tenemos idea de lo que sucede.

Algunos de los objetos de basura encontrados en el arroyo – aparte de las cientos de botellas de agua, que para una ciudad con agua potable representan la paradoja más impresionante -  incluyen auto partes y artículos del hogar como teléfonos, pañales, preservativos, cables de video, et cetera. Es curioso observar que las parrillas de auto y cables de video casetera dejaron de ser valiosos dada la cultura consumista que hemos adoptado, que hace de la obsolescencia planeada una estrategia para mantener a la gente comprando cosas ‘nuevas’. Esto ha creado una conducta que acelera los procesos de deshecho.

Por eso el arroyo ‘El Capitán’ es un perfecto espejo donde podemos observar dos cosas. Por un lado, la falta de conocimiento de la importancia de tener una base orgánica limpia - la cual puede permitir una calidad de vida aceptable - si tomamos en cuenta en comparación a otros que han hecho  de ello una prioridad. Y por el otro lado, nos demuestra lo ingenuos que hemos sido en pensar que el simple hecho de construir en demasía es sinónimo de riqueza y modernidad. 

No solo de estabilidad, orden y  combustión vive el ser humano. Es imperativo tomar al arroyo como uno de los pocos ejemplos vivientes que nos enseña que el flujo natural del agua es fundamental para la vida.



Sunday, 19 August 2012

El taxi en Monterrey






El fenómeno del taxi en Monterrey no se dio formalmente hasta finales de los ochenta, década que los vio surgir como una forma de transporte organizada y debidamente registrada, con ese característico color verde que todavía hoy los distingue. Antes de esto no abundaban los taxis, ya que la complejidad de la ciudad de aquel entonces no los requería. Es en ese sentido que podemos posicionar al taxi como termómetro del crecimiento de Monterrey como fenómeno social y urbano.


Una de las mejores maneras de entender a la ciudad -su gente, su historia, sus monumentos y sus problemas- es subiéndose a uno. Al hacerlo te toparás frente a frente con alguien que está en constante contacto con personas de todo tipo, desde el menos privilegiado que ahorra sus monedas para el aventón, hasta el rico que prefiere evitar usar su coche por la razón que sea. Es muy entretenido cuando uno se da la oportunidad de entablar un dialogo con alguien que literalmente está en la calle todo el día -recorriendo las venas de la ciudad de arriba abajo- recopilando las aventuras más sobresalientes que sus efímeros tripulantes puedan compartir. Pero no hay que dejar de un lado que estos ‘halcones’ privilegiados son de las personas más informadas que circulan el entramado vial. ¿Quién no ha buscado la ayuda de un taxista para encontrar una calle o algún lugar desconocido?


El taxista es, en esencia, un espejo citadino al cual le toca experimentar narrativas muy diversas. Si el taxista es respetuoso la transportación se da sin mayor contratiempo. Pero si éste es amigable se abre la posibilidad de una comunicación tan personal con alguien que muy factiblemente ya no veremos, que nos da la oportunidad de explayarnos desde lo más profundo de nuestro ser, no esperando nada más que el ser escuchado. En algunas ocasiones podemos ser tan afortunados de recibir algún consejo o un simple comentario que nos puede alegrar el día. En el mejor de los casos se puede lograr una amistad duradera en el camino a nuestro destino original.


Por otro lado, el taxi es una forma de transporte que responde directamente a nuestras necesidades de movilidad, y es aquí en donde se produce su máxima utilidad. Es por eso que el taxi se antoja como una de las mejores formas para conocer la ciudad, siempre y cuando las distancias lo ameriten. Ningún otro tipo de transporte ofrece tanta flexibilidad. Lo único negativo es que en muchos casos existen conductas inapropiadas como resultado del abuso de las tarifas legalmente establecidas. Es muy común en la ciudad que los taxistas cobren la llamada ‘tarifa nocturna’, la cual es arbitrariamente fijada para los trans-nochadores de fin de semana. En esos casos se recomienda mucha tolerancia, ya que detrás de éste siempre está algún otro honesto esperando para llevarnos a casa.


Otro fenómeno interesante de la cultura del taxi regiomontano fue el auge de su uso como resultado de la imposición de los filtros anti-alcohol que surgieron a inicios de la década pasada. Esto disparó la recurrencia de la gente que ahora dependía de los taxis para poder divertirse sin presiones de orden público. Un efecto de esto fue que se multiplicaron las flotillas y las rutas para darle cabida a la, cada vez más ecléctica y exigente, clientela. En pocas palabras, los taxistas ‘hicieron su agosto’ en aquellos tiempos (2001-2006).


Pero como buena radiografía de la ciudad, la estructura de taxis ha sufrido también con la reciente inseguridad que ha lastimado la vida social de muchos regiomontanos (2007- ). La gente simple y sencillamente redujo sus salidas cotidianas por la cultura del miedo que nos azota. Y, en esa misma línea, la vida nocturna ha sido la víctima más significativa. Es por eso que el taxista de hoy se queja de la baja de la actividad económica de la comunidad en que vive, ya que él ha sido el primer perjudicado.


Ulteriormente, el moverse en taxi sigue siendo una de las maneras más prácticas para desplazarse en Monterrey, ciudad que tristemente no ha desarrollado un sistema de transporte público que esté a la altura de nuestra comunidad. Es por eso que la paradoja de libertad de movimiento que representa el taxi termina ahogándose en la densidad del tráfico en la que él mismo participa. Sus ganas de ser el mejor son frenadas por las de muchos otros que también buscan lo mismo. Como quiera que sea, no cabe duda que moverse en taxi en esta ciudad ofrece mucho más aventuras de las esperadas. La clave está en la paciencia, y en el hacer de ella una oportunidad para hacer nuevos amigos y de auto-conocerse en el camino.

Wednesday, 15 August 2012

El orden como imposición es una falacia








La idea de que es posible imponer el orden social desde arriba es tan antigua como las pirámides de Egipto. Pero esto no se volvió  una obsesión hasta el siglo XIX, cuando las políticas publicas de control se apoyaron en el Positivismo, el cual justificaba ese tipo de ideas mediante la ciencia. La visión era sencilla, lo más racional es que la sociedad se organice de la manera que menos problemas cause para el devenir del progreso humano. Este concepto seria aplicada aunque no todo mundo la comprendiese, ya que su justificación se basaba en la potencialidad que esta representaba. O sea, los  los fines justificaban los medios, se estuviese de acuerdo o no con ello.

