Wednesday, 11 July 2012

La corrupción como sedimento institucional en México





Las llamadas teorías ‘macro sociológicas’   existen para explicar fenómenos sociales que van desde las estructuras típicas de una colectividad y sus instituciones hasta tratar de entender  los procesos históricos y los cambios  globales de las sociedades. Esto se contrasta con la ‘micro sociología’ que se refiere más a la Persona (agente) y su capacidad para la acción, la interacción social y las construcciones de sus motivaciones y  símbolos que le dan existencia y narrativa individual y/o colectiva.

* El estructuralismo y el funcionalismo – ambas  macro sociológicas – se refieren a distintas formas  de entender que lo mas determinante para cualquier sociedad es su sistema como agregado, y no las partes que lo componen.

El estructuralismo pregona que detrás de toda apariencia social – y de la supuesta existencia de narrativas individuales - existen estructuras. Pero es importante denotar que lo que hace esta teoría tenga sentido y aplicación practica, es que se concentre en describir como distintas entidades se relacionan entre si, en vez de intentar catalogar el enorme  numero de estructuras que pueden existir en cualquier momento. Lo que importa en si son las relaciones que forman parte del sistema - y como a su vez el sistema las conforma y reconforma -  y como los individuos que ocupan los puestos de un sistema solo reproducen la parte del sistema que les corresponde, como el pequeño tornillo  lo hace en función a la maquina de la cual forma parte. Lo que sucede aquí es que el agente solo completa una función predeterminada para la estructura misma que se reproduce en el tiempo. Comoquiera que sea, esta teoría no explica los fines que tiene cada estructura. Se limita a describir  el como es que existen estructuras. Pudiera decirse entonces que el fin es la estructura en si misma.

Un ejemplo de esto es que si uno formase parte de un equipo de fútbol estaría sacrificando su individualidad en pro del grupo, reproduciendo así las necesidades del dueño del equipo, siendo una de ellas posiblemente el prestigio. En este sentido al ejecutivo no le interesan las motivaciones personales que nos llevo a   unirnos a su equipo ( ya que seria muy costoso el investigarlo para cada integrante),  y en vez de ello el interés se vuelca en lo que el equipo como conjunto puede lograr. 

En este ejemplo podemos analizar como las narrativas de los individuos que forman el  equipo se ‘funden’ para hacer que funcione la estructura que los unió, y en ese sentido se convierten en productos narrativos de las relaciones que surgen del formar parte de dicho equipo como institución, la cual aglomera reglas y conductas que determinaran lo que es admisible para el equipo mismo, en detrimento lógico de la personalidad individual de sus elementos. La conducta de cada elemento, entonces, se explica más por el apego a los patrones estructurales que por motivaciones personales. El poder, ulteriormente, esta depositado en la relación estructural que se desprende de formar parte de un patrón determinado, y no como comúnmente lo hemos entendido - como el dominio de una persona sobre otra.

Un punto final y una critica importante hacia el estructuralismo es que no explica como surge el cambio social. Pero aunque el estructuralismo no permite acciones individuales y o grupales para cuestionarle, es obvio que el mundo social  cambia. Por otro lado, la respuesta en defensa de la teoría es que aunque el cambio social existe siempre es posible discernir estructuras detrás de cualquier sistema social. Lo único es que no nos dicen es   como y quien  participó  antes, durante  y después del cambio estructural. No hay que olvidar que el estructuralismo no se avoca a entender los fines o metas, solo nos relata que existen relaciones de poder intrínsecas a dichas estructuras.

El funcionalismo por su lado incluye también la poca o nula participación del agente como causa de la conducta social. En ese sentido, el individuo solo es una parte del todo, un parte disperso que actúa directamente (aunque sin consciencia de ello) para mantener al agregado integral del que forma parte. Pero a diferencia del estructuralismo el funcionalismo si trata sobre los fines. Un ejemplo obvio es la colmena de abejas en donde hay que trabajar y pelear para defender a la reina que reproduce más abejas para mantener ( ¿a ella? jaja) a la comunidad viva.  En este sentido los efectos - las necesidades colectivas - preceden a las causas, ya que estas ultimas son las que en este caso mantienen inconscientemente al sistema.  Su participación ‘funcional’ es individual y logra como agregado la estabilidad colectiva y la supervivencia del sistema.

Entonces la colmena solo sirve como analogía ya que esta logra el orden por si misma y lo hace de forma misteriosa. Pero para los sistemas humanos debemos incluir las intenciones y las motivaciones de quienes nos lideran como colectividades para lograr entender algo de lo social. Es obvio que esta última mención de un centro o una jerarquía ya incluye para nuestra especie a la consciencia. Entonces si presuponemos que los gobernantes saben lo que hacen y no informan a las participantes de ello, pudiese aseverarse que el funcionalismo en política es una especie de ventajismo efectuado por  los que detentan el poder.  Para esta visión la gente sin educación e información solo participaría como masa inerte para lograr los fines que los ‘educados’ tienen planeados para ellos. Y como esto presupone  consciencia e  intención clara de algunos para liderar a otros, no es necesario que la franquicia de la capacidad de decisión  sea extendida para todos.

El funcionalismo es obviamente conservador, ya que también deja fuera la posibilidad de cambio interno al sistema. El cambio puede venir del colapso natural que sobreviene a cualquier sistema, o pudiese venir desde fuera, como por ejemplo una agresión de vecinos o del medio ambiente mismo. Más aun, lo que se excluye por completo de esta teoría es una base motivacional de los participantes  y de reglas e instituciones públicamente reconocidas que generalmente sirven como refugio repetitivo de  normas  que solidifican la civilidad y el entendimiento colectivo. La claridad en los procesos sociales contradice al funcionalismo, ya que la transparencia y la existencia de información pudiesen representar una afronta a los intereses que desde arriba, o desde el centro, son fijados para las mayorías.

En este sentido las practicas repetitivas y reproducidas que se hacen a niveles de control pudiesen representar una especie de institucionalidad, pero su vigencia no es de corte público ni de conexión con alguna forma de sociedad civil. O sea, la corrupción puede ser una practica institucionalizada que directamente contradiga y usurpe  a  instituciones públicas vindicadas en el pacto social  como la Ley. Esto quiere decir que la corrupción bajo esta óptica es una manera sistemática y natural – y obviamente  institucionalizada - de hacer las cosas. Bien es sabido que la corrupción existe por doquier en el mundo, y que en muchos casos mantiene redes de influencia en operación  que son relativamente efectivas para las sociedades que las perpetúan.

Una síntesis de ambas teorías para explicar lo que sucede en México:

Desde la antigüedad existen justificaciones racionales para que algunos manden sobre otros. La función principal de los poderosos del sistema es mantenerse como tal  para el supuesto beneficio público. Pero el poder moderno y contemporáneo no radica únicamente en la fuerza, si no en la legitimidad que demuestra el gobernante mediante la utilización de formas económicas y sociales  efectivas.  Entonces la explicación fundamental estructural-funcionalista es que las elites oligárquicas – que incluyen al sector privado y a ordenes públicos – se han organizado en relaciones estructurales que buscan perpetuar su  control sobre las formas capitalistas que operan dentro de México, incluyendo las fluctuantes teorías e ideologías que los justifican.

En esta explicación las funciones son determinadas desde el centro (o arriba) y por eso se hace determinante aglutinar las relaciones sociales que mantengan esos intereses bien lubricados. En ese sentido los poderosos tienen claro que buscan y la alineación entre burócratas y oligarcas hace que se ‘formen’  estructuras. Como resultado las ‘altas funciones’ se perpetúan como patrones sociales.



El funcionalismo también es entendido como teoría del ‘consenso’ y esto quiere decir que el mismo puede darse de forma tacita, aunque raramente es inconsciente. La corrupción aquí es un subproducto, un mero acto que es necesario para alinearse con las formas de ‘hacer’ las cosas.  En este sentido esta ‘articulación de intereses’ si es intencionada, pero obviamente no es  públicamente compartida con una comunidad supuestamente representada. Pero esta forma de organizarse no es parte de una conspiración marxista - en el sentido de que conscientemente se busca dividir a la sociedad de forma desigual - si no que esto ultimo es un efecto no deseado e inesperado de  ese afán de creer que algunos son los ‘buenos y necesarios’ para lograr mantener ese orden que los flujos capitalistas y el intelecto económico corroboran.

