Monday, 28 November 2011

Una Segunda Era Axial de Espiritualidad


 
'Cuando el conocimiento consciente de nosotros mismos se transparenta en función de nuestra  participación en un universo siempre emergente, reconocemos que nunca hubo separación desde el comienzo  -- todos emergemos en comunión en cada momento, contenidos dentro de la unidad de un universo en continua regeneración.'
-Duane Elgin-




Si los comienzos de la civilización (Sumeria) representaran el inicio de la consciencia colectiva de las sociedades, visualizado en justificaciones cosmologicas para su cultura, la ‘Era Axial’ (800 a 200 A.C.) seria el momento en donde abrimos una rendija para desarrollar el autoconocimiento  y por ende de donde surge la idea de la individualidad con su dosis de ego correspondiente. Lo ‘axial’ representa el parte aguas de cómo las cosas se hacían antes y después de ese momento. Con esto me refiero al hecho de que esa etapa axial marca para algunos historiadores y académicos una época en donde básicamente se estructuran las grandes ideas que justifican la organización social bajo la cual hasta el día de hoy nos mantenemos unidos como colectividades: La ciudad, el lenguaje y la tradición escrita, la religión organizada y el Estado político.

Estas realidades tangibles surgieron, entre muchas razones, para darle coherencia y homogeneidad a una enorme cantidad de tribus que lograban una estabilidad espacio-temporal gracias a los avances tecnológicos que permitían el desarrollo de centros urbanos bien aceitados por una cultura propia - reflejo de la aglomeración de dialectos similares, ejércitos, burocracias, sacerdocios, normas sociales y sistemas legales, y el comercio. Importante para la obtención de este orden era la implementación de una serie de directrices formales que buscaban trascender la poca o nula motivación - en reglas y normas - que pudiesen haber caracterizado a las anteriores sociedades tribales que hacían de la guerra contra el otro, al diferente, su manera natural de actuar.

La nueva moralidad y ética defendía la grandeza de la etnia y comunidad en cuestión, y le daba un que hacer común en el tiempo; las sociedades se hicieron lineales y temporales. Al sistema no le sirven las individualidades, y es por eso que el ego colectivo se organiza mejor bajo la razón del patriarca de Estado y la religión colectivizante en turno. De alguna manera esto también se convirtió en la piedra fundacional para los grandes discursos y narrativas que formarían la base de las sociedades por venir.

En el caso religioso, esta era axial vería la apropiación de grandes ideas espirituales transformándolas en las justificaciones de poder para los sacerdocios y los Estados. Un ejemplo de esto fue el mensaje del Buda - mismo que pudiera interpretarse mas como una filosofía de vida, una psicología o un racionalismo - para terminar convirtiéndose en la garantía intelectual para una religión de Estado mucho mayor, como el ejemplo de Ashoka y su imperio Maurya lo constata (260 A.C.) Ashoka tomo las creencias budistas para enarbolar la expansión de un imperio al norte de la India que logro salpicar con su novel contenido discursivo grandes partes del subcontinente, incluyendo el hoy Sri Lanka, y en regiones fuera del mismo, como Asia Central. Este ejemplo es similar a lo sucedido con otros filósofos (maestros espirituales) de la era axial como Lao Tze –que fue tomado por la 1era dinastía Han China para legitimar su orden imperial-, así como también Zoroastro, que formo parte de las bases religiosas del Estado de la antiguo Imperio Persa.

Otra de las características de esta apropiación de ideas espirituales para convertirlas en religiosas fue la sublimación de muchos politeísmos y magia para tratar de convertirlas en explicaciones alternas para las divinidades y demás seres supremos que apoyasen indirecta o directamente al líder de la comunidad o imperio. Ulteriormente comenzaba una etapa de transición a un monoteísmo en donde inventábamos la necesidad de proyectarles a los dioses características humanas y éticas que resonaran con nuestras necesidades aca abajo. El bien y el mal como proyección representa, y puede ser equivalente, a esa lucha egoica interna de los individuos así como de las colectividades. Es por eso que el patriarca busco apropiarse del discurso religioso con el afán de ponerse al frente de todo y colectivizar el ego para llevarnos a todos hacia fines específicos.

Los mitos ahora son escritos. La mente simbólica de la comunidad se construyo con el control del lenguaje y las expectativas sociales de sus habitantes. Ahora nos justificamos ante un dios ético que por fin trascendió al mundo convertido en justiciero. Mucho de esto se logro gracias a que el hombre termino subyugando a la emancipada mujer del periodo de la horticultura que la había visto surgir como una pieza mucho mas que funcional para aquella antigua sociedad en los albores de la agricultura. El elemento femenino en debacle incluiría gradualmente también a la madre tierra, que comenzaba a ser controlada por un hombre cada vez mas ambicioso.

Por eso las sociedades axiales son urbanas, individualistas (y grupales), y depositan mucha energía en una cosmovisión espacio-temporal que las consolide y las reivindique. El legado de eso puede ser visto el día de hoy, todavía, con la defensa a ultranza de los sitios ‘sagrados’ de las religiones judeo-cristianas como la ‘Tierra Santa’ de Israel y Palestina. Mas aun, los mitos fundacionales de estas y otras religiones orientales suelen ser monologicos. No dejan lugar al dialogo, al cuestionamiento o el debate.

Comoquiera que sea, las filosofías que fueron tomadas para legitimar todo esto comenzaron y se mantuvieron individualistas así como también las religiones en las que influyeron. La ley dorada del ‘No hagas al otro lo que no quieres que te hagan a ti’, es el mejor ejemplo de la mentalidad de aquellos tiempos. Al Estado le funcionaba el código moral de respeto para buscar un respeto similar a lo ajeno en el ámbito legal. El reconocer los derechos de otros seria la tarea que habría que cumplirse con creces con el devenir de los decenios, siglos y milenios.

Pero originalmente lo que había surgido en esa Primera Era Axial eran dos corrientes que estaban por lógica, en contraposición y competencia. Por un lado esta la complejidad socio-cultural, política y económica de la ciudad Estado descrita en párrafos anteriores. Y por el otro, esta la corriente de inconformidad reflejada en las propuestas de austeridad, simpleza, ascetismo y racionalismo por algunos individuos de los cuales también resaltan Platón, Sócrates, Mahavira, Confucio, y los brahmines reformistas de los Upanishad post-vedicos. Como quiera que sea, el resultado de la unión de estos fenómenos independientes nos dio como síntesis la justificación y en engrandecimiento de las sociedades gobernadas con base en esas grandes propuestas originalmente filosóficas y místicas. Pero a grandes rasgos la reacción en contra del sistema que presentaron los maestros espirituales termino siendo colonizada por el mismo sistema para defenderse y perpetuarse como lo hace hasta el día de hoy.

Siguiendo esta lógica no pudiéramos colocar a la Ilustración (circa 1700 D.C.) como una época a considerar en la búsqueda de una ‘Segunda Era Axial’, ya que a grandes rasgos esa etapa histórica buscaba coronar a la razón sobre otras estructuras humanas para hacer sociedad. Esto quiere decir que la era axial no debe ser entendida como únicamente una protesta o una contestación a algo. Esta incluiría mas, como ya se explico, la materialización de nuevas formas de entender la vida en sociedad, y no solamente la justificación de una alternativa o camino para su construcción y funcionamiento. Aparte de esto, la Ilustración era otro eslabón mas en ese afán de disociarnos de nuestra base orgánica y material, proceso que ya se dijo, comenzaba en aquella era axial antigua ya descrita.

Otro motivo que no nos permite posicionar a la Ilustración como axial es porque esta era la reserva de minorías Europeas, y aunque estos pensaran que poco a poco seria posible incluir a muchos mas en la racionalización del mundo, nunca aseveraron que esta facultad fuese factible de desarrollarse para cubrirnos a todos, así como la buena vida de Platón o Marco Aurelio tampoco estaba intencionada a que fuese algo popular.

Es por eso que no solo es romántico abrir la posibilidad de un cambio de era espiritual y el espacio de representación para la misma en nuestro mundo contemporáneo. Todo parece indicar que estamos ya bien adentrados, ahora si, en una nueva era axial, la segunda. Al igual que en aquel periodo, hoy experimentamos una crisis, pero también existen oportunidades para algo distinto. Las características son las siguientes:

Crisis de paradigmas civilizatorios: 
Creo que es factible postular la enorme falla en muchos sentidos del sistema que se emplazo desde antaño como evidencia de una crisis de paradigmas. Aquí la lista,

* La gobernabilidad y la viabilidad del Estado Nación - El abuso de los libres mercados y la crisis del capitalismo - El feudalismo contemporáneo - La calamidad financiera crediticia mundial y la crisis de la globalización - La perdida de motivación colectiva - Ausencia de virtudes y valores comunitarios - El calentamiento global - La guerra – La escasez de los recursos naturales - La Republica y la democracia en duda- La crisis institucional de la razón misma como la base de la modernidad – La sobrepoblación y el consumismo - La imposibilidad de que los sistemas expertos y las religiones organizadas puedan responder a nuestros dilemas existenciales mas apremiantes.