Pero la realidad es que el orden nunca fue un fin en si mismo.  Este solo era la base necesaria para poder establecer desde ahí las distintas formas de progreso que la sociedad ha inventado. Es por eso que hoy se nos dice que el orden es necesario a toda costa para una economía funcional, aunque para hacerlo se vaya en contra de nosotros mismos que participamos de todo ello. Esto quiere decir que la línea de acción para cualquier colectividad generalmente viene de arriba. Y por eso el orden se justifica como la clave para controlar los destinos de cualquier sociedad.

 En ese caso el vender algo como lo optimo para todos es una forma de control social impresionante, ya que lo que se hace es coronar a la razón sobre cualquier otra forma de vivir, de expresarse u organizarse como personas. Esto quiere decir que la razón es utilizada de forma instrumental con el objetivo de homologar y unificar los diversos  criterios, que son naturales como resultado de la diversidad que presenta cualquier agrupación.

El orden es una ilusión. Lo único que hace es sublimar las individualidades en supuesto afán de reducir la ‘amenaza’ que representan. En ese sentido se dice que el orden es lo contrario al desorden, el cual se ha equiparado con algo malo y disfuncional.  Ulteriormente en esto se basa mucho la política. El miedo se utiliza para que creamos que si se nos permitiese ser lo que somos esto seria equivalente a la barbarie. Es por ese resquicio de ignorancia por donde siempre se cuelan las visiones unitarias  que se nos imponen desde arriba - diciéndonos lo que tenemos que hacer como manadas.

Wednesday, 8 August 2012

¿Una nueva Reforma europea?










La reforma protestante luterana del siglo XVI le permitió a algunas regiones el romper con una visión monocromática de la vida. La Europa medieval había visto el surgimiento de una clase media mercantil, que bajo la tutela del Rey,  había hecho del individualismo una realidad cultural que la nueva religión luterana solo corroboraba desde el pulpito de la creencia organizada.  Esa decisión le permitió al norte  desprenderse de la influencia católica del sur, la cual en esa época era una presión asfixiante para la aristocracia y demás clases medias que buscaban alternativas sociales. Pero estas luchas de poder siempre se hicieron al nivel de las clases más establecidas, nunca con las masas populares mayoritarias. Un resultado de ello fue el surgimiento de potencias económicas y culturales novedosas como Alemania y los países escandinavos.

La Europa de hoy es en muchos sentidos el resultado de esa división, misma que en los últimos siglos se ha exacerbado por factores económicos. Pero aunque el continente  es básicamente secular, existe hoy una ideología y forma de vida que ha tomado la batuta como novedosa  creencia ‘religiosa’. Con esto me refiero al neoliberalismo y el libre mercado que en muchos sentidos se ha vuelto el dogma fundamentalista de la Unión Europea que - con instituciones como el Banco Central Europeo, El Banco Alemán y La Comisión Europea -  nos enseña que el poder continua en los altos niveles políticos y financieros, más que con la población en general. Todo esto se da en tiempos ‘republicanos democráticos’ que teóricamente ya habían trascendido la verticalidad de las decisiones.

Los problemas que aquejan a la Unión Europea, y a muchos de sus miembros nacionales, van desde los migratorios (que han posicionado  al multiculturalismo como un fenómeno ‘fracasado’) hasta los de mercados laborales y de ideología política. La realidad es que se ha exacerbado la actitud anti-inmigrante en general ya que mucha gente culpa a los extranjeros de estarse llevando la mano de obra local. La realidad es que Europa se ha vuelto improductiva  y lo poco que se manufactura se hace de forma más eficiente y automatizada, haciendo de los grandes caudales laborales un anacronismo.

Algunos quisieran regresar a las fronteras políticas nacionales (bloqueando el tratado Schengen que las eliminó en función de un súper estado), ya que creen que esto pudiera frenar la migración. Pero esto es imposible si tomamos en cuenta el sueño fundacional que buscaba la integración total de la política, la economía y la  cultura. Cerrar fronteras dificultaría el intercambio comercial, el flujo del euro como moneda común, y obviamente el libre movimiento de trabajadores a  través de los países miembro.

Aunque mucho de esto es mera retórica, existen  países que se están  quejando, ya que sus trabajadores no reciben trato preferencial dentro de la Unión. Aquí incluyo a Polonia, Hungría, Rumania y Bulgaria, que están siendo tratados injustamente por los europeos occidentales. No solo se les paga menos que al trabajador de las grandes potencias, si no que simple y sencillamente se les dificulta  el libre movimiento de un país a otro en busca de trabajo. La discriminación étnica intra-europea es una realidad inexorable. Es por eso que muchas ideologías hoy se han cargado hacia lo puramente xenofóbico.

Pero la base fundamental de la problemática europea es, repito, el dogma económico y de deuda financiera que hoy tiene en la lona a los griegos, italianos, españoles, portugueses, e  irlandeses. Existen niveles de desarrollo y riqueza, y dentro de ellos podemos destacar a los países escandinavos, que liderados por noruega han hecho de la Unión Europea algo muy debatido.  Noruega no forma parte de la Unión ni del Euro, ya que cuenta con enormes recursos petroleros que le permiten negociar tratados específicos con el bloque entero o con sus partes.  Este país de legado luterano hoy se vanagloria de las ventajas económicas y sociales que su nacionalismo le otorgan. Al parecer la división económica del día de hoy se da en función de aquella división religiosa de antaño. Pero no toda nación tiene esa opción como los noruegos.  Los mediterráneos católico-cristianos están fundidos en sus propia deudas y sin grandes recursos naturales para salir adelante. Además su clase trabajadora se ha hecho redundante gracias a la globalización.

Hoy  el dogma no le esta permitiendo a algunos vislumbrar alternativas  económicas como tampoco se les permitía a otros en el pasado rezarle a sus dios de  manera distinta. Es claro que esta vez la independencia  absoluta es imposible, ya que Europa como bloque geo-político regional se ha vuelto una necesidad ante los embates de oriente y de las Americas.


La ortodoxia económica que es liderada por Alemania solo ha sido puesta en entredicho por Francia, que con el nombramiento de un presidente socialista ha abierto la posibilidad para el cambio. Pero es muy factible que esto solo cuestionara al dogma como se hizo en el  pasado. O sea, el protestante es tan cristiano como el ‘socialista’ es capitalista. Por eso no espero que Francia nos sorprenda con la trascendencia del paradigma. De lo contrario, no tarda mucho en que la lógica de los grandes capitales y el consumo coopten sus ganas de transformación. Por eso dejo este articulo de forma inconclusa y con una disyuntiva.