Como existe un sistema capitalista que nos rebasa como individuos y países, se cree que alguien debe domarlo y tomar sus riendas en teórico beneficio de la sociedad. El día de hoy el neoliberalismo presume la idea que el crecimiento surge de las grandes corporaciones (piezas clave del engranaje estructural-funcional), ya que estas gradualmente escurren crecimiento y riqueza  a través de los diferentes niveles de la sociedad, logrando técnicamente llegar hasta abajo donde supuestamente  permean a todos.

Para estos fines es que los candidatos presidenciables y demás figuras políticas de peso cumplen ciertas funciones para el  ‘mantenimiento’ del sistema.  Es por eso que personas como Enrique Peña Nieto y Angélica Rivera cumplen perfectamente el rol que se espera de ellos, así como lo hicieron en su momento otros políticos telegénica  y novelescamente estructurados – como López Portillo/Sasha Montenegro y  Salinas de Gortari/ Adela Noriega. Estos  detentan características que la oligarquía goza para si, y que cínicamente ofrece a la ciudadanía como base de la movilidad social. Y para esto hacen uso de su relación feudal y estructural con los medios de comunicación. El funcionalismo radica en la búsqueda de que todo funcione como relojito, siempre y cuando la gente en la periferia viva en la ilusión y la inconsciencia. Para estos fines es que se utiliza a la  des-educación como arma de ignorancia masiva, que obviamente es pieza clave para el sistema.

Por eso la base de este tipo de sistema es el consecuencialismo – el fin justifica los medios – ya que el fin siempre es la colectividad y sus grandes decisiones (epitomizadas en los lideres ilustrados que las detentan). Por eso la corrupción es un mal necesario para esta visión.  Tantos intereses y estructuras la hacen costeable - que en sus diferentes acepciones como el compadrazgo, el clientelismo, el nepotismo y el vil robo - mantiene a la maquinaria burocrática y oligárquica bien conectada,  pero en detrimento de las mayorías. 

Comoquiera que sea, es muy claro  que los niveles de desconfianza que vivimos hoy se han convertido en una amenaza al sistema mismo, ya que ha atraído demasiada atención publica hacia la corrupción institucionalizada, al grado de materializar una potencial amenaza de la población hacia el orden público. Pero la corrupción también esta canibalizando a los partidos, instituciones publicas, y empresas privadas. Se esta dando una competencia de toda índole por el control del capital y del poder para distribuirlo.

La cultura de la corrupción que practica la elite es también ‘funcional’ ya que   evita que alguien más llegue al poder buscando eliminar sus privilegios. No hay que olvidar que los que mandan se han justificado estructural y funcionalmente al frente de una visión social ‘apropiada’. Pero en realidad la ideología es secundaria al sistema capitalista global, que es el que teje la distribución (a grandes rasgos) de las oligarquías aquí y en otras latitudes del orbe. Con esto dicho podemos entender que nos somos los únicos que sufrimos de esto. Y esto no exime al resto de la sociedad que también puede ser corrupta. La única diferencia es que el policía que recibe la mordida no lo hace en afán de salvarse de los embates de las mayorías, como si lo es para la elite, que defiende sus interés en esa supuesta lucha en pro de la vigencia del capitalismo.

En este esquema la corrupción es entendida como el resultado medible de un patrón de conducta sedimentado y legitimado colectivamente, más que tratarse de un acto inmoral de individuos o grupos particulares con motivaciones particulares. En esta línea, y parafraseando a  Robert K. Merton, las función manifiesta de la corrupción es lubricar el engranaje que mantiene a las relaciones sociales como patrones estructurales operando. Y la función latente, resultante e inesperada es la de la pobreza, que hasta cierto punto es justificada en privado como un mal necesario de la sociedad. Esta  estratificación ‘natural’ es técnicamente  necesaria para maximizar las ganancias del capitalismo. Cabe resaltar que esta explicación de la corrupción no busca monopolizar el concepto. Es obvio que existen justificaciones y razones personales para la misma, pero en ese sentido, una enfoque micro sociológico seria lo mas apropiado para su análisis.

Regresando a la analogía original del funcionalismo, en ella las abejas no se dan cuenta que sirven a la reina, pero si estas tuviesen hambre pudiesen conspirar instintivamente contra ella. Pero por el lado humano bien es sabido que  la  radicalización de la miseria pone en entredicho al sistema mismo, como al grado en que esta se ha dado en México.

La critica más fácil a estas ideas estructurales-funcionalistas es que no dan posibilidad para el cambio y la acción individual. Pero lo más ingenuo es que nos condenan  a nosotros, supuestos participes inertes de todo esto, a ser meros receptáculos. Estas ideas nos  consignan al olvido motivacional, relegados en  orbitas  periféricas,  ruta  desde donde hacemos de la conformidad la base de nuestra perpetua sumisión. 

Thursday, 5 July 2012

Global-es / La incertidumbre que ha generado la eleccion


http://archive.org/details/Global-eslaIncertidumbreQueHaGeneradoLaEleccion

La confianza institucionalizada ó el autoritarismo







Nuestros recipientes mentales se encargan de archivar todas las categorías que  nos definen, mismas que vamos  recopilando  a través de nuestras vidas. Es por eso que las identidades que presumimos sostener, son el resultado de memorias que hacen sentido en el presente, las cuales se justifican de forma retrospectiva. O sea, lo que creemos y aseveramos que somos se ancla en la ideas y conceptos de nosotros mismos, que están almacenadas como memorias en nuestra mentes. La función del ego aquí es fijarlas en el presente, para darnos una coherencia como narrativa personal e individual.

Comoquiera que sea, lo que experimentamos en cada momento nuevo puede ser percibido como tal, sin juicio. Pero generalmente lo que percibimos refuerza lo que ya tenemos, y ahí el lenguaje sirve para  adscribirle significados a lo que nos vamos topando en el camino,  para ser incluido  y administrado  mediante nuestra percepción.

La ventaja de la mente humana es que almacena muchísimo, pero la desventaja es que limita de igual manera, ya que el peligro de vivir de forma proyectiva - esperando que lo que percibimos cumpla nuestra expectativa - es algo muy limitante.  En pocas palabras, pensamos dentro de los limites de nuestro lenguaje, y lo que nos topamos en el camino es comprensible  o  desconocido de acuerdo a sus ‘características’, y  nuestra identificación  y  comprensión de ellas. Nuestro limitado ‘Yo’ se construye mediante el lenguaje, ya que cuando hacemos consciencia de ‘quien somos’, lo hacemos de acuerdo a conceptos que hemos estructurado mediante símbolos lingüísticos. Sin esto no existiría pensamiento,  y mucho menos identidades convencionales   ni  sociedad comunicativa. Somos seres primordialmente sociales. Con esto quiero decir que nuestra consciencia del yo – y su relación con otros ahí afuera - esta convencionalmente construida en forma de mapas conceptuales, que son el resultado de la suma de símbolos e ideas que se acomodan en algún lugar de nuestra psicología.

Pero la vida esta  llena de  permanentes y novedosas percepciones. Por eso existe una constante lucha, por un lado, entre lo que creemos que somos y conocemos, y por el otro, con lo que nos enfrentamos - y si eso  corrobora o  no lo que ya traemos. La seguridad ontologica (mejor entendida como el cuestionamiento sobre la naturaleza del ser) se refiere a la necesidad psicológica que tiene cada persona de comprobar constantemente que esas categorías y conceptos que le dan solidez a su identidad personal tienen sentido y resonancia con lo que se percibe desde el exterior.

Una de las funciones de las  identidades que se nos adjudican desde fuera, cualquiera de ellas, es precisamente evitar que carezcamos de significado individual, buscando con esto que formemos parte (sin mucha discusión) de la colectividad. Pero si estas identidades no tienen solidez (al no tener sentido o un referente claro), estas serán cuestionadas de forma interna y psicológica por la persona que las reproduce. En este sentido, no solo existen crisis existenciales por el simple hecho de que lo cuestionamos todo, si no porque lo que me vendieron como funcional no siempre lo hace de acuerdo a la realidad cambiante con que nos vamos enfrentando.

Este contexto sirve para entender el porque siempre ha existido alguien que nos maneja como individuos o grupos en pro del orden y la organización de metas colectivas. Entonces esto quiere decir que los liderazgos no solo son algo a lo que  hemos sido sujetos por generaciones de genética y biología compartida, si no que también se han legitimado de forma cultural. Es por eso que muchos justifican su poder sobre nosotros aseverando que la colectividad es más importante que el individuo, y que para manejarla mas eficientemente se vuelve necesario  que alguien lo haga por nosotros.