Por otro lado, también es cierto que existen características que hacen este periodo uno diferente, y que así como en el caso de la primera era axial, abren la posibilidad para que algunos denoten sus principales puntos positivos, mismos que pueden ser extrapolados como base para legitimar esa nueva era tan ansiada, que no necesariamente arribara desde fuera de nosotros mismos (de forma metafísica) los involucrados e interesados.

Oportunidades:
* La duda en las religiones clásicas - El surgimiento de nuevos movimientos religiosos, espiritualidades y misticismos alternativos – Una consciencia comunitaria global – Tecnologías de la información como la Internet que han liberado posibilidades para poder conocer lo inimaginable.

Se puede decir que todas estas son el resultado de la interacción de las fuerzas sociales que se gestaron a partir de la era axial anterior. Y parte de la recomendación que se hace para finalmente reconocer a la nueva era axial como existente seria el intentar hacer la transición de forma pacifica, no buscando la protesta violenta o la eliminación sistemática de las estructuras antiguas. Estas se colapsaran por si mismas - implosionando – si las mayorías pasamos a la construcción de lo nuevo en y para si mismo.

Lo que realmente marca la supuesta llegada o articulación de la nueva era es la combinación de un sistema en crisis en simultánea cohabitación con las características que la pueden trascender en cualquier momento. Solo se trata de que nos subamos al tren del cambio. Esto quiere decir que todo efecto nos abre el potencial modificar sus causas, que en ausencia de consciencia y aceptación de las mismas, pudiesen repetirse y reproducirse perennemente. En ese sentido tomamos lo bueno que derramo el pasado para tomarlo como un hilo conductor, que al estirarse, afloje y desate lo que se había tejido con antelación, para de ahí convertirlo en la punta de lanza para lo que nosotros mismos hagamos que venga.

Es por eso que creo honestamente que las bases para la Segunda Era Axial ya están aquí. Estas son fundamentalmente globales y comunitarias, en donde la búsqueda humana se da en pro de una sola tribu global que haga de la reconexión y readaptación con su medio ambiente (su base orgánica) y por ende la Naturaleza, su hogar definitivo. Con esto se terminaría con el afán de proyectar dioses fuera de este mundo. También seria bueno reconciliarnos con esa Naturaleza que excluimos hace milenios en nuestro afán de desarrollo y progreso. Esto para mi equivale a algo que llamo la ‘reciprocidad orgánica’. Y clave en esto es la inclusión del elemento femenino, mismo que por fin se equipara con el masculino. El Yin y el Yang en unísono. Esto por lógica transforma el monologo de la era mitológica en un dialogo, en donde otros, incluyendo la mujer, participan en la recreación de la sociedad y su cultura. Pero esto tampoco pudiera reducirse a la supuesta época que según algunos ya vivimos y que se llama la Posmodernidad.

Cabe resaltar que cualquier moción u actividad a favor de un cambio debiese de imitar el liderazgo y la creatividad de los antiguos maestros espirituales que marcaron la Primera Era Axial. Con esto me refiero al hecho de que la mayoría de estos no fueron revolucionarios violentos (en la definición clásica del termino). Todos propusieron alternativas al status quo para buscar trascenderle en un contexto nuevo con sus respectivas características distintas.

El reavivamiento espiritual coincide con una interculturalidad y pluralismo que comoquiera que sea son productos no deseados de nuestras ideologías y sistemas económicos jerárquicos y separadores. Es por eso que uno de los mitos mas antiguos - el cielo como hogar de nuestro ego aferrado a su identidad -, finalmente pudiera ceder su puesto a nuestro lugar de origen, nuestro propio mundo planetario contextual y simbólico, obviamente el mismo hogar de nuestro espíritu. El ego en este sentido, se alinea mas con su base terrenal, limitando las proyecciones al exterior, incluyendo un cielo en el espacio sideral. No prescindimos completamente del ego, pero lentamente podemos hacer consciencia de como su existencia, no solo nos divide esquizofrénicamente con nosotros mismos y nuestras esencias, si no que también nos separa a nosotros de ellos - los otros -, y de ellas las mujeres, como elementos femeninos que tanto nos urge incluir en nuestras narrativas monocromáticas.

Una de las cuestiones fundamentales de esta nueva era seria la inclusión de una visión de plenitud espiritual para entenderla como el agregado de todo lo que vemos, sentimos e intuimos. Esto quiere decir que no se pude seguir tomando en cuenta a una espiritualidad aislada o única, como si esta fuera un ritual o una practica distinta a todo lo demás que hacemos. En este sentido la nueva espiritualidad es holistica, ya que lo incluye todo como parte del espíritu. Es por eso que el darnos cuenta de que ya somos todo lo posiblemente espiritual contenido en un cuerpo y en un universo será fundamental para sanar esas heridas tan arraigadas en nuestra especie.

Para mi la Segunda Era Axial no es equivalente al mero cuestionamiento de un sistema en si, de una religión o una forma de organización socio-política y económica.  Me parece que tendría que ser mas un cuestionamiento a la autoridad en general como concepto. Aquí incluyo la autoridad externa (ego colectivo) como la interna (ego individual). Por eso creo que el desarrollo personal de la consciencia contemporánea coincide con la crisis del sistema y viceversa. Ulteriormente el objetivo seria abrirnos completamente para pasar a construir un nuevo hogar de forma global y comunitaria, pero en el aquí y el ahora, trascendiendo los juicios de bien y mal que hemos generado de forma bipolar, buscando con esto la aceptación de todos como somos a partir de nuestra propia naturaleza.

Pero clave también es decir que lo nuevo que se de no tiene que ser únicamente dentro de un contexto o acuerdo socio-cultural especifico. Es mejor que la nueva era sea entendida como una mentalidad distinta, pero de preferencia apoyada en un nuevo nivel de consciencia con su correspondiente perspectiva de la vida. Aquí todavía podemos ser racionales, pero no es el ultimo estadio ni la meta, es solo un camino. Pudiéramos ver metafóricamente la era como la del espejo, en donde todos nos ayudamos entre nosotros  mismos para poder ver hacia adentro en la búsqueda de una proyección mas real de nuestra esencia. Debemos ceder un poco de  ego para poder  admirar esa consciencia comun que nos une.

-- juan carlos guerra --- Nov 28,2011

Wednesday, 19 October 2011

¿Y nuestra identidad? (publicado en viveinteligente.org)

México ha sufrido una dramática transformación social en los últimos años, la cual ha marcado inexorablemente a la ciudad de Monterrey, afectando su identidad de forma considerable. No cabe duda que la excesiva corrupción, la ingobernabilidad y la violencia se han convertido en realidades cotidianas que la población todavía no ha logrado metabolizar en un sentido ciudadano. En esa línea, la crisis que experimentamos hoy pudiera decirse que es una de enormes proporciones, ya que la estabilidad social y crecimiento económico saludable de décadas anteriores parece haber llegado a su fin.


Nuestra cultura regia también venía reflejando sus contrastes, sí -pero todo dentro de lo tolerable-, dado que la ideología y poder empresarial privado en turno constantemente nos recordaban que sus proyectos consistían en tratar de paliar esos desequilibrios socio-económicos y culturales que son productos naturales del desarrollo y modernización de cualquier ciudad en expansión como ésta. La exacerbación de los excesos sociales que la política no logró rasurar, y que es causa principal de la debacle de nuestro proyecto colectivo, evidenció lo mal que estaba cimentada, no sólo nuestra identidad, sino la comunidad misma, que teóricamente es la base donde se monta cualquier idea social que comparte fines específicos. Entonces la acción colectiva común del regiomontano se ha visto limitada por factores que descobijaron aún más lo que nos unía, lo cual al parecer era más instrumental para llevarnos bien -pero superficialmente- y siempre y cuando las vacas estuviesen gordas.


Es por eso que hoy se abre una enorme oportunidad para aprovechar la reciente politización de la sociedad proyectada en protestas como las que se efectuaron recientemente en el palacio de Gobierno del Estado. Este descontento no sólo evidenció dicha politización y subsiguiente desplazamiento de energía ciudadana. También reflejó lo poco unidos que estamos como comunidad, dado que la característica principal de las marchas fue el señalamiento enjuicioso entre grupos sociales, que reflejan profundas diferencias de clase con sus visiones culturales correspondientes. Bajo esta óptica la idea de una sociedad civil actualizada, que pueda resistir a los embates de un país en crisis, parece tan lejana como la misma equidad económica tan añorada. Es por eso que Monterrey debe reconstituirse otra vez como identidad funcional, siguiendo el ejemplo de una sociedad civil sensible a esas realidades estructurales que nos arrojaron a esta incertidumbre de proporciones paranoicas. Lo que se necesita es una nueva adaptación colectiva. Pero ésta tiene que tomar en cuenta que la fragilidad y el fracaso de la identidad son el resultado de una comunidad fracturada, la cual con la protesta nos demostró la poca consciencia de poder público que potencialmente pudiésemos desarrollar.