¿Habrá alguien que este dispuesto a hacer algo distinto – cambiando completamente de dogma económico – sin necesidad de romper con el molde europeo? ¿O se ha vuelto imposible el pensar de forma autónoma ante una realidad mundial avasalladora que lo limita? ¿Podrá la ciudadanía por fin hacer valer sus derechos o se mantendrá el elitismo?

 Lo que a mi que queda claro  es,  que aunque nadie busque una Reforma a como son las cosas, las realidades sociales rebasaran al poder de la Unión Europea para mantenerse a flote. Se ha vuelto muy difícil sostener relaciones de poder en las que las enormes mayorías son sometidas en contra de su voluntad para mantener sistemas injustos. Esperemos que  por el bien de todos esta región tan civilizada logre salir adelante.

La ciencia contra el mito






Esta semana llegó por fin la sonda ‘Curiosity’ a la superficie del planeta Marte. Las primeras criticas que me tocaron ver en facebook hacían burla de la identidad estadounidense, la cual estaba  siendo atacada por los ‘marcianos’ en un sentido de protesta en contra de una presencia potencialmente comercial en el planeta rojo. Creo que la primera reacción es natural, dado que la identidad americana  ha venido siendo abusada en el afán de realzarse ante un mundo cada vez mas anárquico en todo sentido. La lucha por recursos planetarios no ha hecho más que exacerbar el armamentismo alrededor del orbe, actividad que es liderada por Estados Unidos.

Me he sumado a las criticas en contra de ello. Pero creo que es necesario aclarar que no podemos generalizar y que no todo esta mal con ese país. La política y la clase financiera y empresarial puede estar inmiscuida en corrupción y abusos como nunca, pero creo que los científicos no merecen la culpa. Es por eso que me parece admirable que en contra de todo y la crisis económica la NASA haya logrado su misión en aquel planeta lejano. Pero lo fundamental de este proyecto es que en esta ocasión no se llevo a cabo únicamente por científicos estadounidenses, si no que realmente es el resultado de la coordinación  de varios grupos científicos internacionales, los cuales han compartido sus conocimientos y tecnología para lograrlo. Las computadoras que hicieron a Houston el punto mas famoso del alunizaje de 1969 han dejado su lugar a una supercomputadora global para que haga el trabajo. Esta vez no podemos achacarle las criticas al gobierno americano solamente. No fueron ellos los totalmente responsables ni son los únicos interesados.

Es por eso que quiero aprovechar el momento para destacar la labor de otro grupo de científicos que están tocando fibras sensibles ante una humanidad que sigue enfrascada en el mito de que su estancia en la tierra no esta causando grandes efectos sobre la misma. Específicamente me refiero al calentamiento global, fenómeno que recientemente ha venido ilustrando mucho de lo que la actividad humana esta logrando en su relación con la naturaleza.

Mucha de la publicidad en los medios esta enfocada a desmentir el calentamiento global, ya que muchos de los intereses mediáticos, industriales, gubernamentales y financieros prefieren seguir con el ritmo actual del ‘progreso’, ya que alguna alternativa distinta posiblemente no los incluiría al frente de todo. Por eso es que se ha vuelto una labor titánica el lograr que el discurso científico tenga su espacio en medio  de la marea de criticas en su contra.

En cuanto al tema incluyo este enlace de un articulo escrito por Michael T. Klare, experto en energía y seguridad mundial  http://www.atimes.com/atimes/Global_Economy/NH09Dj03.html  que como científico social esta corroborando lo que otros científicos que estudian el clima están diciendo.  El planeta se esta calentando y eso esta provocando  sequías generalizadas,  incendios forestales,  terribles tormentas y demás catástrofes naturales. Klare corrobora lo que dicen aquellos pero extiende esa visión para deducir que los precios de los alimentos están subiendo, ya que la escasez de los mismos - como producto de un clima inestable - es una realidad la cual seguirá con su tendencia a la alza. A esto le pudiésemos sumar la especulación que la aristocracia financiera tiene como su base, misma que hace que los precios suban en el camino de traerles ganancias millonarias a los que apuestan con el sustento de billones de personas.

No me queda mas que decir que nadie es perfecto, pero que me parece fenomenal que exista gente con proyectos que hablan bien de la humanidad y que son curiosos en naturaleza. Por eso creo que los científicos se merecen nuestro aplauso. No solo han logrado mucho, si no que lo han hecho sobreponiéndose a muchos que quieren que las cosas no cambien. Estos últimos siguen intentando que  creamos en magia y mitos, los cuales  nos están llevando a conflictos humanos que apenas estamos descubriendo como sociedades.

¿De que sirve estarse peleando por ideología y poder si la naturaleza esta detrás de todo? Lo más importante del articulo de Klare es que los desastres naturales serán algo común dada nuestra renuencia a hacer algo al respecto. Pero lo más alarmante son los efectos sociales que resultaran de la no adaptación a esos cambios que son ya forzosos. Es por eso estimado lector que no se asuste si siente que la televisión y la política se vuelve más mentirosa que nunca. Ellos ya saben todo esto, pero prefieren ignorarlo, antes que cambiar y perder el poder.

Thursday, 2 August 2012

Global-es / La caceria humana: el 'deporte' ausente de las olimpiadas

http://archive.org/details/Global-eslaCaceriaHumanaEldeporteAusenteDeLasOlimpiadas

Las emociones y el espejo espiritual





Estamos acostumbrados a intelectualizarlo todo, hasta las mismas emociones.  Por otro lado se nos dice que la estabilidad emocional es necesaria para tener calidad de vida. Pero el pensar en ello no es suficiente para lograrlo. En ese sentido es que se antoja deseable el que exista una manera de poder crecer emocionalmente sin necesidad de sacrificar nada en el proceso.  Es por eso que el sistema tántrico de los chacras de oriente surge como una de las mejoras formas de hacerlo.

En ese sentido cabe destacar que hay un centro energético en el cuerpo que específicamente se relaciona con las emociones de todo tipo, incluyendo las energías sensuales y sexuales. El chacra swadhisthana (tu propio refugio) es místicamente representado por el agua y la luna, ambos elementos femeninos que simbolizan la sensualidad.   Este centro energético corporal es donde también  reside la empatia, la creatividad y la sensibilidad. Pero lo más importante de todo es que se localiza previo al chacra que resalta al Ego (manipura) - donde se genera la masculinidad, la voluntad, el control, la autoridad y la seguridad del carácter.