 No nos extrañe pues, en este contexto, que siempre han existido justificaciones y discursos para gobernarnos. Desde el Faraón y el Emperador como representantes divinos, hasta los sistemas republicanos con gobiernos representativos ‘democráticamente’ electos, la humanidad siempre ha sido controlada por unos cuantos. Pero este control no se anuncia como tal, si no que en su lugar utilizan  eufemismos denominados ‘libertades colectivas’, ya que supuestamente son fundamentales para nuestra supervivencia, y  siempre   comandadas y estructuradas por alguien que sabe más que nosotros.

De aquí surgen las instituciones:  tienen existencia propia y permanecen más allá de nuestra propia muerte. México no desaparece si tu mueres, lo único que se extingue eres tu con tu patriotismo. Comoquiera que sea, la vida institucional de la colectividad puede representar el refinamiento de la sociedad en turno, ya que las instituciones son repositorios que acumulan practicas sociales que se reproducen siguiendo instrucciones especificas y patrones y programas comprobados. Estos clusters de ideas  son niveles intermediarios de normas y  reglas  - entre la población y sus lideres – que  estructuran lo admisible para las personas que se organizan bajo su organización, a la vez que son formas de cultura que son absorbidas y reproducidas por todos los que se sujetan a ellas. 

 Las instituciones no solo representan la continuidad de la identidad colectiva, si no que también simbolizan un colchón donde se deposita la confianza que  la colectividad se tiene a si misma, como parte del pacto social que incluye a las autoridades y demás instituciones sociales. Las instituciones tienen vigencia objetiva – existen ahí afuera-, pero también subjetiva, ya que se emplazan dentro de la persona en sus psicología social. En esa sentido,  las instituciones no solo son la proyección de nuestras necesidades patriarcales de orden externo, como Freud implicaba, si no que  se ubican de forma simbólica dentro de nuestra psique,  formando parte del relieve de identidades con el cual nos justificamos permanentemente como seres sociales.

Entonces el mapa mental conceptual de la persona promedio se conforma de la plétora de identidades de las cuales participa en su vida.  Su nombre corresponde a la institución familiar, su apellido corresponde a la institucionalidad  generacional y sus expectativas,  el barrio corresponde (generalmente) a la identidad de clase, mientras la ciudad y la identidad nacional nos  otorgan  membresías gregarias  estereotípicas con relevancia mundial. El individuo común es heredero de todo este andamiaje, a la vez  que el lenguaje es el que administra su coherencia y continuidad. 

Es obvio que todas las identidades mencionadas tienen un origen externo al individuo, ya que se pueden identificar como estando ahí afuera - con existencia propia -  antes del desarrollo de nuestra propia opinión sobre ellas. Pero también es cierto que simultáneamente somos portadores de dichas instituciones,  ya que las cargamos hacia donde vamos de forma psicológico-social, conformando el relieve de lo que somos o con la narrativa que hacemos referencia al nombrarnos como entidades independientes.. Entonces nuestro perfil psicológico se compone de las ideas y conceptos  mas básicos que usamos para referirnos a nosotros mismos, pero también se complementa con la  relevancia que tienen la identidades colectivas que portamos como seres sociales - como el lenguaje, la cultura y el conjunto de instituciones que organizan el mundo social y simbólico que conformamos en nuestras mentes y que utilizamos en nuestra participación hacia con la colectividad.

 Siguiendo esta línea, las fronteras del mapa conceptual que esta dibujado en nuestra psicología social, es delimitado por las instituciones mismas con las que nos relacionamos (como la familia, la escuela, los medios de comunicación, la ideología, el discurso, et cetera).   Por eso se vuelve tan difícil el ponerse en el lugar del otro, dado que la cultura es una forma institucional que opera como una especie de frontera que nos define exhaustivamente, pero que también nos separa de otros que en contraposición sufren lo mismo - por ser repetidores de  convenciones similares.

Las   identidades que portamos deben refrendarse con significantes simbólicos a cada momento para que  hagan sentido. Esto quiere decir que las reglas, normas, leyes y demás  practicas sociales  deben tener relevancia para el individuo, ya que si no lo hacen, desarrollaremos  lo que  el sociólogo francés Emile Durkheim  alguna vez llamo anomia: la ruptura  o confusión que provoca la ausencia de reglas y el no respeto colectivo de normas sociales.  Lo que resulta es el caos social. Pero la contraparte de la anomia  tampoco es la fusión total del individuo con las instituciones, reglas y normas que están ahí afuera, ya que si este fuera el caso, su psicología y narrativa propia se fundirían completamente en lo colectivo, eliminando la posibilidad de una narrativa y vida propia.

Lo que el individuo desarrolla como mecanismo psicológico-social para mediar entre su persona y lo externo es la confianza. Este puente entre lo personal/psicológico y lo colectivo/externo es lo que nos permite ser nosotros mismo sin fundirnos en los otros, como también el  participar simultáneamente con ellos. Si yo confío que el otro se detendrá en el semáforo en rojo, doy eso por hecho y paso a otra cosa. Esta forma de seguridad ontológica es fundamental para la paz mental y el funcionamiento colectivo, ya que se logra un exitoso  enlace entre los mundos privados y públicos, logrando la participación del individuo en ambas esferas - en donde utiliza, intercambia y negocia con sus distintas identidades - en la búsqueda de una vida mínimamente funcional y satisfactoria.

La confianza es una forma de metabolizar las normas, reglas y leyes  sociales sin tener que recurrir a la fuerza ni a la violencia para su entendimiento y puesta en practica. Se llevan a cabo porque se sabe que es  la forma más racional de funcionar en comunidad, pero también de respetar lo que a todos les corresponde públicamente.

Pero la peculiaridad de la confianza es que no puede forzársele al individuo siguiendo un programa de tiempos determinados; este la desarrolla de forma personal. Es realmente un misterio como es que la confianza surge, pero la sospecha a voces es que la confianza se difunde mediante practicas congruentes - y que las instituciones como las educativas pueden participar de dicho proceso desarrollador.  Pero tampoco se puede indoctrinar a alguien  directamente en ello y esperar  resultados sutiles. Lo que si sabemos a plena certeza es como se pierde  la confianza, forma  muy similar y analógica a como se destruye una  reputación positiva.

Hoy en día existen sociedades – como las escandinavas - que realmente hacen de la confianza la base de la funcionalidad de sus vidas colectivas. En este sentido, se tiene confianza de quien hace las cosas, y de las instituciones que los refrendan a todos, como parte de un consciente colectivo que trabaja por el bien común del organismo social. Es así que la confianza se contagia, hasta que logra institucionalizarse, formando un pilar dentro de cualquier arreglo institucional que obviamente (y de forma sutil) incluye a las autoridades.

Podemos inferir que la confianza deviene a sociedades e individuos que tienen un nivel de consciencia que ha hecho de la misma la base abstracta (que no se ve) y  racional de su funcionamiento colectivo. Y aunque al final la razón de Estado y su monopolio sobre el uso de la fuerza es lo que impera en toda relación de poder humana, es mucho más civilizado el haber sublimado esta dura realidad, habiéndola canjeado por la confianza como virtud para mantener lubricado a cualquier orden colectivo. 

La autonomía personal y el respeto de las libertades individuales se vuelven clave para que la confianza haga reverberancia con lo colectivo. Si yo confío en que el otro - incluyendo la autoridad- respetará el orden acordado, es muy factible que la vida se mantenga civilizada por mucho tiempo. Un sistema que respete esto refuerza asertivamente a sus miembros, y abre espacios para el desarrollo de los individuos tanto como de los grupos que conforman la colectividad.

Pero en los casos en que el orden institucional se ha desquebrajado – por falta de confianza crónica – el resultado será la utilización de medios alternativos por los poderosos, que siempre estarán en la búsqueda cortoplazista de asegurarse firmemente como Estado legitimo sobre la ciudadanía, aunque la realidad social ya lo haya  rebasado. Esto es una forma  de  fascismo, ya que el que supuestamente sabe más que otros depende de la mentira y de la limitación a las libertades personales y civiles para hacérselo ver a esos que no ‘saben’.  El fin justifica los medios, dicen por ahí.

Si la economía (forma institucionalizada de distribuir el poder y los recursos) no funciona o es injusta con las mayorías, el Estado tendera a evitar enfrentar esa realidad. Para esto existe la propaganda, que es una manera de buscar realzar una imagen de manera simbólica. La propaganda - y el uso excesivo de los medios de comunicación y el autoritarismo -  son utilizados en el afán de reforzar el mundo subjetivo de normas e instituciones que supuestamente funcionan desde  afuera y sin las cuales supuestamente se imposibilita cualquier cauce civilizado. Básicamente, la propaganda se difunde   de forma discursiva, mediante el énfasis en el lenguaje y en ciertos símbolos que técnicamente lo aseveran a nivel psicológico-social. Esto quiere decir que aunque en la practica una institución este fallando, es posible modificar la percepción que de ella se tiene.