Pero por otro lado, la gran ironía es que esta crisis sistémica nos muestra el camino lógico a seguir en lo que a la construcción de una nueva sociedad civil se refiere. Aquí incluyo la obvia recuperación de los espacios verdes y las calles –ambos vistos como baluartes fundamentales de algo entendido como el espacio público – lugar que se antoja como el principal foco de atención para marcar la novel agenda política de la sociedad civil regiomontana. La tarea más grande es que estos espacios se recuperen, pero no sin antes hacerlo de forma realmente cohesiva en sentido social, tratando con esto de terminar finalmente con el clasismo y etnocentrismo institucionalizado de algunos, en su afán de competitividad y liderazgo.


Redireccionar lo que somos colectivamente debe tomar en cuenta la reconstrucción (o finalmente la construcción que no se había logrado) de una comunidad funcional, lograda así por nosotros los que formamos parte de ella, y no sólo por los alcances limitados de ciertas políticas públicas de supuesta motivación solidaria. Hay que, de una vez por todas, trascender e incluir lo que por lo menos a nivel local no nos había permitido unirnos como comunidad. Sobre esto podremos montar la identidad colectiva -cualesquiera que ésta sea- incluyendo sus nuevos fines, intereses, valores y metas.


La nueva sociedad civil regiomontana pudiera organizarse en la búsqueda de una idea realmente incluyente, y no sólo en la utilización de su población en una búsqueda competitiva por ser ejemplo nacional y mundial. Reitero que no puede haber identidad ni sociedad civil que funcione sin comunidad primero. Por eso lo primordial es establecerla de modo plural y tolerante, donde las políticas públicas y las relaciones sociales tomen en cuenta a todos los habitantes en su formato ciudadano, y no nada más por su capacidad laboral o de relativo bajo costo operativo.


A la sociedad civil regiomontana le tocara buscar un orden de factores desde donde se busque proponer, y no sólo defenderse de los embates sociales que muy factiblemente seguirá sufriendo nuestro país en su afán, también, de redefinir lo que lo es hoy, y lo que lo definirá en un futuro no muy lejano.

Friday, 7 October 2011

La Honestidad es inteligente

Las palabras suelen arrastrar sus raíces a través de ese viaje de significados que sostienen nuestros mundos simbólicos. Aquí podemos colocar el concepto de inteligencia, el cual en su etimología latina refiere a la capacidad de discernir entre dos alternativas. Pero comoquiera que sea, el devenir del término ha sido uno de empujones conceptuales, que lo llevó a consolidarse en la modernidad como uno que postulaba el entendimiento racional de las cosas. Con esto se lograba puntualizar que la inteligencia era la capacidad mental de comprender el mundo y sus fenómenos; facultad determinante para la civilización, y por ende un seguro aliado en el trayecto hacia el continuo progreso humano. El coeficiente intelectual (IQ) sería en esta línea, la lógica coronación de una mente que mediante la inteligencia evalúa el mundo de acuerdo a estadísticas y exámenes psicométricos que lo corroboran.

Pero nuestra era ha sido testigo del continuo juego de intereses que busca redefinir la inteligencia humana, ya que para muchos ésta no debiese ser monopolio de la razón, de la mente, ni mucho menos de una identidad egocéntrica – en su afán de progresar a toda costa – así como la muy ‘racional e inteligente’ ideología Nazi lo demostró. Es por eso que surgen nociones alternativas como el de las inteligencias múltiples que sí toman en cuenta a las facultades mentales, pero que incluyen otras de carácter corporal (como el baile), o las interpersonales y sociales. La inteligencia emocional, por ejemplo, también identifica a la razón, pero ulteriormente coloca a las emociones y su manejo efectivo, como la base de la inteligencia.

¿Me pregunto si podrá postularse algún concepto que abarcase otros aspectos inteligentes? Esto porque la vida contemporánea nos exige muchísimo más que conducirnos únicamente a nivel personal. El mundo público no debe componerse solamente de actitudes racionalistas de individuos utilitarios que buscan lo mejor para ellos, tomando a diestra y siniestra del espacio público y social que nos concierne a todos. Es por eso que creo que existen virtudes que no sólo son inteligentes, sino que ayudan a desarrollar nuestra esencia en la comunidad y con el medio ambiente del cual todos participamos.

La congruencia es una actitud y un valor, pero también es una especie de puente que une el mundo privado personal con el público colectivo. Es por eso que la observación consciente de nuestras conductas puede gradualmente homologarlas en unísono, ya que el hacer y el decir públicamente lo que se piensa en privado es de gran ayuda para todos, incluyendo a nosotros mismos. Esta actitud no solamente es más placentera, si no que también es más razonable y emotivamente sustentable en un sentido holístico. Si yo estoy bien y lo expreso, en conjunción con otros en un medio ambiente sano y limpio, es factible que el espacio compartido sea más conducente a cosas aun más positivas.

Pero la gran ventaja de la congruencia es que también es la puerta que nos conduce a la honestidad – una de las virtudes compartidas por casi todas las culturas que han formado parte de nuestra historia civilizada. La honestidad como virtud representa la armonía y la síntesis de esos opuestos privados y públicos que tanto nos dificultan la construcción de un espacio en donde se puede verter nuestra participación. Cuando se logra ser honesto se ha llegado a un punto en donde Se Es, y se actúa acorde sin mayor esfuerzo. Nuestras conductas son transparentes porque surgen de un centro limpio y certero – una excelente posición desde donde podemos expresar nuestra esencia. Ulteriormente el ciudadano honesto se convierte en un espejo que le sirve a otros para cimentar su potencial camino hacia esa misma congruencia y honestidad.

Para entender la relación entre congruencia y honestidad podemos usar la metáfora del Yin Yang chino. Esta proyección de los géneros opuestos – pero complementarios – representa una dualidad congelada en el tiempo, que de forma didáctica explica la interrelación de las cosas a una humanidad necia en verlas de forma separada y dualista. Este símbolo de reciente popularidad en occidente sirve para explicar cómo todo finalmente embona para acercarse al uno, característica de todos los fenómenos y cosas con las cuales nos relacionamos y de las cuales formamos parte. El Yin Yang realmente es un diagrama bidimensional con un pequeño grado de complejidad proveniente del concepto del Tao, o su equivalente en el camino medio budista – el cual con la suma del blanco y negro de forma dinámica en el color gris – nos demuestra cómo todo finalmente confluye en el uno, el lugar ideal de donde emanan virtudes de la talla de la honestidad. Es por eso que la honestidad no sólo es algo congruente por añadidura, sino que es una forma de vida realmente inteligente.

Monday, 18 July 2011

De Armas, Seguridad y Violencia









No cabe duda que el debate sobre las armas ha paralizado el dialogo entre los Estados Unidos de América y México. En ese sentido se antoja interesante analizar la relación que ha tenido nuestro vecino del norte con las armas.

Algunos historiadores, como Michael A. Bellesiles, dicen que las armas eran muy escasas entre la población estadounidense antes de 1840, y que así mismo, no existía un mercado civil importante para ellas antes de 1848. Si esta lectura es correcta quisiera decir que no fue realmente hasta y durante la Guerra Civil (1861-1865) en donde pudiese aseverarse que el ciudadano promedio se armó (excluyando la logica necesidad de las armas que se dió en la obtención de la República casi 100 años antes) gracias a una cultura que hizo del derecho constitucional de portar armas uno que tomaba forma tangible durante el periodo de aquellas conflagraciones intestinas. En pocas palabras, la Guerra Civil vio el surgimiento de las armas como una forma simbólica de mostrar la ciudadanía, misma que tomaba mayor importancia al reconformarse la estructura social y política, al final de aquel escenario belico entre los distintos grupos inconformes.


El pueblo americano se arma como resultado de un conflicto, haciendo de este la excusa tangible para portar armas, mismas que se relacionan con la defensa no nada mas de la ciudadanía, si no gradualmente también de la defensa de la individualidad y del espíritu que la alienta a finales de un siglo XIX. Esta poca post-guerra civil colocó a los Estados Unidos como una potencia nacional con un vertiginoso crecimiento económico con su llamada ‘Época Dorada’ de expansión industrial. Esta época marco, también, el inicio del crecimiento del complejo burocrático industrial y militar, el cual de facto se convirtió en un ejemplo a seguir  - y una justificación del Estado - para gestar una cultura de guerra hacia el exterior como al interior del país.

Ulteriormente lo que se entremezcló fue la evolución de un Estado y país fuerte, mas la necesidad ciudadana de mantener a un potencial gobierno tiránico a raya. La sintesis de esto se daba con  un concepto de ciudadanía sólido.  Esta ciudadania era supuestamente mejor defendida con el apoyo correspondiente de las armas, la cual es  la razón principal que sustenta a la original enmienda constitucional de portar armas. Pero también es muy importante - por el lado socio-económico - el surgimiento de una  realidad individualista, en una sociedad que veía como la persona promedio utilizaba  la meritocracia para llegar hasta arriba, gracias a la educación pública,  hacia la cumbre del éxito personal y profesional. La meritocrácia incluye las formas legitimas de hacer negocio que están disponibles de manera legal, para hacer de ellas una forma de vida con resultados tangibles para los millones que fueron modernizados a finales del siglo XIX y los inicios del XX.