Es por eso que estimular la energía emocional/sensual del cuerpo puede convertirse en un excelente complemento a las funciones egoicas y voluntariosas que comoquiera que sea son necesarias para una completa vida humana. Es clave darse cuenta que, al contrario de lo que se piensa,  la energía corporal no solo es el resultado de la  combustión y la transformación de alimentos necesarios para la vida. Hay muchísima energía almacenada en nuestro centro emocional, que si  logra ser explotada, puede ayudarnos a realizar una vida mucho más placentera, a la vez que nos mantenemos saludables. Solo hay que  hacer consciencia de ello.

Para hacer esto algo más practico propongo que tomemos la parte  sensual de este centro emocional como la base y el combustible para hacer del movimiento una forma de desarrollo personal. O sea, que la sensualidad puede ser una forma ideal de aspiración, que puede alcanzarse mediante movimientos sexuales y de baile. Con esto quiero decir que el sexo debe trascender las funciones únicamente  reproductivas y placenteras, así como el baile debe trascender el mero movimiento corporal. En ambos casos se trasciende lo básico pero se incluye en el  agregado. Esto como parte del proceso de sublimación de las energías, que técnicamente nos lleva a entender a la sensualidad emocional como el conducto reanimador y energético del cuerpo. Metafóricamente esto quiere decir que el agua toma forma, canalizando y   externalizando las emociones que tanta falta le hacen a un Ego fijo y calculador, resultado condicionado de una supuesta identidad personal que así lo exige en función de la supuesta solidez de la personalidad. Nos da pena movernos mucho porque creemos que esto es algo que solo los animales (o la gente femenina) hacen.

La sensualidad en la practica seria bien representada como un péndulo, que fluctúa de un lado a otro, haciendo de sus movimientos la forma de expresión emocional tangible. La pasión lleva el fluir del péndulo hacia el  baile, pero también nos puede llevar al  sexo. Todo se hace al ritmo de la sensualidad, que no tiene mas interés que el de ayudarnos a de crecer emocionalmente, en búsqueda de la realización de lo que  somos. Como resultado no solo obtenemos eso, si no que también mejoramos en la practica de expresar emociones de cualquier tipo.
   

Algo fundamental es que hacer consciencia en el centro emocional es de gran ayuda para liberar el enojo y la tristeza, ya que es ahí donde se han acumulado  gracias a que el Ego ha reprimido mucho en su afán de ‘civilizarse’.  El desbloqueo emocional libera una cantidad de energía positiva para todas las funciones del cuerpo, elevando las vibraciones del mismo. Todos los caminos espirituales exigen la aceptación como su eje, pero al parecer las emociones tienen que ser primero enfrentadas.

Otra de las funciones de este centro emocional es el de intuir y sentir el lenguaje musical, que para muchos es la conexión divina. Lo común es tratar de entender la música, pero  lo apropiado es sentirla.  La música mueve fibras emocionales y es un excelente aditivo en la búsqueda de esa sensualidad añorada. El que piensa en la música se paraliza, mientras que el que la siente logra una conexión. El miedo de dejar en ridículo a la identidad personal debe trascenderse para lograr saborear los efectos atesorados de nuestras emociones.

 Un centro emocional sano pudiese convertirse metafóricamente en un espejo, que le sirve al Ego  para poder verse a si mismo. Ulteriormente el agua (femenino) sacrifica su naturaleza combativa buscando alinearse emocionalmente con el fuego egoico (masculino). Esto le abre la posibilidad al individuo de incrementar su certeza, siempre y cuando  se observe en ese espejo que una sana vida emocional le brinda a cualquiera. 



Wednesday, 25 July 2012

La Tecnología y la emancipación ilusoria




Los ensayos anteriores de esta serie sobre tecnología la posicionan como fundamental para la supervivencia de nuestra especie, la evolución de su cultura y el funcionamiento actual de sus sociedades http://danzanegra.blogspot.mx/2012/07/la-tecnologia-y-la-sociedad-una.html. Es obvio que sin fuego y sin escritura no estaríamos vivos.  Pero   es claro de que aunque existan grupos de poder que tienen más acceso a la tecnología, otros también han sido beneficiados por ella  http://danzanegra.blogspot.mx/2012/07/la-tecnologia-como-herramienta-de-poder.html. Si los guerreros de la Edad de Bronce no hubiesen defendido a sus poblaciones desarmadas ante el enemigo invasor, estas no hubiesen sobrevivido y trascendido como lo hicieron.


La era denominada la modernidad no solo lo fue en filosofía y formas sociales, también lo fue en tecnología. Y como ya dije anteriormente, la iniciativa privada jugo un papel clave para  la transición. El surgimiento de los grandes capitales para lo producción los incentivó, a principios del siglo XX, a incluir productos tecnológicos personalizados para la venta directa al consumidor. Con esto empezaba una nueva etapa socio-cultural en donde las mayorías lograban su presencia pública ejerciendo derechos económicos que nunca tuvieron. Fue aquí en donde la estratificación tecnología de la sociedad delineó las relaciones básicas de poder con las que hoy estamos familiarizados. Pero esto a su vez precipitó a la cultura a convertirse en una  de constante adquisición de productos de consumo, incluyendo los tecnológicos.

Pero no fue hasta el Estados Unidos de la posguerra en donde se aceleró el proceso de individualización y movilidad social basada en nuevas tecnologías  para el hogar. El ‘American Dream’ comenzaba con una larga etapa de consumo que prometía la emancipación como estrategia de mercado. Y para llegar a esto fue necesario ajustar al sector industrial a algo llamado ‘economías de escala’, (altos volúmenes y menores costos) que obligan a las empresas a vender mucho más. Para eso se centró en los individuos, ofreciéndoles narrativas personales y grupales. Es por eso que la publicidad se volvió  tan agresiva y fantasiosa como lo es en la actualidad. El resultado de esta practica es el tener hoy a la tecnología como una parte fundamental en la vida social y cultural de una ciudadanía cada vez más globalizada según el modelo americano, logrando convertirla en la  pieza clave de la era de servicios y de información que se viene dando desde la década de los setenta en todo el orbe.