Esto funciona con todo tipo de identidades a las cuales somos sujetos. Un ejemplo obvio fue la utilización de la propaganda masiva Nazi, que logro galvanizar al pueblo alemán a que apoyase una ideología monstruosa. Otro ejemplo más cercano es la ‘guerra contra el mal’ que venimos librando por largo tiempo en México. La constante repetición de mensajes simbólicos es a veces más poderoso que la realidad que esta detrás de dicho mensaje. En ese caso puede no solo esconderla, si no que puede modificar la percepción de la realidad que el publico sostiene.

Pero lo que hay que entender, ulteriormente, es que la propaganda es solo un paliativo retardador - que logra mantener una ilusión mientras el espectador la sostenga. Y eso, estimado lector, es lo que ha estado pasando en México durante los ultimas décadas. Hemos estado viviendo una telenovela mediaticamente sostenida, que en muchísimos sentidos no corresponde a la realidad de las mayorías. El Estado ha venido intentando legitimarse como autoritario ante una crisis social profunda, y para eso se ha servido de su relación feudal con los medios de comunicación. 

Solo es cuestión de desconectar la mente, y de aflojar nuestras identidades que nos mantienen aferrados a una realidad simbólica y discursiva ilusoria, para lograr observar con el corazón lo que a nuestros alrededores acontece.

Tuesday, 3 July 2012

Charla sobre xenofobia y multiculturalismo

http://archive.org/details/CharlaSobreMulticulturalismo

La Empatía y el Multiculturalismo







Más que ser producto de la ignorancia, creo que el racismo y el clasismo son resultado de la falta de empatía que tenemos hacia  los demás.

Las emociones de las personas son sublimadas como parte del proceso que los lleva a formar grupos. Pero las emociones son aun más limitadas y reprimidas para las necesidades ordenadas de civilización (según Sigmund Freud), ya que la modernidad y el orden racional se montan sobre esa base emocional. Esto porque técnicamente para que funcione dicha  civilización colectiva no es necesario que individualmente  expresemos nuestras emociones en un espacio público.

Es por esto que el racismo, el clasismo y  demás chovinismos y estigmas  serian bajo esta óptica un mecanismo de defensa emocional, que es empleado más que nada contra el OTRO, el diferente, ya que este otro por el simple hecho de serlo representa un espejo en donde pudiésemos vernos tal cual somos. Bajo esta óptica el otro como espejo refleja los limites de una visión cultural cerrada -  pero vendida como necesaria -  para la civilización y la patria.

Y en vez de vernos en el espejo preferimos evitar cuestionarnos en nuestra intención de mantener nuestra  identidad sólida y certera, evitando hacer juicios sobre la cultura que nos lo refuerza.  Preferimos  atacar al que representa lo diferente a lo que se nos enseñó a seguir. Es aquí donde resaltamos las características del otro que lo hacen distinto,  donde se vuelve mas fácil atacar lo más obvio y evidente que aquel representa, en vez de tratar de emplear la empatía para buscar comprenderlo y aceptarlo desde su presencia única. Ulteriormente las características raciales especificas no son atacadas en si, si no que estas facilitan la construcción de una defensa mas efectiva, al ser lo diferente algo inversamente proporcional  a lo que creemos que somos y que nuestra cultura constantemente nos refuerza.

En esta misma línea podemos colocar a las estructuras culturales para analizar como es que las mismas se reproducen al nivel de la psicología social de las personas. La cultura es un sistema complejo de indoctrinación que trae como resultado la unión y la homologación social de grupos humanos. Pero también es cierto que para lograrlo estas limitan algunas energías y disposiciones individuales en pro de lo colectivo. Por ejemplo, Freud decía que la culpa era un mecanismo de defensa que el individuo había desarrollado en respuesta a la ansiedad que le causaba el sentirse uno mas de la colectividad. Eso quiere decir que según el, la civilización funcional y ordenada moderna esconde detrás de ella a muchas personas  insatisfechas,  por la falta de individualidad y autenticidad que esa vida en sociedad colectiva conlleva.

Es por eso que las emociones que se sublimaron para hacernos ‘formar parte’ de algo mayor que nosotros – como lo es una sociedad con una cultura especifica y diferenciadota de otras – impiden el desarrollar la empatía para  ponernos en los zapatos de otros. Entonces creo que el multiculturalismo – esa política pública que busca que los diferentes grupos étnicos y culturales convivan en espacios compartidos - fracasa básicamente por el hecho de que se busca que la  inclusión de las diferencias suceda a nivel social y político. O sea, que la solución que proponen va en función de  como se han hecho las cosas con anterioridad, planteando la aceptación del otro como algo colectivo/ racional mas que algo  personal/emocional.

El problema radica en que muchas veces este tipo de políticas buscan que la gente de la cultura sede logre integrarse con otras, pero lo hace de manera discursiva, planteando la posibilidad de entender al otro desde su propia cultura. O sea, que lo ambicioso de este visión recae en  que espera que la ciudadanía aprenda fragmentos o totalidades culturales ajenas, y es aquí donde muestra su debilidad, ya que  lograr el interés de alguien sobre otra cultura es difícil,  esto porque previa y simultáneamente se nos mantuvo en la ilusión de que nuestra cultura es la base fundamental para el funcionamiento de nuestra propia comunidad, nación y patria. Entonces la  persona tiene que reflexionar sobre el hecho de que el o ella es propietario de una identidad cultural que se le presumió como única, a la vez que supuestamente debe prescindir hasta cierto punto de ella para lograr ver, aceptar, y hasta cierto punto integrar la de otros.

Lo positivo de una cultura única y distinta es que logra conformar grupos complejos bajo fines similares. Pero su lado negativo es que nos dificulta el desarrollo personal, ya que el formar parte de algo mayor a nosotros se logra gracias al control de nuestras emociones fundamentales,  que  nos dificultan el sentir  la empatía hacia otros. Para que el multiculturalismo funcione debiese de evitar el tratar de forzar, indoctrinar o convencer a la gente a que se interesen en el otro y su cultura  de forma practica y pragmática. Pero curiosamente la empatía no es una política pública, si no una decisión  personal del individuo. Y la ventaja de estar consciente de ello es que podemos buscar desarrollarla sin la necesidad de sacrificar ninguna forma de identidad que hayamos elegido para nosotros.

Al final la paradoja de la utilización  de la empatia como virtud humana/personal es que se encuentra en un estadio anterior al desarrollo racional del individuo - que esta imitando y reproduciendo una cultura especifica en afán social y civilizatorio. Y por esto es difícil desarrollarla cuando seguimos una identidad cultural inconscientemente.  Es por eso, irónicamente, que el deconstruir convencionalmente esa identidad cultural fija -  que mentalmente tiene sentido en un contexto cerrado - es esencial para lograr darnos cuenta de que el otro experimenta lo mismo y que simple y sencillamente también desea lo mismo que nosotros -  el ser feliz. Pero pues el permitir que los individuos despierten en detrimento de una cultura limitante suele ser contradictorio para el patriarca representativo de nuestra cultura que ha invertido muchísimo en ella. De nosotros depende, pues, el cuestionarlo todo en búsqueda de la comunidad perdida.

Monday, 2 July 2012

La intención dirigida y el despertar de la consciencia





Todos sabemos que no se puede vivir sin   expectativas, ya que suelen ser la justificación  de la conducta. ¿Para que motivarnos a hacer algo si no se obtendrán los  resultados deseados?

Pero para entender esto en la practica se tienen que analizar  algunas estructuras básicas que determinan su funcionamiento.

Primero la motivación. Esta suele ser la base de todo, ya que sin ella no seriamos más que seres inertes. Pero en la practica es muy difícil darse cuenta claramente de que nos motiva, como también nos es complicado distinguir si las motivaciones son producto de la reflexión, o si están compuestas de  emociones, impulsos y necesidades  inconscientes. Yo creo que es difícil concluir que las motivaciones de la conducta están libres de influencia. Pero de que nos movilizan a la acción no cabe duda.