Es desde  esa línea de razonamiento done pudiéramos entender el derecho, no nada mas de portar armas, si no el de hacer negocio con ellas, como uno que el americano promedio ve como simple y sencillamente como el mas natural. El comercio de armas tiene apoyos de corte político y económico, al ser el sustento de derechos absolutos y no-negociables para los americanos.

Entonces se vuelve inútil la discusión bilateral sobre las armas si tomamos esto en cuenta. Es por eso que México debería tomar un camino alternativo en cuanto a una potencial  negociación con los EUA. El cuestionar el derecho a portar armas americano es inútil desde una perspectiva nacional o patriota. Mejor analicemos el caso desde fuera, dejando las identidades por un lado momentáneamente.

El ciudadano de los Estados Unidos de América, consciente de ello o no, forma parte de una nación imperial -  que ha hecho de la guerra y el conflicto la base de mucha de su expansión territorial y de influencia geopolítica mundial. Es en esa línea en donde podemos colocar también a parte de su industria cultural. El cine muestra sin problemas esta realidad violenta, y en ese menester, es que la sociedad americana se ha educado a aceptar esto como parte de su realidad socio-cultural. 

El complejo industrial y militar que controla mucho del destino en política exterior de esa nación se ha encargado de diseminar discursos e ideología que sustenta su existencia burocrática al frente de la política americana.  Y esa misma ideología ha permeado a muchos grupos de corte privado que se comportan como aquellas milicas que algún día se soñaba  pudiesen enfrentar a un potencial gobierno tiránico, que pusiera en entredicho los derechos y libertades de la población.  Para ponerlo de otra manera, es difícil que una sociedad pueda ver claro dentro de una maraña de intereses, realidades e ideas que reproducen una cultura violenta.

Entonces nos podemos dar cuenta que posiblemente el americano no quiera aceptar y darse cuenta que una posible política con fines nobles para sus libertades y ciudadanía, a logrado crear problemas de corte social, resultado de las contingencias y resultados inesperados que cualquier acción política genera como secundarios a los originalmente planeados. Ejemplos de esto es la participación de las armas en negocios de gran derrama económica, legales o no, como el narcotráfico, o la venta misma masiva de armas que lo aceitan y lo mantienen bien lubricado.

Una sociedad armada e individualista toma el control de sus asuntos cuando siente que un gobierno se ha alejado de la realidad local, y esto es exactamente lo que ha pasado en el hoy con el surgimiento de milicias armadas en estados fronterizos como Arizona.  Estos grupos buscan tomar manos en el asunto con fenómenos migratorios - epitomizados con los famosos minute-men -  y de corte político, como la violencia perpetuada hacia lideres o amenazas mismas al gobierno federal en Washington, D.C. Todo esta tiranía (de algunas minorías)  se justifica con ese mismo derecho a portar armas, y como hemos experimentado aquí en México, la misma ha arrojado efectos indeseados de nuestro lado de la frontera. El narcotráfico incluye a las armas como un recurso capitalista que hace de su participación algo ineludible. En esto se han enriquecido muchos de ambos lados nacionales.

Ulteriormente de lo que México se debe de preocupar mucho mas (si es que no es ya demasiado tarde) es del posible surgimiento de un estado policiaco y autoritario en los EUA, dada la incapacidad de su cultura de enfrentar  el debacle económico y social de estos últimos años. Esta ideología política - el autoritarismo como medio consecuencialista - ha sido puesta en practica en otros tiempos y lugares en épocas de crisis. 

La nombrada visión conservadora justifica la violencia como medio para obtener fines mas refinados en alguna época futura.  Lo mas peligroso para México pudiera ser el verse desbordado  por esos grandes ideales americanos que tienen  alcances  hemisféricos. 

Es por eso que la militarización y subsiguiente guerra contra las drogas ( o viceversa) que se lleva a cabo en México, debe mantenerse muy claramente separado de una visión, y lógicamente de una cultura, que ha hecho de las armas algo determinante para la libertad - y  ó supervivencia de ciertas identidades colectivas.


Thursday, 19 May 2011

Global-es / Mexico y su crisis sistemica

http://www.archive.org/details/Global-esMexicoYSuCrisisSistemica

Fuerza en lo Diminutivo

El barrio de Tampiquito es vivo ejemplo de cómo el poder ciudadano local puede modificar la percepción social que se tiene de ciertos núcleos poblacionales. Este antiguo barrio regiomontano se definió originalmente gracias al influjo de una población proveniente de Tampico, Tamaulipas. De este modo, el concepto de Tampiquito se entendía directamente por lo que su nombre describía, una pequeña comunidad con orígenes bien identificados. Pero el tiempo tiende a modificar las circunstancias de las cosas y, en este sentido, fue como poco a poco su reconocimiento como un barrio marginal se incrustó en la mente del sampetrino promedio. La identidad municipal de San Pedro surgía, a finales de los sesenta, como la de mayor estatus social, resultante del incremento de la urbanización y de la complejidad de la urbe denominada Monterrey. Para entonces, Tampiquito se había convertido en un islote de pobreza y el proveedor de trabajos manuales y rutinarios para las colonias vecinas de élite –como el Rosario y Bosques del Valle–, mismas que se habían erigido como resultado de la recolocación de las clases medias y altas hacia San Pedro Garza García, en esta misma época de expansión regiomontana.


Pero no podemos culpar a los nuevos colonos de haber tomado ventaja del mercado laboral que se abría a sus espaldas, dada la gran inequidad socio-cultural y económica que ha sido característica de este país. Lo relevante, para este pequeño análisis, es que la colonia Tampiquito se había convertido poco a poco en eso, una diminuta y muy diferente sección de la naciente Colonia del Valle; víctima de fuerzas sociales y económicas que continuamente la rebasaban. Y si en ese contexto el barrio había sido reformulado en sus alcances y aspiraciones por el resultado de decisiones políticas, que posiblemente no lo tomaron en cuenta, el día de hoy tenemos un ejemplo vivo de un intento real de participación ciudadana que busca ayudar a que el barrio se empodere una vez más, mediante la re-configuración de las características contemporáneas de su propio nombre, hacia uno que refleje las aspiraciones y actitudes de sus propios habitantes y ciudadanos.


El movimiento Tampiquito trabaja no sólo para eliminar el estigma que pesa sobre el barrio, sino para hacer del mismo un lugar digno de ser habitado, logrando desarrollar sus capacidades de manera local y autóctona, pero con el impulso de las visiones novedosas y eclécticas que surgen de una postura plural que existe en esta era, resultado de la sinergia que se logra con la llegada de otros grupos sociales que traen ya perspectivas y expectativas culturales propias. Es por eso que lo que ahora se presenta es una narrativa compartida y un desarrollo horizontal –que combina la población original– más la incursión de estas nuevas migraciones que han hecho del barrio también su hogar, trascendiendo los estereotipos que visualizan a ciertos grupos dentro de límites culturales, económicos y geográficos bien establecidos.


Uno de los efectos que se han logrado es el de modificar, hasta cierto punto, la apreciación de Tampiquito por parte de la gente que ha estado, directa o indirectamente, involucrada en los proyectos, ferias y demás esfuerzos que se han llevado a cabo hasta la fecha. Fundamentalmente, lo que se logra palpar –como participante directo que he sido en varios de sus eventos– es una atmósfera multi-cultural, en donde las diferencias de clase, estatus, nacionalidad o demás identificaciones sociales, son trascendidas en un ambiente de concordia cívica y de entrelazamiento público. Ulteriormente, ésta no es la descripción de una artefacto social que se ha independizado del arreglo público existente. No, esto se refiere más a una naciente autonomía como colonia. Ésta es una viva muestra de cómo no sólo es posible cambiar el significado que le ponemos a cualquier cosa, sino que es posible participar de ello, y hacer de esto una forma de vida en el camino.

Monday, 2 May 2011

The Neo-Feudal Mythological Axis

What a mediatic week!

First, we were witness to a Royal farce which main purpose is to prevent the further stultification of a society that has recently taken part in the biggest bank bailouts of the financial system in Britain’s history. The Royal Wedding takes place at a time of crisis, which is seen by Labour Lord Maurice Glasman as one that has been witness to ‘the biggest transfer of wealth from poor to rich since the Norman Conquest’, renders the marriage - to put it euphemistically - as a hypocritical anachronism. The biggest paradox is its symbolic significance.  The marriage represents a public relations stunt whose latent objective is to prop up and bolster an already down-trodden and badly damaged middle class; the logical resultant of an aristocratic and plutocratic national economic policy. The discursive use and interplay of words and symbols boggles the mind.   The magic of it all is displayed when a ‘Middleton’ marries a Royal, thus opening up the fantastic possibilities for a meritocratic but illusory boost to a socially mobile but moribund middle-class. What a great way to try to influence the public mind by espousing myth in the midst of uncertainty and unreason!

Next, we had the canonization of a new saint for the Catholic Church. Nothing new under the sun. In a sense this is myth as usual. But the underlying motives are very obvious for the critical mind. The intention is of giving credence and legitimacy to an institution that has come under severe criticism and loss of adepts resulting from an acute information-age scrutiny of its medieval and incongruous practices. The worldwide child abuse scandal landed a scathing blow to the organization. So what is needed is to remind the public that myth needs to survive, and that its assertions towards the transcendent are more important than contemporary reason, empirically justified claims or plain common sense. Ultimately, the canonization follows a modus operandi that tries to prove that good (and God) can still be objectified in the world, by conveniently locating HIM inside some benevolent institution and near to close-to-divine human beings. In short, the Catholic Church’s main goal is to maintain an image that is mythically tantamount to a ‘force of good’.