Es gracias a esa participación de cada vez más personas  que nuestra civilización contemporánea  muestra cierto grado de aceptación y solidaridad  grupal ante esta realidad de distribución del poder tecnológico. Esto sucedió gracias a que el ciudadano promedio tuvo acceso a tecnología que ‘técnicamente’ hizo de su vida una más sencilla y funcional. Pero como resultado la sociedad hoy transita un   camino que los grandes capitales estructuran para nosotros, sistema que sabemos es  insustentable en lo social, pero también en lo  ecológico.

La publicidad masiva en Internet y  televisión ha sido clave en la elaboración de los capitales simbólicos de aspiración para el consumidor. No solo se fija con esto un eje de  la movilidad social de clases, si no que también establece las características que definen a cualquier individuo ‘involucrado’. En este sentido, la tecnología no solo reviste al mundo privado en cuanto a la funcionalidad y simpleza de los quehaceres, si no que aparte de esto intenta moldear  al individuo en cuanto a su cotidianeidad publica. Lo irónico es que la misma estrategia es aplicada para los muchos, y en ese sentido, uno de sus resultados es que somos iguales en nuestras supuestas diferencias; todos usamos gadgets con funciones idénticas. Más aun, he sido testigo de un fenómeno de despersonalización social incremental, el cual se refiere  a personas aisladas de otras por la excesiva dependencia en la tecnología. La participación en la calle  esta limitada a lo que un teléfono disponga, en detrimento de la comunicación interpersonal y la participación comunitaria. Formamos parte de tribus pseudo-individualistas que interactúan cada vez menos entre ellas.

No se puede negar que los aparatos con  tecnología de punta son asombrosos. El tener un teléfono con cámara, Internet, audio y  video es algo excepcional. Pero excepcional también es la adicción que genera la amalgama de cuatro tecnologías  en una. Las relaciones de poder se establecen de forma vertical entre nosotros y  los fabricantes, innovadores, y grandes capitales financieros que permiten la producción y distribución de dichos productos. La modificación en los patrones de consumo y de comportamiento se desprenden de la necesidad incesante de estar adquiriendo productos paralelos para mantenerse a la cabeza tecnológica. La estrategia de fabricación denominada ‘obsolescencia planeada’ se utiliza para crearnos una necesidad estructural de constante adaptación al cambio tecnológico, que comoquiera que sea surge desde arriba. En ese sentido la tecnología inicial sirve igual que la tardía  (un teléfono es para comunicar) aunque la publicidad nos haya hecho creer que tenemos que estarla actualizando permanentemente para su optimo funcionamiento. Las necesidades de estarse actualizando y comprando subproductos y accesorios relacionados con el original nos convierten en simples fragmentos que  mantienen al sistema.

La tecnología tiene muchas funciones individuales, pero a nivel estructural busca integrar grupos sociales cada vez más complejos centrados alrededor del consumo como forma de control y organización social. Es cierto que la Internet abre la posibilidad de estar informados (como hacen  los libros). Pero también es cierto que nunca había existido tanta invasión de la privacidad y un debilitamiento de la frontera entre los espacios públicos y privados como sucede hoy. Las acciones que buscan controlar  el flujo informativo – que van desde medidas como SOPA, ACTA, o el intento de silenciar a gente como Julian Assange de Wikileaks – son evidencia del deseo del Estado y la Corporación de frenar el poder de la ciudadanía.

La  atracción que emana de la  tribu tecnológica es tal que seduce a los demás a irremediablemente unírsele. ¿Es acaso sensible mantenerse en un camino que nos encadena a vivir de necesidades impuestas? ¿Por qué nos creímos el cuento que la tecnología podría ser  la mejor herramienta para descubrir lo que somos?

Una cosa es la inexorable necesidad de herramientas para la supervivencia colectiva. Otra es que puedan darnos la individualidad que tanto añoramos. Buscar emanciparse  utilizando  al sistema es jugar en su propia cancha. La verdadera libertad no requiere de intermediarios de ningún tipo, incluyendo a la tecnología.



Monday, 23 July 2012

La corrupción de los grandes capitales y la 'guerra vs. el narco'







Las últimas semanas han sido reveladoras en cuanto a la forma en que los grandes  capitales mueven al mundo. El caso HSBC horrorizó a México, pero por su parte  bien es sabido que el sistema bancario y financiero internacional no respeta leyes ni moralidad en cuanto a sus ganancias conviene. Lo sucedido recientemente en Inglaterra  en relación al fraude LIBOR - donde se alteraban cifras de tasas de interés que determinan el precio en que los bancos adquieren y prestan dinero - fue evidencia clara de que a la aristocracia financiera no le interesa la honestidad ni la ética.    El caso HSBC y el de LIBOR no estarán directamente conectados, pero comoquiera que sea son representativos del excesivo poder e influencia que este tipo de instituciones tienen sobre la clase política mundial. La corrupción en ambos solo es  sintomática de una forma de ser.

Con eso en mente quisiera enfatizar los siguientes  puntos:
1) Los enormes capitales e intereses financieros están truncando la funcionalidad de países como México.
En Abril del 2011 - http://www.guardian.co.uk/world/2011/apr/03/us-bank-mexico-drug-gangs  - salió a la luz publica  que el Wachovia Bank of New York había lavado $378 billones de dólares del narco mexicano. Esto se puede sumar a lo de HSBC y a lo de LIBOR, pero también  a lo de la crisis financiera del 2008 y la corrupción endémica de bancos como Goldman Sachs y JP Morgan.  La banca mexicana es mayoritariamente privatizada por instituciones extranjeras de este tipo, y eso nos incluye en ese sistema financiero neoliberal sin escrúpulos. Este sistema  obviamente no permite la injerencia en sus asuntos por  los gobiernos de los países en donde hace negocios como el nuestro. ¡Esto quiere decir que la principal razón por la que no puede hacerse nada en contra del lavado de dinero es porque no podemos!

2) Algunas agencias estadounidenses están influyendo en México.

En México se sabe que agencias estadounidenses están involucradas indirectamente con el trafico de droga (CIA y DEA) y directamente con el de armas (ATF). http://www.latimes.com/news/nationworld/nation/atf-fast-furious-sg,0,3828090.storygallery  Esto es evidencia de que el participar ilegalmente de esta forma los mantiene con relevancia en nuestra región. La existencia de armas y drogas apuntalan su  injerencia en nuestro país, a la que vez que los justifica como agencias con relevancia en su propio país. ¡Ellos mismos están arrojando el paquete que después les da poder para perseguir! En este sentido, cualquier serie de normas y tratados que existen entre naciones por el simple hecho de ser vecinos están sufriendo las consecuencias. Es por eso que la relación bilateral México-EUA ha venido batallando últimamente.