Después vienen las  expectativas, que son ideas o  conceptos que construimos en nuestra mente en relación a lo que podemos esperar del acto de hacer algo. Estas son el resultado del condicionamiento psicológico y de la experiencia de haber obtenido cosas y resultados gracias a ellas. Las expectativas no existirían si no hubiese ya un record cultural de su obtención por otros y  un  historial personal de ellas para nosotros. Vivir creyendo que su cumplimiento es posible es parte de ser humano. Pero las resultados a las expectativas no dependen de nosotros, en su mayoría.

Lo peligroso es que las motivaciones y las expectativas  se combinen inconscientemente, y si este es el caso, pues estaremos viviendo nuestras vida como proyección propia, siendo esta una receta segura para el sufrimiento. El pegamento de esta alianza será el ego, que hará de su poder el obstáculo mayor para la aceptación de que las cosas no son siempre como queremos - y por ende nos estancaremos en el desarrollo personal. Esto porque el ego busca centralizarlo todo en pro de una personalidad supuestamente sólida y bien definida.

Por eso la intención – especialmente la focalizada – es mucho mas que la simple síntesis de la motivación/expectativa.  La intención es una operación mental, obviamente, pero también es una prueba del poder de la consciencia en nosotros. Y aunque la intención no esta ajena de la influencia del ego, el poder dirigirla le permite a la persona el observarse a si mismo  - en la búsqueda de distinguir su voluntad y libre albedrío de las expectativas y motivaciones que pueden enturbiarla. Muy diferente es esto - en donde uno se da cuenta que tiene voluntad o libre albedrío - a decir que las conductas están orientadas a obtener todo lo que se desea, y que el mundo exterior debe sujetarse a ello.

Otra ventaja de dirigir la intención es que se le puede limpiar de las emociones que la motivación y la expectativa traen consigo  como bagaje - producto de la  personalización que el ego asegura como función primaria. Siguiendo esta línea, la intención opera como una especie de depurador -  que logra separarla y diferenciarla de las motivaciones/expectativas. Pero la intención también es una herramienta fundamental en el gradual descubrimiento de uno mismo, camino que incluye el despertar hacia el descubrimiento de lo que nos motiva, y como esto no es lo mismo que lo que esperamos que nos suceda del exterior.

Esta separación de la motivación y la expectativa no solo es sana para la psique, es clave para crecer espiritualmente. Si todo lo que esperamos es para satisfacer nuestras necesidades, el despertar de la intención servirá para darnos cuenta de lo fútil de ese camino. Esto pudiese ayudar a  refinar este proceso, buscando eficientar lo que buscamos y  mejor manejar lo que esperamos. En pocas palabras, la intención no prescinde completamente de emociones, pero logra identificarlas como ajenas. Si hemos hecho de nuestras expectativas una fantasía emocional es porque no  hemos separado la consciencia de ello. En ese sentido, estaremos viviendo en la esperanza perpetua del vivir atados a nuestras emociones, impulsos y fantasías provenientes de una motivación desenfrenada. Pero esto no quiere decir que las emociones, la  fantasía o un sueño no sean caminos sinceros ni que puedan convertirse en realidad. Lo importante seria hacer de la intención la plataforma para estas, y no dejarlas como motivaciones ideales únicamente.

Y la forma de poner toda esta abstracción en practica es mediante el manejo de las reacciones ante los resultados no obtenidos de nuestras expectativas. En vez de enojarnos, bloquearnos y culparnos, mejor seria transformar la reacción en respuesta, en donde el que toma el mando consciente de las decisiones es el mismo centro que  en primera instancia genera las intenciones y los decretos. El hogar de la insatisfacción esta lleno de  motivaciones y expectativas no resueltas e incomprendidas. La clave, entonces, radica  en evitar que el enojo producto de una expectativa no lograda se dispare de forma inconsciente, obstaculizando el flujo consciente en nuestro  camino hacia la aceptación.

La reacción hunde a la consciencia  en el pantano de la motivación frustrada, mientras la respuesta la coloca en el nivel de la aceptación.  De ahí se puede transitar más sutilmente a la voluntad y el libre albedrío. Al no ser emocional la respuesta, esta le permita estar mas cerca del laboratorio de la intención, desde donde se programara la siguiente expectativa. El limpiar la intención de motivaciones y expectativas le dará  la posibilidad al individuo de  ver que el resultado de las cosas  que espera no depende de el. Así se podrá percatar que la expectativa es, en muchos sentidos, la proyección no cuestionada de las motivaciones propias, las cuales son colonizadas por el ego en búsqueda de la justificación de los actos personales.


Entre menos obstáculos le pongamos a nuestra intención/voluntad mas rica será nuestra personalidad y su expresión. Mas aun, mejor equipados estaremos ante los embates de la realidad que desde afuera nos condiciona a adaptarnos o sufrir eternamente. La intención toma el control del péndulo para moverse conscientemente, oscilando entre  la motivación y las expectativas en nuestras vidas.



Thursday, 28 June 2012

Global-es / El surgimiento latinoamericano y la posicion de Mexico

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La autenticidad y la jungla urbana



Área de juego delimitada y enrejada para 'entretener' a los niños mientras los padres trabajan y salen de compras. El concepto de guardería es común en Escandinavia, en donde los padres delegan el cuidado de sus hijos a instituciones especializadas.



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‘Da amor  donde quiera que vayas. No dejes que nadie que se te acerque se vaya sin irse mas feliz de lo que llego.’

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La narrativa contemporánea esta llena de vida, pero también esta llena de individuos auto-controlados que han reprimido sus emociones para formar parte de  modernas sociedades urbanas. Creemos ingenuamente que somos libres y felices al seguir a otros que han encontrado consuelo en la sociedad del consumo, la cual  se ha vendido como idonea. Esta forma de vida busca estandarizarnos a todos en lo que a nuestras  patrones de conducta  compete, con la intención de simplificar el poder de los personas sobre sus propias decisiones.  


Por otra parte,  aunque habitamos sociedades que se presumen democráticas y que se rigen por el libre mercado, también es cierto que cargamos con concepciones de identidad muy antiguas en relación a raza, genero, etnia y  ciudadanía. Nuestros lideres siempre han sabido que quien controla las emociones de los individuos facilita la organización y el control social. Y para eso las identidades de todo tipo han hecho el trabajo. Cargamos con identidades múltiples que suelen esconder nuestra esencia. Y para lograrlo se comienza desde que somos niños, como lo muestra la fotografía de este articulo.

Esto quiere decir que en la practica el control se logra mediante la sublimación de los  impulsos y emociones, lo cual  es necesario (según Freud)  para lograr el orden civilizado que se nos ha indoctrinado a portar como lo más refinado de la especie. Esto ulteriormente se nos ha vendido como libertad, pero de corte colectivo. En este contexto la resistencia emocional pudiese ser una de las  maneras mas efectivas de desarrollo personal. También es una forma de buscar personalizarse a uno mismo, logrando hasta cierto punto el desfase de ese sistema. Y siguiendo esta lógica, esta pudiese ser, también, una excelente forma de comunicación con otros que viven y sufren  algo similar.

Como todo forastero puede narrar, es muy difícil el tratar de entender, metabolizar y  adaptar otras formas culturales, sustituyéndolas completamente por la nuestra. Es por eso que se antoja mucho más fácil el ser uno mismo,  ya que esta es una de las formas mas plausibles de ser aceptado sin necesariamente conocer a esas personas ni sus culturas.  En este sentido la autenticidad puede ser practicada con el afán también de entrar en contacto con nuestras propias emociones. Entonces al utilizar nuestros cuerpos en su totalidad – incluyendo un manejo adecuado de gestos, lenguaje corporal y proxemia – es una excelente estrategia para lograr expresar lo que somos en esencia. Siguiendo esta línea, la expresión emocional completa la figura fragmentada de lo que inicialmente éramos, pero que fue robado por el control social y la impersonalidad de la ciudad urbanizada en que vivimos.


Los seres insatisfechos proyectan la perfección en otros. Esto sucede porque es mucho más fácil proyectarle los enojos y frustraciones emocionales a los demas. La psicología individual es saneada de forma proyectiva, y entre más distinto a uno sea el otro, mejor reflejara lo  que  hemos reprimido. Pero por otro lado también es clave entender que el otro - que comúnmente es muy distinto en físico y en conducta - se convierte en la ‘comprobación’ de que lo que se nos enseño fue lo correcto. Las categorías con las que crecimos suelen hacer mas sentido con iguales, y cuando alguien diferente se aproxima, este puede convertirse en comprobación de que teníamos la razón de todo lo que se nos enseño. La gente no se compara consigo misma ni con su contexto, se comparan con otros,  ya que es mucho mas fácil criticar a ajenos que mirar hacia adentro. Esta búsqueda de seguridad ontológica – en donde nuestras ideas y conceptos hacen sentido en respuesta a  lo que percibimos - es lo que le da continuidad a las visiones que buscan homogeneizar y universalizar a las personas, siendo esta una  forma de colectivizar que tanto daño le han hecho a nuestra especie.