Last, but not least, is the death of Osama Bin Laden. What a romantic way to terminate one of history’s better groomed scapegoats! Bin Laden – the CIA’s and Washington’s Frankenstein -  comes to an abrupt end in a week of symbolic victories for civilizations’ saviours –the western Anglo-American and Christian union. This representative of ‘evil’, whom paradoxically was taken out by terrorism itself, albeit state terrorism, occupies our   mind at a time when the same western axis, including liberal democratic capitalism, is under threat from a civilisational transference of wealth and power from West to East (China, India, Asian Tigers, etc).

But it is in the end the media – that presumably seems invisible and non-participant  - the part of the axis that in the end is the most powerful of all. It is in fact the piece that colours and occupies the whole inside of the triangle. Our television and computer monitors project a magic-mythological reality in a warped intention of modifying our consciences even further, and far away from the empirical reality that we face.  The state is getting bigger, the corporation is swallowing up more tracts of land and power, and finance is lubricating the machinery by enlarging the credit servitude that the middle classes and population at large harnessed eons ago.  On the other hand, organised religion just does not go away. It functions today as it did back then in the Middle Ages - as the glue that cements the whole system together - regardless of its intrinsic injustices. In the end the media is having a blast making fun of everything they can in the process.

Ultimately what is reinforced is a magic and mythical view of discourse that is manufactured by those in power -the real kind of power- to keep us all in a childish state of permanent ignorance. This takes place at a time of paradigm shifts like the aforementioned shift of influence –in many ways to the East - largely due to  western power elites who took history at face value and forgot that Imperialism and sovereign wealth  (including the peoples that help to amass it, and not just aristocrats at the helm who spend it) must be kept in check if you want to survive as a republic, to say the least. Imperial jousts for power keep reminding civilization - and the human race – of its fragile arrangements in the face of adversity and collective annihilation. But do not hesitate, and open your eyes wide and look at the new scapegoat in the making!  It is too bad that Global-Warming and Material Resource Depletion are both unluckily very difficult to pin down to an individual person or ethnic scapegoat, like Bin Laden or a rising Islam.  

Natural organic restoration is on the way…

Monday, 14 March 2011

La ObstructoCracia Mexicana

Comenzó  durante el gobierno de Lázaro Cárdenas a finales de los años 30s, pero bajo los sistemas socialistas, la excesiva burocracia suele ser un resultado natural de la enorme injerencia del estado en la economía. Continuó bajo los gobiernos que estuvieron a cargo del país durante el ‘Milagro Mexicano’. Se mantuvo, obviamente, durante la subsiguiente etapa de sustitución de importaciones, que poco a poco estanco al país en el rezago económico frente al mundo. Todavía, a esas alturas, era posiblemente justificable el tener una burocracia tan grande, dado el hecho real que una economía y sociedad basada en el desarrollo interno lo ameritaba.

Pero el transito al neoliberalismo - a inicios de los 80s - exigía que esta enorme burocracia se desmantelase, dada la reducción del tamaño del gobierno que se requiere bajo este sistema e ideología política. En este  se incrementa la participación de la iniciativa privada  y se  libera a amplios sectores paraestatales del control del Estado. La paradoja de este país en el hoy es que pone en practica un sistema neoliberal, que teóricamente requiere de gobiernos reducidos, con una de las burocracias mas grandes y costosas del mundo. Esto sin tomar en cuenta la ineficiencia de la misma, en términos prácticos, en  cuestiones de cifras de crecimiento económico y eficiencia política.

¿Que esta pasando?

Primero, los burócratas son antes que nada personas con necesidades similares a los de la población común. Esto quiere decir que el mantenerse en el poder – a falta de una voluntad política que elimine lo innecesario para el correcto funcionamiento político - se vuelve una necesidad de supervivencia. En ese sentido, entre mas grande es la burocracia, mas grandes seran los compromisos políticos por mantener a cierta clase política en el poder, ya que el perder el poder seria el fin de la participación de esa clase profesional en una actividad con remuneración económica y de desarrollo profesional. En un país en donde la poca alternancia ha significado una especie de venganza hacia el partido que se va, la  sustitución de los elementos burocráticos por el partido a comenzar gobierno se torna en una pesadilla para los actuales funcionarios.

Segundo, al extenderse esa necesidad de mantenerse en el poder el sistema burocrático crece aun mas en su necesidad de perpetuarse. Es por eso que entre mas burocracia, y los costos que esta conlleva, habrá mas alianzas con sindicatos y mas apoyo a monopolios. Estas  se vuelven imperativas para lograrlo. El sindicato apoya al que esta en el poder y la televisora nos los vende todo por las obvias ventajas que esto conlleva para futuras expansiones. En pocas palabras, la bestia crece, y sus cabezas se entrelazan con compromisos casi sanguíneos, por las necesidades de poder que los mantenga a todos ganando. No importa lo que sea necesario. Poder por el poder. Aquí la obra publica no nadamas es populista, si no que se vuelve un negocio que mantiene a estas alianzas bien aceitadas. Todos son compadres y se ayudan a si mismos.

Tercero, siguiendo esa misma línea,  la ideología - que generalmente es el constructo racional y bien intencionado que legitima a un grupo de políticos que ofrecen una visión clara de cómo ayudar temporalmente a la mejora de la nación - se convierte en una prostituta para logar cumplir con las necesidades que se han creado hasta ese momento. La ideología política y la representación era originalmente la ‘excusa’ moderna de alguien que tomaría las riendas de la nación, las cuales no les correspondían eternamente, como sí le pertenecían al monarca o al dictador. En ese sentido las alianzas ideológicas extremas - como las de la izquierda y la derecha - se hacen posibles. Uno quiere evitar perder el poder y otros las aprovechan para colarse en el mismo, aunque sea por un resquicio.

El perdedor en todo esto es el pueblo - o la ciudadanía - como ellos la llaman cotidianamente. Entonces nos toca vivir con una burocracia que se justifica a como de lugar para logar mantenerse en el poder. Y por eso las ideologías se convierten en un artífice mas de esto.

No se sorprenda, pues, estimado lector, si cada vez observa un incremental y a veces exagerado numero de reglas, normas, leyes, semáforos, mítines, reuniones, coches de lujo, y demás excesos, mas allá de los necesarios para la operación de la nación. Todo esto forma parte de la Obstructo-Cracia en que se ha convertido nuestro país.

En vez de hacer fluir, impedimos.    En vez de facilitar, obstaculizamos.

Así justificamos la  ‘chamba’.

Sunday, 13 March 2011

El miedo como política publica en México

Parte de la ceguera de los políticos es que sacrifican los medios para obtener los fines que se plantean con cualquier política publica. Es  lógico que debe existir un sacrificio para cualquier fin - ya que las cosas requieren de esfuerzo y tiempo colectivo. Pero los medios o el camino a seguir no debe de sacrificarse al extremo en pro de ningún objetivo - que se establece como superior - aunque se trate de la supuesta sapiencia de la clase política.  Existen niveles de gradación en la ecuación, pero dejar los medios a la deriva en pro de fines utópicos, como el caso mexicano lo demuestra, son características de gobiernos autoritarios e ineptos, se encuentren donde se encuentren.

Independientemente de los fines que se busquen con la guerra que México ha estado experimentando de forma permanente, lo que hay que analizar es el efecto que el miedo ha tenido sobre la población. Francis Fukuyama en su libro sobre la ‘Confianza’, nos dice que este valor humano se vuelve imprescindible para que las sociedades progresen - ya que la confianza es la base para que cualquier institucionalidad sea efectiva. El describe a México, lógicamente, como un país de bajo nivel de confianza - por la baja incidencia en la relación gobierno/pueblo. El fracaso institucional contemporáneo de nuestro país es la mejor evidencia de esto.

Pero Fukuyama se refiere al nivel del espacio publico, un lugar que debe de existir,  no nadamas delimitado físicamente para las asambleas o para hacer política, si no como una realidad mental que hace a una comunidad política una efectiva. El  respeto a un espacio publico es necesario para que la ley pueda sancionar a los trasgresores en los derechos de otros. También es el lugar donde se obtienen otras libertades. Este espacio se logra psicológica y socialmente  mediante una educación publica que coloque a la comunidad en ese menester. El peligro con un país tan mal educado en civismo, e individualista como el nuestro, es que la desconfianza termine por erosionar ese espacio publico que se vuelve  tan necesario hoy como siempre para seguir operando como país.

Pero si escarbamos por debajo de este espacio publico ingresando en la mente del mexicano promedio, nos daremos cuenta que el miedo ha lastimado la psique individual y colectiva de la sociedad - en un nivel mucho mas determinante para la operación de la comunidad - mas allá de la organización política de la cual somos participe. En pocas palabras, el miedo esta afectando nuestras relaciones sociales y personales por culpa de una política que supuestamente busca ‘armonizar’ a futuro  los valores cívicos y patrióticos. Siguiendo esta línea, no hay patria que funcione si la comunidad primero no esta bien consolidada. La patria se monta sobre la comunidad, y no al revés.