El problema del narcotráfico se exacerba dado que la  interferencia extraoficial de agencias comos las ya mencionadas  truncan los acuerdos legales que buscan sostenerse ante la adversidad normal de cualquier relación. Pero sumémosle a eso  la participación del Estado de EUA que ha privatizado y extrenalizado la guerra a un Estado mexicano que se la ha ‘comprado’.  La ‘guerra contra el narco’ ha traído derramas económicas para los sectores que se encargan de brindar seguridad, siendo las fuerzas armadas el primordialmente beneficiado. Pero la gobernabilidad en México ha sido la victima más notoria.

La decisión de consumir ciertas sustancias debiese  ser monopolio de las propias personas, mientras que los resultados sociales adversos (en el caso que existan) le corresponderían al Estado. Un problema de salud publica no puede estarnos poniendo de rodillas como lo hace hoy el narcotráfico.  Es momento de aceptar que es imposible detener a los individuos en su afán de hacer sus propias vidas. Pero fundamental por otro lado es también tomar en cuenta que existen estructuras políticas, económicas y financieras que están haciendo pedazos nuestra forma de organización socio-cultural.

Legalizar no significa el promover algo especifico. Legalizar es organizar las conductas sociales de manera racional. Legalizar significa poner en orden la comunión entre el Estado y la ciudadanía de una vez por todas, buscando con esto reconfigurar la relación, buscando mantener el pacto social lubricado por mucho tiempo. Legalizar significa sacar de la jugada a  los actores domésticos que han inflado  a esos grandes acumuladores de capital. Legalizar es resistir racionalmente a los actores externos que impunemente hacen de nuestra población un negocio con alcances globales  y que están influyendo en nuestras vidas con los efectos que ya todos conocemos.

Wednesday, 18 July 2012

La Tecnología como herramienta de poder






 La tecnología no solo logra intensificar  las relaciones sociales de cualquier colectividad, si no que también determina quienes serán sus lideres. El primer articulo de esta serie http://danzanegra.blogspot.com/2012/07/la-tecnologia-y-la-sociedad-una.html relata  como es que la escritura afianzó al patriarcado y a su mitología correspondiente. Pero han existido otras tecnologías que a través de la historia han consolidado a ciertos grupos sobre las mayorías.

La invención del arado (9mil A.C.) trajo cambios fundamentales para la humanidad. No solo se desató la Era Agrícola como originalmente la conocemos, si no que el hombre como genero logró establecerse sobre la mujer al frente de la colectividad. El manejo del entorno quedaba a su cargo y fue ahí donde se inició la gradual complejidad de las sociedades.

A partir de aquí fue donde la búsqueda de poder hizo necesaria la constante invención de mecanismos y tecnologías que la asegurasen. Como resultado de esto surgieron luchas internas por el dominio de los haberes del grupo, lo que acelero la división de clases que había comenzado desde la agricultura. La competencia se convirtió en la constante, y esto técnicamente abrió las posibilidades de la humanidad  como nunca antes. El corolario lógico de esto fue el encuentro con otras sociedades que en muchísimos casos desato una beligerancia que todavía nos acompaña hasta nuestros días. 


La Edad de Bronce (3,300 – 1,500 A.C.) fue una etapa importante en el desarrollo de la mitología y el poder, ya que los hallazgos  arqueológicos revelaron la extensiva dependencia en esta aleación para usos diversos, desde adornos personales hasta armas de guerra. Pero algo fundamental fue que no toda la población estaba involucrada en su manufactura ni en su utilización. Los elementos necesarios para la fundición en esta aleación tenían  que traerse de distintos lugares, y esto solo le era posible a los grupos privilegiados. Las practicas funerarias mostraban a ciertos grupos sociales acompañándose de este metal con carácter simbólico, el cual se llevaron hasta su tumba,  con el interés de acompañarse de las riquezas que se habían tenido en vida, mas la presunta necesidad de la familia de mostrar simbólicamente que el muerto  había formado  parte de una clase distinta. 


Las mitologías y demás dioses que gobernaban el  espacio simbólico surgieron en aquella era, pero no fue hasta le Edad de Hierro (1,500 A.C.) cuando se coronaron como el discurso oficial de las sociedades. Las clases gobernantes transmitían el poder mediante líneas hereditarias y su relación con los mitos creados. Esta combinación era  la justificación para legitimarse sobre sus poblaciones y las de los pueblos conquistados. En esta etapa vemos surgir los mitos fundacionales de algunos pueblos europeos como los celtas, griegos, romanos, germanos y  nórdicos.


Cada transición histórica generalmente se ve reflejada en la tecnología que esta a disposición de las elites. Pero también es cierto que así como la Edad de Hierro hizo irrelevante en muchos sentido a la de Bronce,  por su lado la invención de la imprenta le asestó un duro golpe a la institución religiosa mas poderosa que dominaba el discurso escrito de la cultura  europea. La imprenta fue un invento tecnológico del Renacimiento (XV), pero los usos sociales de la misma cambiaron la faz de el viejo continente de manera radical, fracturando el orden que hasta ese momento le había dado estabilidad a una forma especifica de ver el mundo. La tecnología de la imprenta alteró a la sociedad, pero también la estabilizó posteriormente con nuevos arreglos de poder. Un ejemplo fue el surgimiento de monarquías independientes, muchas de las cuales abandonaron el catolicismo como su base para empoderar  a sus propios reyes y aristocracias.


La Industrialización (XVIII) no fue la excepción. Esta etapa humana desato fuerzas nunca antes vistas en relación a la posibilidad de transformar el espacio vital humano y el medio ambiente. No solo se incrementó la capacidad económica y la complejidad de las sociedades (que aumentaban en demografía) si no que también nos mostró la industrialización y el escalamiento de la guerra. Y aunque estas eran peleadas en nombre de los Estados, el sector privado participaba activamente de ellas, dado el poder que le devenía del tomar parte. Los Estados consolidaban - mediante la industrialización - una relación con el sector privado que venia forjándose desde antaño.  Pero  a partir de esta época el Estado se vio en la imperiosa  necesidad de mantener una estrecha relación con las clases que le favorecían con el abastecimiento de armamento.