Es por eso que para lidiar con estas trampas psicológicas y sociológicas la clave es primero que nada hacer consciencia de ello. A continuación se volvería fundamental el tratar de deconstruir (por lo menos convencionalmente) lo que creemos que somos, y esto se hace al cuestionar esa certidumbre de identidad fija con el uso de las emociones - como ya se explico con anterioridad. Esto confrontara a los otros, incluyendo las expectativas que puedan tener de nosotros. Esta conducta contradictoria tiene el poder de lograr infundir un sentido temporal de incertidumbre que puede convertirse en una oportunidad  vital para que el otro cuestione, por lo menos convencionalmente, esa identidad que puede convertirse en algunos casos en bloqueo para la comunicación. Existe miedo detrás de la autenticidad y la expresividad emocional porque se asume como una amenaza al orden social racional que se presume como la más civilizada forma de organización colectiva.

La autenticidad es como una cuchilla que perfora la armadura de miedo emocional, que suele ser resultado de la vida urbana agitada en donde vivimos, lugar en el cual la impersonalidad esta a la orden del día. 

Wednesday, 27 June 2012

La Corporación y la anarquía mundial





Vivimos en una época  en la que el poder del capital privado compite peligrosamente con el poder del Estado mismo,  el cual en muchos casos  ya fue  superado. La forma de organización que el sector privado utiliza para su expansión global es el de la corporación transnacional, misma que logra corromper y debilitar a gobiernos alrededor del orbe.  Un resultado de esto es la excesiva privatización de espacios públicos, ya que el Estado  ha sucumbido en su función de ser garante de ellos, ante el poder avasallador de la corporación. Y la respuesta natural del Estado ha sido crecer en tamaño e incrementar la burocracia, en ese supuesto intento de equiparar el tablero político, con los que hasta cierto punto les indican que hacer.

Como ejemplos están las enormes sumas de dinero que lubrican las campañas políticas en México y EUA, pasando por  los sobornos de Wall Mart en el continente, hasta  los gigantes intereses e influencia que tienen las empresas mineras, petroleras, de agro-negocio y de bio-tecnología en todo el mundo. En pocas palabras,  la burocracia no ha sabido ni querido contenerles. En muchos casos no solo se ha pliado ante ellos, si no que se ha corrompido y vendido abiertamente. La política se ha convertido en un negocio para esta tacita unión de carácter neo-feudal - por el tipo de relación de lealtad y fidelidad que los convierte en oligarquías - en cual esquema nosotros estamos a su merced. Y la enorme paradoja es que nos venden una libertad de corte material que les hemos comprado con el producto de nuestro trabajo y servidumbre crediticia. Esto mientras otros países lo pagan también con la pesadilla de verse excluidos  de tierras que solo en nombre les pertenecen.

Mas aun, los profundos niveles de desempleo que se viven en el hoy no solo son producto de una demografía que alcanza siete mil millones de habitantes, si no son producto lógico de un sistema tecno-económico  que ha hecho de la eficiencia - mediante  la racionalización y la automatización de los procesos - la norma de los negocios y los mercados mundiales. La expansión del capitalismo alrededor del mundo, en regiones que no lo habían implementado de lleno como en las asiáticas,  han hecho que la estandarización de formas de trabajo y las  practicas de consumo se parezcan cada vez mas a las occidentales. Muchas corporaciones han trasladado sus negocios a lugares en donde se manufactura por una pequeña fracción de lo que cuesta en casa. Como resultado el trabajo domestico sufre, dada la ventaja competitiva que tienen países donde la mano de obra es abundante.

Es por eso que se ha hecho costumbre influir y manipular los medios de comunicación para mostrar todo menos esa realidad que subyace a la civilización occidental. La improductividad local no es culpa de la fuerza laboral, que comoquiera que sea, ha venido preparándose por mas de cien años para fabricar productos industriales que ahora se externalizan a países que lo hacen a menor costo. Entonces el surgimiento de la ultra-derecha (con su ya conocido odio y  xenofobia), mas la practica novedosa de emplazar Estados policíacos y autoritarios en Norte América y partes de Europa, no es mas que un paliativo ante la incertidumbre que vivimos. Los migrantes en Europa y EUA son atacados por ser diferentes y por ser portadores de  culturas incomprendidas, pero detrás de eso reluce una verdad que describe a personas que mantiene las industrias primarias y de algunos servicios que las poblaciones originarias mismas les han delegado para poder disfrutar de los niveles de vida que presumen.

Este contexto sirve para entender el porque muchas regiones (exceptuando posible y únicamente a África que no ha logrado articular una defensa efectiva) están siguiendo alternativas propias de desarrollo - que no excluyen totalmente a fuerzas de mercado en afán socialista -  pero que si las han atemperado para lograr sacar la cabeza del lodo en que se les tenia. Los chinos se han convertido en una amenaza para occidente, dado que su capitalismo de Estado autoritario ha funcionado por lo menos para reforzar su identidad colectiva con una economía que ofrece oportunidades reales de movilidad social similares a las occidentales. Rusia ha cerrado filas y esta buscando una unión económica (y hasta cierto punto reivindicar el acercamiento político que siempre ha existido) con las ex-republicas  soviéticas. La India y su sistema mixto aceptan consejos y critica de occidente, pero a grandes rasgos esta despertando como potencia gracias a si misma. Y que decir de Latinoamérica, en donde se practica un capitalismo mixto de Estado grande (semi-proteccionista), que ha hecho de la dependencia con EUA un anacronismo (exceptuando a Chile y Colombia).

El resultado fundamental de esto es que la arquitectura económica y financiera - legado de la época de la posguerra mundial (Bretón Woods, circa 1944) – se ha puesto en entredicho, dado que las ultimas reuniones del G20 lo han constatado abruptamente. Es por eso que los mercados globales de materias primas y de comercio han entrado a una clara etapa de anarquía, misma que en este momento es mucho mas obvia por ese cóctel multipolar que ha puesto a EUA (que buscaba dominar el crecimiento del capitalismo y la dirección de sus libres mercados) en una encrucijada.

La expansión  de la corporación, en este mundo sin claridad económica, se asemeja de forma analógica a lo que alguna vez fueron las compañías de las Indias Orientales francesa, holandesa y británica. Estas operaban técnicamente desde su base nacional, pero como ya se dijo de las corporaciones actuales, no respetaban los sistemas socio-políticos ni la cultura de los países donde hacían negocio. Las corporaciones de hoy no solo reproducen esto ultimo, si no que  tampoco se han mostrado muy patriotas al hacer pedazos el empleo remunerado en la sede que los vio nacer.

Pero una  característica fundamental de este monstruo corporativo es que tampoco ha buscado destruir completamente al Estado en su afán de poderío y dominación, ya que todavía es cierto que las visiones sociales y de servicios públicos no  están muy arriba en su lista de prioridades. El modelo de Estado-Nación  no se trasciende por el hecho de que el Estado tampoco se ha permitido quedar fuera de la jugada, y por eso ha preferido crecer en funciones, mas allá de las que un sistema liberal tradicional toleraría.

El incremento del militarismo, de la vigilancia, y de la oferta de ‘seguridad’ no solo estan creciendo  para contener levantamientos generalizados, si no que se dan en función de la relevancia, en lo que a gobernabilidad y significación  social compete, en un mundo secularizado que cada vez mas privatiza y comercializa sus formas de interacción humana. La paradoja es que no hemos podido trascender este modelo de organizarnos (que es producto del siglo  XIX) porque este feudalismo que vivimos - con el crecimiento de sus oligarquías correspondientes -  se ha globalizado. Y por eso es que los gobiernos han decidido mantenerse firmes, a la vez que se  hacen participar en una sistema económico que comoquiera que sea los beneficia, mismo que es saneado con finanzas publicas cuando  toca fondo, como lo ha venido haciendo recientemente.