El sociólogo  alemán Niklas Luhmann nos dice que un mínimo de confianza es necesaria para que el mundo social funcione.  El se refiere a cosas tan básicas como que la puerta del coche abra cuando se le requiere o que el vehiculo que se tiene que detener para que yo pase lo haga. En ese sentido, es que el miedo ha generado una desconfianza en niveles alarmantes, los cuales están muy por debajo de lo político. Con esto me refiero a que ya no confiamos en nadie porque este puede representar una amenaza, como rutinariamente nos vende el sistema político y mediático tan monopolizado  y hegemónico como el mexicano. Abraham Maslow nos decía que es necesario trascender las necesidades mas primarias para lograr ascender en conciencia y en funcionalidad como personas y sistemas. En su versión política, esto querría decir que si queremos tener comunidad, y por consecuencia una conciencia política-publico-patriótica, es imperativo dejar detrás lo que la obstaculiza. El miedo es lo contrario a la dignidad y la  civilidad. Es por eso que se debe de construir un sistema desde abajo y con inteligencia. No se debe de construir desde arriba y con ignorancia. Ni mucho menos con miedo.

Japan and its mythological intercourse with the elements

The Japanese myths speak of a fundamental relationship of its people to a ‘sacred’ land that has historically been under constant threat of external and foreign forces. The most recent Tsunami is another example of how the Japanese character has been moulded in the process of adaptation and transformation of this ‘land of the rising sun’ as the country is better known.


Having descended from the sun goddess Amaterasu, the Nippon community obtained an initial sense of honor in the fact that both their origins and agriculture were rubber-stamped and protected by a deity that would assure them continuity and success in the hands of her chosen leaders, the imperial house. The national’s flag symbol, the sun, is the projection of Amaterasu’s grace upon its people. It is then a symbol of national pride and unity.


The Shinto beliefs and religion describe a land that was created by the gods, thus reinforcing the idea that a special people were related to a divine and chosen land. It would lay in the hands of the leaders, in not only maintaining these ideas, but in expanding them to in order to establish an organized and well-controlled community that would seek progress in order to better legitimate the terrestrial but divine realm that was bequeathed for them in order to do so.


So, in this sense, the 13th century Mongol invasion that was thwarted by a sea storm must have been the intervention of some divine being. This gave birth to a concept, better known as ‘Kamikaze’ or divine wind, that describes the predestinatory salvation of ‘the chosen nation of the gods’ to have survived one of the most aggressive tribes that history has seen, the Mongolian hordes.


The Japanese are a conservative people - not just because of the obvious fact of being inhabitants of an island nation that lies under a geological fault line. Its culture has been under constant threat of ancient imperialism and the more contemporaneous forces of globalization. This has enclosed them even further within their own political bounds. It is safe to say that the nature of the Japanese land and the character of its people that has been successfully laid out as the main fact behind the astonishing discipline and work ethos of a most successful nation today.


But a most ironic reality is that Japanese imperial leaders utilized the Shinto beliefs and symbolism to justify military ventures both within and outside the nation. The aggressions of the 1940s was portrayed in the modification of the national flag, were the Sun extends its rays outwards. This symbol was deliberately made to represent the expansionism and belligerence of its military and naval forces whilst simultaneously intending to unleash the Japanese spirit, which remained dormant and well tied to domestic mores and constraints. The desperate aerial raids - kamikazes- used during the war against the allies, were justified once again in divine myths.


The fire and atomic bombs which devastated part of Japan’s geography revived once again its mythological makeup, and its greater effects - besides the most obvious deadly ones - was to put back the ultra-nationalist genie and extremist tendencies back into the bottle. On the other hand, the collective energy, which was still there, was harnessed into constructing one of the most powerful and progressive economies in the world.

Today’s tsunami is reminiscent, again, of how much this country and its people have been shaped by external events, especially the forces of nature. It remains for them only to reshape their fate once more by altering the curse of their 'special destiny' that their mythology supports. But the risk of the fire god of blowing its nuclear breath into the veins of the land has to be averted. The ‘Kamikaze’ has to make its appearance anew, but this time the task is to prevent a catastrophe of atomic proportions. Good luck to them.

Wednesday, 9 February 2011

El caso Aristegui y la derechización de la política mexicana

El caso de Carmen Aristegui representa una afronta mas a los derechos y libertades civiles de los mexicanos que están siendo sustancialmente erosionados por un gobierno que gradualmente   presenta mas tintes autoritarios.

Los detalles del despido de la conductora de MVS salen sobrando en este contexto; esta simple y sencillamente no se acopla al oficialismo estatal. Y la ironía detrás de todo esto es que Aristegui logro resaltar uno de los puntos fundamentales de lo que hace a cualquier país uno democrático; el poder del ciudadano común para indagar en los haberes públicos y privados de su máxima figura representativa: el Ejecutivo.

Esta tendencia reciente del estado - en cuanto a lo incuestionable de sus políticas publicas -  es característico de los gobiernos autoritarios se encuentren donde se encuentren. En este caso lo democrático brilla por su ausencia, dado que la libertad de expresión es uno de lo pilares fundamentales para lograr que una democracia logre  conectar los quehaceres del estado con la ciudadanía. En ausencia de un intermediario mediático transparente lo que nos queda son los discursos y enunciados oficiales, que bien sabemos que están llenos de retórica y demagogia oficial,  en momentos de crisis de gobernabilidad y de posible estado fallido en muchos rubros mas allá del de la protección básica de la ciudadanía en cuestiones de seguridad publica.

La lista de los derechos civiles básicos es:

    * Igual protección de las leyes
    * Debido proceso de ley
    * Libertad de expresión
    * Libertad de asociación
    * Libertad de reunión
    * Libertad de prensa
    * Derecho a la educación
    * Libertad de culto

Queda claro que el encerron auto-impuesto por la ciudadanía –dada la inseguridad publica- es un duro golpe a las libertades de asociación y de reunión. La protección y el debido proceso de ley se lo dejo a usted estimado lector para analizar si  están siendo respetadas en este país.  El derecho a la educación existe en la teoría, pero en la practica este ha sido envuelto en realidades electorales corporativas con la alianza entre el sindicato de trabajadores de la educación y el estado, relación que propiamente  fue comenzada por el PRI, pero que ha sido sistemáticamente reproducida y mantenida por el PAN para perpetuarse en el poder.

Y que decir de las libertades de culto en un país con gobernadores como el de Guanajuato, el de Jalisco y el de Veracruz - que están intentos en regresar a la iglesia al poder de forma indirecta de una manera medieval - limitándole la posibilidad al otro y sus creencias de participar en el espacio publico que ellos juraron defender con  la constitución en la mano.

En fin, el despido de Carmen Aristegui – y por ende un golpe durísimo a la libertad de expresión - no es mas que un ejemplo vivido de la radicalización de la derecha en este país.  Con una política como esta - aunado a una guerra y militarización permanente, con  una economía estancada y de futuros problemas energéticos – la cuestión es en relación   a donde terminaremos como sociedad organizada.

Sunday, 30 January 2011

Kalimba: Una victima mas del circo en que se ha convertido nuestra cultura

Últimamente esta muy de moda el burlarse en forma racista de algunos, gracias al episodio novelero que el monopolio televisivo que gobierna nuestras mentes esta presentando como una forma mas para robarnos nuestra atención y dinero. Perfecto ejemplo es este de la realidad que vivimos en este país y que nos evidencia como una cultura que no ha dejado atrás el racismo y clasismo institucional, producto de una colonización española en donde se gesto el desprecio por algunos.



Que bueno que todavía mantenemos el sentido del humor y la picardía mexicana ya que la estaremos necesitando mucho en estas épocas que México se viene abajo como idea funcional de nación en muchos sentidos. Nuestra educación es pésima y este hecho solo corrobora aun mas que todavía somos un país intolerante. Pero al parecer no estamos muy preocupados por eso. No se asuste estimado lector, entonces, si entre tanta inmadurez cívica y humana siguen surgiendo problemas sociales de le envergadura que usted ya bien conoce y que continuaran poniendo en entredicho la gobernabilidad y la convivencia social.



Este fenómeno nos ayuda muy bien a continuar con la cabeza metida en la arena cual avestruz, al momento en que el mundo observa con atención como México se cae en pedazos. Bendito sea el monopolio televisivo que sigue haciendo de las suyas al presentarnos narrativas como las del Kalimba y la de J.J. - que con su camisa de caballo grande – nos muestra como se puede ser como los mas ‘riquillos’. Esto no es mas que el reflejo de personas que vienen de grupos sociales marginados que han hecho de caminos ‘alternativos’ como el de la violencia la manera de subir de clase social - en su intento de ser aceptados- por una de las sociedades mas desiguales del mundo.



¡Que siga entonces el circo dando!