Otro excelente ejemplo de la dualidad de toda tecnología es la energía atómica. Esta nos ha catapultado en el camino hacia  la autonomía energética, pero en el camino empoderó a los países que hicieron de ella la mayor amenaza de guerra posible.


Pero el paso fundamental a esta alianza directa entre Estado e iniciativa privada en la búsqueda de supremacía global no fue finiquitada hasta el advenimiento de la patente como un sistema racional que oficialmente los ‘legitimaba’.  En ese sentido el sistema de patentes no solo realza la innovación tecnológica - defendiéndola de imitaciones y competencias desleales -  si no que también otorga una licencia especial para ciertos grupos privilegiados que cuentan con el capital y la ‘inteligencia’ suficiente para desarrollarla. A escala global  el sistema de patentes  mantiene a los Estados al frente de la competencia internacional, y esto  es lo que ha permitido e incentivado  a la Corporación privada como la forma de organización transnacional por excelencia. Estas aglutinan capitales y recursos como no se había visto desde la época de las Compañías de las Indias Orientales francesa, inglesa y holandesa (XVII). 


La venta de tecnología hoy a nivel internacional sigue una lógica de desfasamiento. O sea, solo es ofertada a otros cuando se ha inventado tecnología de  punta, en la competencia  por estar a la cabeza. No existe nada malo en esto, ya que esta naturaleza competitiva viene arrastrándose desde la agricultura. El problema surge  de forma domestica, cuando este sistema estratifica a la sociedad de un mismo país, entre los que tienen permiso e influencia para desarrollarla, y los que pueden consumirla y someter a sus empleados bajo sus practicas especificas (cuando estos no se han convertido en redundantes, gracias a la robotización y automatización de procesos industriales). El control que la tecnología ejerce no solo modifica las practicas laborales, si no que también existen tecnologías que son usadas por el Estado y la iniciativa privada en afán de protegerse de la misma ciudadanía que gobierna, con ejemplos como  el uso de cámaras de vigilancia y demás sistemas de espionaje que prevalecen como la justificación de la ‘seguridad’ pública que se ofrecen el día de hoy,  época azotada por crisis de toda índole.


Es natural que los subsidios públicos  existan buscando incentivar la creatividad, pero sus efectos suelen ser asimétricos, ya que logran consecuencias inequitativas en la economía y cultura de cualquier país. Es obvio que no todo mundo tiene ni el tiempo ni el dinero para participar en la innovación, pero eso no le quita el hecho de que se favorezcan solo unos cuantos, como viene haciéndose desde la Era de Bronce. 


Pero el mejor ejemplo de los usos de poder y control tecnológico sobre la sociedad puede atestarse hoy, con la proliferación de medios de comunicación como la Televisión y el Internet. El primer articulo de esta serie mencionaba que la escritura expandía el poder de trasmisión de ideas a través del tiempo y el espacio. Pero los medios actuales han logrado extrapolar esta realidad a una proporción desmedida. Es por eso que los medios a la que somos expuestos tienen proporcionalmente el mismo poder – y en algunos casos  aun más – que el del Estado mismo. El ejemplo optimo es la posibilidad que abre la nueva media para las plataformas e ideologías y discursos políticos. La televisión delimita una esfera en la consciencia publica de la población que influye en las decisiones políticas como nadie lo había logrado en toda la historia de la civilización.


Pero la influencia de la corporación mediática no solo recae en la venta de espacios a la clase política, si no que también se ha enriquecido enormemente gracias a las diversas opciones de  entretenimiento que ofrece.  Más aun, los medios de comunicación han logrado explotar la gran necesidad arquetípica de identidad - de significado y de aspiración humana - consolidándolos como intermediario cultural con poderes cuasi-divinos. Con esto me refiero a la cultura del consumo, que ha evolucionado de ser la proveedora de movilidad social y estatus a millones de americanos en la década de los cincuenta, a ser hoy la maquina de sueños de billones de personas alrededor del mundo. El capitalismo ha hecho que esta ‘aldea global’ absorba cada vez a más gente que es atraída por la fantasía de eterna ‘felicidad’. El posicionamiento del consumo material como la supuesta forma del ‘bienestar’ humano es el credo actual de la civilización. Y los centros comerciales son los nuevos templos   donde practicamos nuestra rituales de ‘libertad’.


Las corporaciones mediáticas contemporáneas han incursionado en el arte de moldear nuestras vidas - desde que nacemos hasta la muerte - y por eso han utilizado como forma de seducción toda la ristra de mitos y leyendas que la humanidad ha gestado hasta ahora. La gente necesita narrativas, sueños y fantasías, y la televisión provee el 'secreto' comercial que lo constata. Esta nueva ‘religión’ no tendrá dioses, pero esta llena de iconos, ídolos y demás figuras veneradas, que han hecho del acto de consumir uno que temporalmente congela nuestros temores existenciales mas apremiantes.


Es claro que el poder hipnotizante de la cultura del consumo  han hecho del hedonismo la base del crecimiento económico de las sociedades globalizadas. Pero también se ha convertido en el  mejor tranquilizante y pacificador de la población ante un  Estado en crisis de legitimidad. Esta crisis de desconfianza es el resultado de la exacerbación de la relación neo-feudal entre el Estado y la iniciativa privada en supuesto  afán de progreso. Pero como esta historia lo corrobora, los intereses de la elite incluyen (aunque invisibles o no tan abiertamente obvios) dosis fuerte de control y orden social. Los antiguos lideres patriarcales hubieran sacrificado a toda su línea hereditaria para tener tan solo cinco minutos de acceso a estas tecnologías.


Tuesday, 17 July 2012

La Tecnología y la sociedad: una relación incestuosa






Las antiguas civilizaciones mitológicas que dejaron impresa su huella cultural en el mundo,  lo hicieron en gran parte por su utilización de la escritura. Esta herramienta tecnológica  logró estructurar al lenguaje hablado en relaciones sociales con relevancia para su colectividad. Pero para conseguir eso primero fue necesario el sobreponerse a la magia como forma de organización colectiva. Con esto me refiero al haber  trascendido a las sociedades que eran lideradas por figuras que lograban  convencer mediante una combinación de carisma y la dependencia en la adivinación. Una forma de poder había surgido al momento en que las predicciones de carácter grupal lograban cumplirse satisfactoriamente, confiriéndole una especie de autoridad a la figura que las directamente las ejercía.