La nueva religión es el consumo, y para mantener la ilusión de que esta forma de progreso puede mantenerse intacta, han recurrido de nuevo a chivo expiatorios conocidos, como  la migración y los ataques a las etnias diferentes, pero también al supuesto surgimiento del socialismo latinoamericano. A grandes rasgos, el interés privado acusa al Estado  por su tamaño e influencia, y han apoyado el desmantelamiento de sus funciones publicas y de servicios, antes  que aceptar que su  propia forma de vida comercializada no solo no es sustentable - por la escasez de los recuros naturales - si no que la misma ya no es costeable para los muchos que han hecho de la especulación y el crédito la droga cotidiana que los mantiene con esperanza de ser alguien en este mundo.

Tuesday, 26 June 2012

El consecuencialismo y el abuso de la razón utilitaria








‘Los ataques fueron preventivos para proteger a la población indígena noruega. Se tienen que cometer  pequeños actos de  barbarismo para prevenir  barbarismos mucho mayores.’

                                                                                                       - Anders Behring Breivik


Con estas palabras, el asesino confeso que horrorizo a Noruega justificaba los múltiples asesinatos del 22 de julio del 2011, a la vez que el jurado lo declaraba sano y mentalmente apto  para enfrentar el juicio legal que busca encarcelarle. La  justificación del jurado se baso en la supuesta ideología extremista islamofobica que llevo a este a cometer los crímenes, misma cual ha influenciado a muchas otras personas y grupos radicales alrededor del mundo. En este sentido, y según los jueces, el acusado no esta enfermo y solo es victima de estructuras  que lo rebasan.

El consecuencialismo se refiere a los actos  morales en donde el fin justifica los medios. En ese sentido el futuro se vuelve mas importante que el presente. Lo que se obtendrá después amerita lo que se hace ahora. Obvio se vuelve, en este contexto, el resaltar el hecho de que la moralidad contemporánea - que justifica nuestros sistemas de organización social - siguen basados en justificaciones utilitarias racionales, las cuales  según sus defensores nos mantienen en la ‘civilización’.

Ejemplos como este abundan. Hoy somos testigos de cómo una lógica del bienestar futuro mantiene a Europa al filo de la navaja en el afán de hacerse mas competitiva. Las medidas de austeridad son el resultado de una realidad improductiva de la región, pero sus lideres las fuerzan sobre la población como supuesta medida temporal en pro de una mejor vida. Por otro lado tenemos a los Estados Unidos de América, en donde la lógica de los grandes capitales financieros y la banca privada triunfan sobre la ciudadanía misma, al haber conseguido subsidios millonarios del dinero público como premio  por haber colapsado el sistema financiero mundial.

Y que decir de México, en donde la lógica de las consecuencias utilitarias nos tienen enfrascados en una guerra librada por un gobierno autoritario que nos priva de la paz y de nuestras libertades civiles en el presente, desde donde se nos promete paz social  futura.


Mi conclusión en que seguimos atorados en ese triangulo temporal que nos arroja ansiosa y perennemente  a un futuro promisorio, pero que lo hace en base al olvido del pasado y el atropello del presente. El discurso triunfa sobre las realidades materiales de las mayorías, todo  legitimado en la razón, la supuestamente mas refinada de nuestras características humanas. Anders Behring Breivik se salvo de ser acusado de ser un esquizofrénico paranoide. ¿Me pregunto si nuestra especie pudiese defenderse, a estas alturas,  de similar acusación?

Friday, 18 May 2012

Novela Mexicana: La Estrategia Electoral Conservadora y el Aparato de “Seguridad”










La más reciente visita del Papa Ratzinger a México el pasado marzo sirve como un calibrador para comprender mejor el momento crucial por el que la sociedad mexicana atraviesa. Por una parte, esta cargada de contenido simbólico, ya que ha sido utilizada con la clara intención de legitimar a una clase política que ha ampliado la brecha entre los que tienen y los que no tienen a niveles alarmantes. Por otra parte, el líder de la iglesia católica toma el papel de actor principal en un esfuerzo muy bien orquestado para mantener a la población en un estado de conciencia mágico y mítico, al “entontecer” el espacio de representación y discurso público, con la intención encubierta de alejarnos de la argumentación política.

La visita parece haber enardecido la controversia entre algunos sectores de opinión pública con respecto a lo inadecuado de la representación, ya que varios candidatos postulados para el cargo no han malgastado su oportunidad de lucrar con el capital político que ha resultado de la ganancia inesperada de la visita. Están luchando por presentarse a sí mismos como guerreros cruzados del bien, y el tomar posiciones moralistas es parte de su continuo desempeño.

Los principales contendientes están compitiendo para posicionarse como redentores al tratar de aproximarse personalmente a la gente, quienes juegan su propio papel en el juego al enfatizar las cualidades personales de los candidatos y, por tanto, hacen que el aspirar a un análisis profundo sea fútil desde el principio. Esta ha sido una gran oportunidad para ver como la moralidad triunfa sobre la razón cuando se trata de entender la psicología de los votantes. En última instancia, esto ejemplifica la importancia de la política de la identidad en México; en donde el enfoque personal, étnico, y de valores; son más importantes que la ideología en sí.

Algunos de los problemas estructurales que no se están debatiendo son: la guerra civil en curso - incluyendo el deslizamiento hacia una sociedad autoritaria y de vigilancia, el fracaso del neoliberalismo y la crisis financiera global, la economía doméstica, la movilidad social, el tamaño de la burocracia estatal (la cual ha crecido a casi 1/3 del gasto del PIB), el fracasado sentido de comunidad e identidad nacional, la mala representación política, la ley y el orden, la consolidación de estructuras de poder de facto (medios, fuerzas armadas, sindicatos, grupos de mafia, la Iglesia Católica), la creciente privatización de los espacios públicos, la degradación ecológica, la democracia y el republicanismo, etcétera.

Estamos en escasez de ideas dignas de contravenir el esfuerzo discursivo del alto mando para contener un caos social total. En este sentido, el esfuerzo de las relaciones públicas con su “guerra del narco” ha fallado en convencernos de que la paz podría estar a la vista, especialmente cuando las matanzas no han disminuido (se encontraron 49 torsos en Cadereyta, Jiménez, un municipio cercano a Monterrey, Nuevo León). Además, ahora es evidente que un aparato de “seguridad” (con el subproducto de una cultura del miedo) se esta configurando a nivel nacional, uno que ha lesionado las libertades civiles en un cierto grado.


Un recuento experiencial de los sucesos locales en Monterrey

La presencia de la policía y el ejército se ha quintuplicado. Las calles están siendo patrulladas día y noche, los retenes militares se apuntalan en todas partes. Helicópteros vuelan de aquí para allá en todo momento, y lo hacen a muy baja altitud; los centros de vigilancia y las cámaras son ahora comunes tanto en los sectores públicos como privados. Las empresas de seguridad y los convoyes de guardaespaldas son de uso común de la opulencia, y muchas zonas residenciales de clase alta se están transformando en “guetos post-modernos”, donde los residentes se encuentran seguros dentro de complejos vigilados.

Un buen ejemplo de esta cultura del miedo en términos prácticos ha sido la disminución del estatus de Monterrey como un gran lugar de entretenimiento nocturno. Es seguro decir que la asistencia ha disminuido por lo menos a la mitad; por tanto, el derrame económico y las alternativas de entretenimiento han sido dramáticamente coartadas.

A nivel nacional, la legitimidad del Estado esta en trizas, al menos para una buena cantidad de mexicanos, y definitivamente para los observadores internacionales. El conflicto interno por el que atravesamos (incluyendo algunos que lo llaman una guerra civil) es un reflejo de una injusta distribución del capital económico y cultural. Siglos de negligencia social están saliendo a la superficie en forma de rebelión, y aparentemente nuestra clase política no esta prestando atención.

Además, la fabricación y el sostenimiento, por parte de los medios de comunicación  -feudalmente interconectados - de un “cuento de hadas” esta perennemente obstaculizando el debate público. Los problemas sociales reales ya no pueden quedarse al margen o eludirse. Una manera funcional de enmendar a la comunidad - al abrir alternativas de movilidad social y desarrollo - tiene que emerger para plantear una esperanza de paz y prosperidad para la nación.


juancarlosguerra - mayo 2012

Global-es / El triunfo socialista frances y el futuro de Europa (programa en 2 partes)

http://archive.org/details/Global-esElTriunfoSocialistaFrancesYElFuturoDeEuropa


http://archive.org/details/Global-esElTriunfoSocialistaFrancesYElFuturoDeEuropaparte2

Global-es / El interes privado sobre el publico en Mexico (programa en 2 partes)

http://archive.org/details/Global-esElInteresPrivadoSobreElPublicoEnMexico


http://archive.org/details/Global-esElInteresPrivadoSobreElPublicoEnMexicoparte2

Global-es / Lama Marco Antonio Karam de Casa Tibet Mexico (programa en 2 partes)

http://archive.org/details/Global-esLamaMarcoAntonioKaramDeCasaTibetMexico


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Tuesday, 15 May 2012

Charla sobre Civismo

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Mexican Soap Opera: the Conservative Electoral Strategy and the ‘Security’ Apparatus

Pope Ratzinger’s most recent visit to Mexico this past March can serve as a gauge to better understand the pivotal moment that Mexican society is experiencing.  On one hand, it is laden with symbolic content, as it is has been utilized with the clear intention of legitimating a political class which has widened the rift between haves and have-nots to alarming levels. On the other hand, the catholic church’s leader takes the leading acting roll in a very well orchestrated effort to maintain the population at a magical-mythical state of consciousness - by ‘dumbing down’ the space of public representation and discourse - with the covert intention of keeping us away from political argumentation.  