Thursday, 14 October 2010

Excavating for a Meaning so Providential

Plato’s allegory of the cave was elaborated in an ancient context that was witness to the demise of the city-state as an operational unit for maintaining social harmony and order. Hence, if civilization were to endure beyond Athens, it would have to submit to a higher condition, much different to that of a privileged pantheon of civic gods that justified the power of a bunch of short-sighted politicians. And it was precisely Plato’s ideas about an abstract but ideal deity that was taken up by Christianity in order to justify the imposition of an ethical claim to human brotherhood under one male god as a universal creed that in a sense resolved Plato’s dilemma single-handedly.

The Christian high-god would take the place of our philosopher’s ideal, and by this stroke of genius, humankind (in the west) was now regimented under the hands of an all-encompassing father figure that curtailed our existential defeatisms. But both insiders and outsiders who had developed their own all-inclusive claims subsequently questioned Christianity’s universal affirmations. The way out of this quagmire was to invent the nation, to substitute a grand idea for another, and to sideline any previous representatives with claims to a transcendent totality. But the new leaders left intact the idea of aspiration for grandeur and of a history with meaning. So our modern claims to universality had to settle for the coalescence of big tribes under one same roof, each of them headed by a political head, who in a sense was still going to be intent on perennially emulating Plato’s ideal of the Good.



But the Nation-States claims to universality were hindered because of their inability to convey its unifying message of shared values to every citizen in each corner of its territory, principles that tend to function as the cementing units of every patriotic ensemble. And the media at this stage had not yet sided with the state, and was still the conduit of public opinion for a people that were waking up to the freedoms that were being assuaged by the novel political organization in charge.



So with this backdrop in mind we could analyze Chile’s most recent soap-opera drama of the trapped miners. The actors in this play are basically four:



First, we have the victims, which provide tangible suffering as personal narrative and social lubricant for further collective scenarios and patriotic discourses within Chile.

Second, we have the State, which epitomized by the Nation’s father, acts as the main character, and the mastermind who plans the miners release and who ultimately relieves them from their captivity and suffering.

Third, we have the media, who overall increases the tempo, drama, and narrative, and who in the end benefits from the exposure and income that is generated from it all.

Finally, the global and mediatized spectator, who not only shares in with real human calamity, but who in the end signs and seals a deal which was previously orchestrated by the State with clear utilitarian goals in mind.



So while the world entertains itself and reflects on the greatness of concerted human efforts by tuning in to a televised rescue, other forces are being played out. The State’s genius in this act was to turn around an original accident that made bureaucrats lament that the 700-meter pit may be part of their geography. On the other hand, it is very curios to know that CODELCO, the national copper extracting industrial state monopoly, and the biggest source of foreign revenue, was being fought over between the interests of both public and private sectors. This televised show of force by the state will possibly render anathema any intent of further privatizing mining.



But by discounting economic interests for the time being, this article intends to focus on identity formation in an age of pseudo-operational Nation-states. What I want to highlight is the power of the new media and the hegemonic position that it has established in collusion with the state. What we are witnessing is the articulation by the state of patriotic discourses by using a relatively unknown phenomenon (up until yesterday) that has now achieved centre stage. This means that regardless of other countless mining accidents that have ended in tragedy, this one has been harnessed in order to achieve multiple goals besides the most obvious humanistic ones. So a country that is celebrating a bicentenary (just like many other Latin American countries), takes these miners as heroes of the anniversary, by materializing a reality that serves as flesh for the bones for a symbolic event of magnitude. In similar cases of recurrent national celebration, every other leader would dream of having heroes like our miner actors in order to give their social happenings some tangible and referential political meaning, besides the already familiar but very abstract memories of historical events that have made possible whichever is designed to be re-celebrated and re-enacted for social cohesion purposes.



Any government would wish to have a similar opportunity for nation building like this - in order to re-establish themselves at the top - by rebranding a still coherent, cohesive and functioning idea of collectivity. And there is nothing wrong with this. But the case shows us how the media has moved (at a large extent) from being solely critical of the state and a delimiter of public spaces, to a player that creates and re-shapes public opinion, in order to fit this space with its powerful and monetary goals and those of the state, whatever they may be.



It is clear that what the state openly strives for is national unity behind an event that would have gone unnoticed if the media had not trusted and placed its money-hungry instincts over it. And it is in this relation with the media that the state most profits from, because the former does not only influence civil society in order to better position political candidates (and in some cases to make them outright winners) in popular elections. No, the state won with this hegemonic relationship with the media because the latter operated as the showcase for the plight of the forgotten and the dispossessed, something which is needed to heed popular calls for inclusiveness.


The media presented a very profitable human narrative that not only revealed the human side of things. It was also a symbolic way of telling the average Chilean on the fringes (which an education dictated from the centre had left out) that they too could form part of that patriotic family, and that he or she will be rescued from any situation of despair if only they would care to reunite under the protection that the umbrella of the state and its compassionate patriarch provides. So personal lives are enhanced to make us feel part of it all. We find out about someone’s existence that in most cases would be ignored if met on the street. Detail is tailored with the goal of making us feel more closely identified with their suffering, by stirring our emotions, thus we fix our attention on whatever a small quadrangular receptacle presents us.


“This has been a miracle” stated Chile’s president, whilst he took part in the whole orchestrated event. I wonder if the man ever pondered on legal claims to statehood, where a sane separation between church and state is necessary. Ultimately my answer was provided from above - God is still helpful for nation building - regardless of its inability of directly controlling the political public space. Nevertheless, the television saga offered a unique opportunity to catch a glimpse and observe that those on top still stand on religions’ shoulders for support.


In the end our main characters, the miners, which symbolically could represent the people inside Plato’s cave, emerge from it as targets of a system that utilizes them for diverse but covert purposes. The rope, that seems to be the link between real civilized life and the helpless but still hopeful group of individuals, becomes a metaphoric string that converts the miners into acting puppets of an ever more ambitious play.


Plato’s cavemen could potentially come out to light from deep inside the darkness of their confinement as free men because if they did, they would be able to understand what it means to come face to face with the ideal entity that created the life that they had played out as individuals underneath. Our Chilean miners surfaced as heroes, but of our interest-ridden and multi-purpose theatrical civilization.

Saturday, 3 April 2010

The Catholic Church: A stagnant star stuck within a vibrant constellation of change

Any institution must develop a proper set of principles to define its internal operational framework, and by doing so, this will be functional in clearly identifying it within a specific set of social arrangements, and it will, by comparison, reveal what particularly it is not, if by this we take into account other existing institutions with their corresponding caracteristics.

Thus establishing an internal configuration means clarifying who is who in terms of human chain of command, and how specific elements operate in terms of roles  that are accordingly ascribed, in order to lubricate social relations within that particular framework. On the other hand, and depending on their interests, institutions have to spread a set of values by efficiently conveying messages to a public that has been chosen as a target audience and which will act as recipients for them. People follow institutions for many reasons, but most are revered because they offer members possibilities that can hardly be fulfilled by individuals outside the roof that a collectivist organization provides. The only way to God is through the Catholic Church - according to them.


Institutions also stand for repetition of well-known practices and procedures. This means that in the interior of a religious organization like the Catholic Church, priests and other clerics will have to constantly behave according to established norms, rules and regulations that will constrain them within that particular composition. And this is also true for its external associates, as they must follow what the institution has prescribed for them, in order to more fully comply with the tenets that it has set apart and which distinguishes its followers from others. Behaving according to plan is also necessary in order to more efficiently convey a kind of leadership, which maintains institutional loyalty from within and from   outside affiliates. What everybody wants here is constant and permanent cultural reproduction of a particular way of life.


But the fact behind every institution is that it has to compete with others for the supremacy of hearts and minds, and in some cases, for the physical bodies of subjects themselves.  Monetary contributions of members, in the form of grants or taxes, upkeeps the organized infrastructure of the institution - like the State, the Army, or the Catholic Church. Whenever any organization claims that it has taken over by privatizing any idea, for example ‘God’, as the Catholic Church claims, then it will have to be extremely careful in its connection between its transcendent and human characteristics, as in the end, and regardless of the purported infallibility of its founders and contemporary leaders who are in every case mortal, it must keep in tune with the times that it inhabits in. As any business endeavour has come to understand, the only way of being completely on top without regard or recourse to anything else, is by becoming  the only existing player, with no competition whatsoever, by becoming  a  monopoly.


It is possible to argue that the first institutions brought about by civilization could have been free of influence from any other, as the first of a series is basically at liberty to create what it wants. In spite of that, the Catholic Church was not the first institution of its kind. It could have developed a particular message of universalism that could have been inexistent prior to its inception, but it too was adapted to a structure that was not original in itself.

 Today, it is virtually impossible to posit that any new institution could be created from scratch without taking into account influences from others, be it organizational, administrative or ideological. And if we travelled back in time to the establishment of Christianity as a corporate body of ethics and morals, we would have been witness to a fierce competition between it and the State, a political system and concept which finally succumbed in the end of the 5th century A.D., and which cleared the way for Christianity, who took over the private and public spaces of proto-Europeans for the following 300 years of obscurant and raw politics and society.