El  antropólogo James George Frazer describe este fenómeno como una forma de legitimación de carácter publico, ya que el grupo que se sometía a estas practicas era vindicado, lo que lograba unir a su gente hasta cierto punto. Pero las sociedades mágicas - lideradas en muchos casos por chamanes o brujos - no se lograron cohesionar de forma compleja por muchos factores, pero uno fundamental era que  carecían de tecnologías que lo corroborasen de forma mas integral.  El poder del chaman o  el brujo recaía en la capacidad que este tuviese en convencer a la gente de las bondades de su ‘magia’ personal. Pero el riesgo de equivocarse se pagaba en  algunos casos con la muerte. Este mediador entre el mundo natural y el sobrenatural estaba limitado a los alcances de su propia personalidad  en su afán de convencimiento.

El mundo de la consciencia colectiva mitológica trasciende al de la consciencia mágica. Este nuevo mundo social estaba basado en poderes mucho más ‘reales’ y tangibles, como el lograr proveer de los recursos necesarios  a  una población más numerosa que habitaba  un mundo social mucho más complejo. Fue gracias a esto que el patriarca logro establecerse como el poderoso en esta nuevo periodo de organización social. El mito dejaba atrás a la magia como forma de agrupar a los muchos, aunque esta ultima no desapareció por completo, ya que el líder patriarcal requería por lo menos de imitar ciertas practicas mágicas para simbolizar un nuevo  liderazgo. Los nuevos patriarcas de la era agrícola cooptaron las funciones chamanicas para justificarse, pero lo hicieron en sentido ceremonial únicamente. Su verdadero poder devenía de la capacidad de organizar a la colectividad, y para ello la escritura fue la tecnología fundamental.   Pacal – antiguo jefe mitológico maya – representaba las características de un chaman, aunque la forma en que se legitimaba era más por herencia y dicurso que por conjuros mágicos.

Aunque el lenguaje hablado es en  si mismo una tecnología de comunicación, no es realmente hasta la invención de la escritura donde pudiésemos decir con certeza que esta forma de comunicación se vuelve una tecnología que estructura a la sociedad alrededor de mitos escritos, que mediante una cultura patriarcal, realza las funciones de los lideres de una manera discursivamente relatada. El lenguaje como  símbolo escrito estructuró el significado de los sistemas de creencia colectivos.  Pero también organizó las funciones sociales de los miembros principales del grupo.

La escritura fue a grandes rasgos lo que administro los códigos civilizatorios que nos ayudan hoy a entender los motivos  detrás del desarrollo y el establecimiento del poder centralizado. Los primeros Estados dependieron de la escritura para establecerse como tal en conjunción con las elites que participaban del poder simbólico de la comunidad. La escritura expande enormemente la trasmisión del poder, ya que realza el sistema patriarcal y de parentesco hereditario mediante historias, a la vez que ensancha el espacio y el tiempo de sus dominios. Alguien pudiera haber no conocido a su líder personalmente, pero siempre existía algo escrito que lo justificase como tal, independientemente de la ignorancia de ello.

El día de hoy podemos darnos cuenta de cómo  las nuevas tecnologías refuerzan las múltiples identidades  compartidas  de cualquier colectividad. El ‘refinamiento’ de una sociedad no proviene de sus miembros individuales (fragmentos) ni de su participación en un agregado colectivo. Los que engrandece y legitima a cualquier grupo contemporáneo es su dependencia en tecnologías que le permiten al individuo internalizar  mas eficientemente los símbolos y significados grupales, a la vez que facilitan la reproducción  externa y objetiva de las estructuras culturales (y demás normas, reglas y valores) de organización y poder. Todo este sistema se moviliza  a través de redes sociales e instituciones que tecnológicamente forman a dicha  colectividad.

Pongamos como ejemplo a la identidad nacional danesa. La tecnología no solo hace funcionar las comunicaciones y el transporte publico y privado de forma competitiva, si no que también permiten que la identidad pueda materializarse en hechos concretos. Las instituciones y la infraestructura hacen al país, pero si estas no estuviesen apoyadas con redes tecnológicas avanzadas, la velocidad de interconexión tangible de la sociedad y el desplazamiento de caracteres simbólicos harían de esta una sociedad  tradicional a lo mucho. O sea, no solo es la educación la que hace  la civilidad la clave para el funcionamiento cívico, si no que también es la tecnología que lo sustenta todo. Es obvio que sociedades mas pequeñas en sentido demográfico facilitan este proceso. Pero sin tecnología  los cuatro millones de habitantes de cualquier país estarían confinados a organizarse como cualquier sociedad subdesarrollada en sentido tecnológico.

Pero algo fundamental para el reforzamiento de las identidades colectivas es que estas  logran consolidarse mejor en contextos urbanos, los cuales permiten delimitarse como espacios de representación para múltiples identidades convencionales. Aquí la tecnología logra la función de eficientar dichos procesos. Para esos fines citadinos las más funcionales serian: trenes subterráneos,  vías y calles en superficie para trafico de vehículos,  sistemas de computo y de defensa, y aparatos de telecomunicación como el radio, la televisión y la telefonía.

La tecnología hace de la vida en ciudad algo logísticamente posible. Pero también refuerza las relaciones sociales y culturales que de ahí emanan, logrando reproducir y reforzar el discurso que hace de dicho contexto uno que vive  para si mismo. Esta forma de habitación contemporánea también facilita la homologación de los fines grupales, cualesquiera que estos sean. Una enorme oferta de símbolos, significados y motivaciones para nuestras vidas están disponibles y se proyectan desde pantallas de todo tipo. Y al parecer la tecnología es solo un paliativo para nuestras necesidades arquetípicas de magia, reminiscencias de aquella antigua forma de vida todavía añorada.

Somos conscientes de un yo convencional y de un nosotros compartido, pero la parte exterior controlada mediante la tecnología es una excelente manera de corroborar lo que interiormente sospechamos. La tecnología hace de cualquier grupo un mito artificialmente sostenido. Es por eso que las sociedades tradicionales detentan características más comunitarias que las modernas urbanizadas. Estas últimas hacen de la comunidad algo confuso, sustituyéndola con narrativas impersonales, que solo logran alinearse en momentos en que las tecnologías nos acercan, pero que solo lo hacen  durante el tiempo en que  la ilusión tecnológicamente sustentada lo permite.  Ulteriormente, la tecnología es el conducto y el sello de cualquier  pacto social.