The visit seems to have inflamed controversy in some sectors of public opinion regarding the inadequacy of representation, as the various candidates running for office have not squandered their chance of cashing in on the political capital that has resulted from the windfall of the visit. They are struggling to present themselves as crusaders for the good, hence taking moralistic positions is part of their ongoing performance.

The main contenders are vying to position themselves as redeemers by personally trying to reach out to people, who play their own part in the play by emphasizing personal qualities of candidates, thus rendering from the outset a possible aim at deeper analyses futile. It has been a great opportunity to see how morality trumps reason when it comes to understanding voters’ choices. Ultimately, this exemplifies the importance of identity politics in Mexico - where personal, ethnic, and value positions - are more important than ideology itself.

Some of the structural issues that are not being debated are:  the ongoing civil war - including the slip towards an authoritarian and surveillance society, the failing of neoliberalism and the global financial crisis, domestic economics, social mobility, the size of the State’s bureaucracy (which has grown to almost 1/3 of GDP expenditure) a failed sense of communitarian and national identity, political misrepresentation, law and order, the structural consolidation of de facto power structures (media, armed forces, unions, mafia groups, the Catholic Church), the increasing privatization of public spaces, ecological degradation,  democracy, and republicanism, et cetera.                                        

We are in short supply of ideas worthy of contravening the discursive effort from the top to contain outright social chaos. In this sense the ‘drug war’ public relations effort has failed to convince us that peace could be in sight, especially when the killings have not diminished (49 torsos were found in Cadereyta Jimenez, a municipality close to Monterrey, Nuevo León). Moreover, it is now evident that a ‘security’ apparatus (with the by-product of a culture of fear) is being set up at a national level, one that has severed people from their civil liberties to a certain degree.

An experiential account of local occurrences in Monterrey-

Police and army presence has grown fivefold. Streets are being patrolled day and night; military checkpoints are propping up everywhere. Helicopters fly to and fro at all times and quite low, and surveillance centres -and cameras- are now common in both public and private sectors. Private security firms and bodyguard convoys are a usage of the well to do, and many uptown neighbourhoods are transforming themselves into ‘post-modern ghettos,’ where residents are well secure within surveilled compounds.

A good example of this culture of fear in practical terms has been the downgrading of Monterrey’s status as a great nightlife spot. It is safe to say that attendance has diminished at least in half; hence both economic spills and entertainment alternatives have been dramatically curtailed.

At the national level the legitimacy of the State itself is in tatters - at least for a swathe of Mexicans - and definitely for international observers. The internal conflict (some including calling it a bonafied civil war) that we’re going through is a reflection of an unjust distribution of both economic and cultural capital. Centuries of social neglect are surfacing as rebellion, and it seems that our political class is not taking heed.   Furthermore, the fabrication and sustainment - by the feudally connected media - of a ‘fairy tale’ functioning as if it was reality is perennially hindering public debate.  Problems cannot be sidelined or circumvented anymore. A functional way to mend the community by opening alternatives to social mobility and development has to emerge in order to posit hope for peace and prosperity for the nation.

Wednesday, 9 May 2012

La semiótica del poder y el Ecocidio








semiótica del poder 


'Si tu dices una mentira lo suficientemente grande y la repites constantemente, la gente eventualmente se la creerá. La mentira puede ser mantenida solo durante el tiempo que el Estado pueda proteger a la gente de las consecuencias políticas, económicas y o militares de la mentira misma. Entonces se vuelve vital para el Estado el utilizar todos sus poderes para reprimir el desacato, ya que la verdad es la enemiga mortal de la mentira, y por extensión, es la mas grande enemiga del Estado.'
-Joseph Goebbels, ministro de propaganda Nazi



-Los personajes son históricos pero los mensajes son atemporales-

Si postulásemos este ultimo renglón como verdadero, entonces personas como  Joseph Goebbels solo serian chivos expiatorios simbólicos de una era, en lo que a la maldad se refiere.  Esto porque en el hoy  le asociamos a el y a figuras de su talla con enunciados tan duros como el de la mentira que  abre este texto. Al relacionar a Goebbels con su enunciado de forma total le pusimos una categoría inamovible de maldad. La forma de liberarlo - a el como narrativa intrinsica del mal - es diciendo que el no fue el primero que lo dijo. En este sentido lo unico constante es el poder, el cual está en constante reconfiguración de los discursos y los personajes que lo ejercen en turno.  

Pero no solo las personas o las ideas son notorias por la relevancia que tuvieron en sus tiempos. Los símbolos también han sufrido transformaciones y transmutaciones en sus significados y aplicaciones, como la Svástica misma - a la cual le  hemos reservado un lugar permanente en el hotel del mal que habita nuestras mentes. Este era un símbolo que tenia otras connotaciones desde la antigüedad, mucho mas extensas y variadas que  la visión del siglo XX del Nazismo. Por eso lo apropiado, antes de hacer comparaciones o tomar ejemplos, seria el liberarle  a ese símbolo de la carga de ser ‘malvado’, para ver que hay detrás del fenomeno que representa. 

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ecocidio

Hoy hemos llegado al punto del ‘ecocidio’, en donde estamos aniquilando las mismas bases orgánicas de nuestra existencia.  ¿Que no es esto ya mucho mas grave que las peores consecuencias del Nazismo?
Es obvio que el ecocidio se lleva a cabo inconscientemente, dado que el mundo y sus recursos se nos prometió como la base del progreso. ¿Pero que acaso no es mucho mas profundo y violento el estar arrasando con todo el medio ambiente y sus contenidos?  ¿No es esto ir mucho mas allá de la eliminación de solo algunos  grupos y razas humanas a la Hitler?

 La paradoja del hoy es que ya nos dimos cuenta de lo que le estamos haciendo a nuestro hogar, pero  no queremos aceptar que hay que pararle, ya que ni el Estado ni el pueblo pueden ni saben como. Pero lo mas ridículo es que estamos aplicando todavía las ya conocidas soluciones fascistas para arreglar un problema distinto, esclavizando al otro y matándolo para salvar su libertad.  Puesto en perspectiva, todo esto en un acto fútil ante la inminente catástrofe ecológica. Por eso el problema que nos aqueja ya no es de corte ideológico, es un problema de corte civilizatorio que ha desencadenado efectos ecológicos serios.

Heredamos de nuestros antepasados el concepto ‘magnicidio’, que representa   la muerte del padre – el líder  de la tribu y de la comunidad - y esto llego hasta  las patrias representativas que hoy habitamos. El ‘genocidio’, por otro lado, trata sobre la muerte de las criaturas engendradas por ese padre, sus hijos. La muerte de la etnia es mas compleja que la del líder tribal, ya que está simbólicamente relacionada con la terminación de una forma de ver las cosas. Con el genocidio se elimina la descendencia - que equivale a la civilización – vista como  un enorme entramado discursivo, tejido  con nombres y apellidos. Ulteriormente lo que muere es un tracto cultural con identidad propia. Se despedaza la patria como  orden simbólico.

Comoquiera que sea, el ecocidio lleva a la destrucción de la base orgánica misma, incluyendo el hábitat y la personas que ahí residen.  Para empezar, ese ‘lugar’ nos permite la vida misma, incluyendo la posibilidad de tener tiempos para cavilar sobre dichas cuestiones.  ¿Hacemos mas daño (proporcionalmente) nosotros hoy, que lo que los nazis hicieron en su momento? ¿Representaría  el ecocidio, entonces,  una evolución de mayor complejidad en nuestra capacidad de destrucción?  Y si este fuese el caso, ¿tendríamos una justificación moral si apeláramos a la inconsciencia sobre la bipolaridad de nuestras formas de  progreso civilizatorio?