So the main lesson is that you become relevant as an institution if you are the only or one of the few alternatives offering any series of propositions. But in the end, people on the other side of the receptacle have to follow you all the way, in order for you to survive as an organization, in the cases in which you have successfully systematized whatever that you do. In every phase of life, institutions must transform themselves in order to successfully adapt to whatever social, political, and cultural circumstances they may be faced with. The issue with the Catholic Church is that necessary changes have not been even dreamt of because of the grandiloquent claims of its founders and actual participants. However, and in order to subscribe to the church, one must have faith not only in God, but one must build trust towards the masculine and patriarchal beings whom God has chosen (theoretically) to represent him. In this context, the repression of sexuality as celibacy was in a way of secondary importance, only a means to a higher end.


Having established celibacy as a rule since 1039 A.D., the church did not have to contend with a public that was sexually free in any way to do otherwise. The Middle Ages were still absent of a printing press that would, in due course, come to question the incongruous practice of a corporation which by then had grown enormously powerful in every sense, from otherworldly to worldly (at least European) matters. But the Church’s recalcitrance has been its main defensive weapon throughout instances where it has been doctrinally confronted - with vivid examples in the Crusades, the Counter-Reformation  and its wars of religion - that ravaged Europe between 1521 and 1648, and the outright negation of the sexual sagas that have imperiously surfaced since recent times.

 The Church might be experiencing a cataclysmic shift today with a public scrutiny being undertaken by an ever-increasing informed civil society, in times where television has taken by storm both public and private arenas worldwide. The last time that the Church faced an issue as contentious as the present one was the sixteenth century Reformation, a phenomenon that was only possible, not only because of the socio-economic changes (rise of middle classes) that Europe was going through, but because of a new technology that spread the event like wildfire, Gutenberg’s printing press.



The contemporary world has definitely changed into one that would have been unrecognizable throughout the initial stages of the Church. Today we live in an information age that has up to a point questioned previous modes of economic development that preceded it, the agricultural and industrial eras. Socio-cultural changes have accelerated dramatically. If industry was a giant leap from agriculture, the Internet and telecommunications of our times have catapulted our societies in quantum terms. Belief today has to compete today with countervailing versions to the transcendent offered by other religions, scientific enterprises, the media, the State, and civil society itself, who to a large extent has been kept under pressure to maintain the dogmatic values that the Church has blindly professed throughout the various periods of global transformation. The Dark Ages gave way to the Renaissance, and from there we transited into Modern waters, but the Church has remained stolid ever since.



Now, this paper is not designed with the aim of questioning the Catholic Church’s claims of being the ideal way towards the transcendent. Its only goal is to question a belief and practice that has definitely come of age, celibacy. And it has come in a time of poignant sexual behaviour from within its core, not from without it. So it has become easier to quantify claims of absurd hypocrisy from within its rank and file because of the spectatorial quality of contemporary media and events that have thrown the institution into a tailspin. With over 5000 priests, bishops, and other orders and clergy positions involved in sexual abuses,we could say we are not dealing with  isolated cases of abuse (according to www.bbcworldnews.com)any more. Spanning a territory of at least sixteen countries - Argentina, Brazil, Chile, Czech Republic, Mexico, USA, Austria, Switzerland, Germany, The Vatican, Italy, England, Ireland, Netherlands, Australia, South Africa -  the Catholic Church is in dire straits because of this infamous chain of sexual abuses.



And it is in trouble not because of its foundational myth, one that has nevertheless become increasingly harder to sustain in a world as rational and diverse, and that ricochets ideas more quickly. No, it is stuck as a cosmology because of its insistence in a convention that is supposedly a pillar of Catholic sacramental faith, but one whose realistic main motive is blunt social control, both internally within its structure, and externally for among its members: Celibacy. It is not easy to come to grips with the reasons (besides the obviously political) that moved the Church to impose it upon its members since the 11th century. But we today can easily understand why celibacy is not only archaic and anachronistic, but also surely cruel and inhumane, and an encumbrance for personal development. What does seem to be plausible is that sexuality and morality in the Middle Ages (to a great extent influenced by religion) more closely resembled back then what the Church still wants it to be today, the means for an end  of human reproduction.


Sexuality today means many things, besides Catholicism’s monolithic version of it. In addition, this latter position can’t be defended today on the grounds that the churchmen maintain a distinct status as a corporation with speciality in other-worldly affairs.  Be that as it may, this claims clash with other public contemporary social interests, like the predominance of the State, the rule of law, civil society, an informed public opinion, and a contemporary culture, which has certainly transcended the idea of a sexuality as exclusively instrumental for reproduction.

For our understanding of what Catholic suppression of sexuality could represent, we could follow Michel Foucault, in his view that ‘sexual discipline’ in turn implies control of inner drives, that is, control that takes place within the individual and of his life, and one which in the end shapes internal characteristics of human beings, which hence result as losers, in a game of power relations. But we could posit, on the other hand, Anthony Gidden’s idea of reflexivity in order to better comprehend what has taken place in the context of modernity. Individuals are using up their ‘sexual capital’ so as to say, in order to more freely express individuality and particular lifestyle choices in an age of more relative freedom for the body vis-a-vis the society they find themselves in. Essentially, sexuality is no longer an issue for the Catholic Church only, as it has become contentious for other social spheres of cultural life like family, communitarian, and State relations in an everly increasing globalized political world.



The other argument regarding the indefensibility of their celibate stance is plain and common sense. If criticism is rife it is because what it implies is social outrage, and what public discourse has branded as abuse and depravity is no misnomer. How will it be possible to conduct future Church affairs, whilst simultaneously maintaining and attracting more folk, on the grounds of congruency towards sexuality, if the main proponents of restraint have insidiously flouted the idea? Hence, there is no longer a defensible case for eschewing criticism on the grounds that sexual abuses represent isolated phenomena. The Catholic Church is drowning inside a tidal wave of empirical evidence against it.


Furthermore, what is needed is the opening up of spaces of representation for a subject that has been misunderstood for ages. Sexuality is much more than bodily intercourse, social control or self-engineering. It is also a gross, but fundamental energy that sustains the well being of the body, both personally and collectively, and certainly one that could overpower any physique if it is misunderstood or categorically repressed, as in the Catholic Church's case.

From the recent manifestations of homosexual paedophilia among the clergy, we could draw evidence to illuminate the previous claim by saying that what is really happening goes beyond confused sexual preferences and the legality of victims. Men within this hierarchically patriarchal institution and organization are faced with a reality that cannot be addressed in matters of faith and belief in God alone.
Males inside the Church are experiencing what any other gendered human being faces from his teenage years to full-blown adulthood, sexual urges which tend to surface in bursts of sexual energy. This vitality generally seeks satisfaction or at least comprehension, but it is also true that one can abstain from it, or even more, that it could be harnessed by transforming it into the essence of spiritual growth like a myriad of tantric sages have pointed out. We do not have to necessarily follow Abraham Maslow when he states that in order to access higher levels of awareness we have to satisfy the lower to begin with. But we can safely say that blocking sexuality outright by withholding it and repressing it will tend to backfire as negative consequences for the individual.


So, in the bulk of cases, sexual energy will find an outlet in physical sexual acts, be them personal/individual and or in participation with others. If those others are men, boys or children, it is because that is what is physically available inside an institution where women have been deliberately left out, not only of religious symbolism and tradition, but of the Church’s tangible location in the form of a cathedral, a church, a basilica, or whatever edifice acts as a roof for them around the world. On the other hand, there is also a relationship between this patriarchal vision of an all-male club and power relations that are established in horizontal and vertical ways within its structure, and that which to a point develop a sort of ‘cult of maleness’ that is surely unnatural. Members of the church are in a sense ‘Church property’ and young males will tend to hold respect and admiration for figures of higher standing. But vested authority has been flagrantly abused in the case of the sexual misfortunes that I am referring to, thus this alone threatens the cement that has held their internal coherence in working order for generations.



The average Catholic today has to cohabit with a large public in the contemporary world who increasingly has come to see personal development and transcendence as all-inclusive, in the sense of utilizing all available resources - especially the most intimate and personal like sexuality - as part of an action plan for humane dignity and growth. Many practicing Catholics themselves form part of this group. Moreover, sexual energy and action is impossible to repress without direct consequences for individuals, so the Catholic Church must be very careful with public reactions against it. If the priesthood is seen to be recklessly squandering the moral capital of the institution, people will shy away from it in every sense, ranging from physical absence to symbolic retraction. The Church must be especially cautious in an era were the letter, the scroll, and the book have been transcended by an information and media technologies phase of civilization which could annihilate any long held reputation in a few minutes.



Ultimately, it could be stated that what happens at the individual/personal level is mirrored at the social/collective level of any organization or collectivity. In this sense, individual repression of sexuality is replicated at the communal, thus making sex a problematic issue for the institution as a whole, including its constituency. So what is going on here is that the Catholic Church is in danger of affecting the more sublime and elevated aspects of its creed (liturgy, sacrament, theology) for failing to extinguish out a fire that is burning inside the edifice’s basement. The Catholic Church today is not the dominant institution that it once was in antiquity. It must revise its policy towards sexuality and celibacy if it wants to successfully keep its monotheistic God myth perpetuated. Modify, Change, Transform, Metamorphose, --- or perish.