Wednesday, 1 May 2013

Humanitarian interventionism and the elusive peace





‘Facts are not repressed but their perception is suspended to make room for the assigned meaning.’

                                    - Edmund Husserl


Once again the American battle drums are being beaten for a ‘humanitarian intervention’ in the Syrian civil war. The excuse is very well known. It is a rerun of the ‘weapons of mass destruction’ discourse. But we know what lies behind this farce.  This new postmodern crusade is being fought for the sake of energy and free markets.

By pointing out and emphasizing Syria’s people as victims it then becomes easy to make them conventional and temporary symbols that justify intervention. But this end-means rationality has backfired on numerous occasions, as shown in Afghanistan, Iraq and Libya. Substantial evidence has piled up in order to safely claim that the original intention of meddling in foreign lands is dysfunctional and illegitimate. This is because intervention on humanitarian grounds has always another side to the coin, that of installing a western ‘democratic’ way of life in the countries and regions which are ‘saved’ from their own selves. Postmodern crusaders have substituted the symbols to justify their motives, but their haphazard intentions remain the same.  And the effects are plain for anyone to see. A social conscience and the guts to jettison your television set suffice, in order to be able to separate the truth from mass propaganda.

When it comes to achieving objectives anything holds, even supporting rebels of the caliber of Al-Qaeda. But we must not be surprised by this neo-realistic use of mercenaries to accomplish foreign tasks. We can recall the support by the USA of Islamic Mujahideen elements back in the 1979 Afghanistan war against the USSR. It was those same ‘rogue insurgents’, as they were later rebranded, that emigrated and rearticulated their struggle throughout crisis prone countries - ranging from Bosnia, to Chechnya and Syria itself. In this sense, supporting terrorism has only bred more of it. Therefore, this represents a very awkward and contradictory way of inflaming the causes on which to further justify the war on terror  - surveillance and defense strategies - that has spun the American military-industrial-complex out of proportion, and which has limited civil and constitutional liberties on the way.

Facts, symbols and language itself is twisted around to fit in convenient narratives. In this sense, the Syrian and Libyan populations are victims, but Saudis and Bahrainis (western allies) who are perennially repressed are insurgents.

Obama is in a quandary. He cannot set a bad example for Iran and North Korea by being soft on regimes that have crossed the ‘red line’, as Syria´s purported use of Sarin gas could show. On the other hand, he must not fall prey to Israeli pressure to intervene militarily, as Uncle Sam is not a direct actor in the region.

Syria should not be next in replicating the Iraqi WMD fiasco. If it does so the world will once again be witness to the removal of a legitimate leader, in accordance to the practices of its own culture and history. But most importantly, the United States must be very wary of being tempted to repeat a support of the same ‘terrorists’ who in the near future will make life miserable to the ‘liberated’ peoples of today.

The Syrian civil war is nowhere a glimpse of the pseudo-democratic claims of the ‘Arab Spring’, as the west portrayed it. And the main reason for this is that this new version of the Cold War has transformed Syria into a land base for conflictive proxy interests, ranging from Israeli animosity and Sunni hatred, to its justification as a pawn for the balance of power and reestablishment of a sphere of influence for a resurgent Russia.

The mustering of American forces to contain a rising China and Russia is hampering a new multipolar world.  Besides, a western neoliberal and corporate diktat - which has no other allegiance besides money - is being forced upon other emerging powers on the world stage. The corporate ‘civilizing mission’ means imposing a liberal free-market dogma as a solution. This is why the array of forces opposing this interventionist ‘humanitarian façade’ comprises a convenient but necessary alignment of motley national and cultural interests. The ideological struggles of yesterday have given way to a pragmatic defense of common sense in the now. 

Friday, 19 April 2013

La crisis Siria y la mediatización de los conflictos internacionales





‘Occidente pagó caro el haber financiando a Al-Qaeda en sus inicios en Afganistán. Hoy los apoya en Siria, Libia y otros lugares, y pagará un precio muy alto después en Europa y Estados Unidos.'

                                                                                                               - Bashar Al-Assad


La televisión convierte a la  política internacional en una metáfora de juego de tenis, el cual exige que estemos permanentemente volteando nuestras miradas de un lado a otro para no perdernos de la acción. Ejemplo de esto es la hasta hace poco alarmante crisis coreana, la cual de pronto hemos olvidado para centrarnos en el atentado de Boston y el maratón. Pero no pasan 24hrs sin que el péndulo gire de nuevo, y hoy nos encontramos con la guerra de palabras entre Bashar Al-Assad de Siria y Benjamín Netanyahu de Israel, lideres indiscutibles del conflicto en Medio Oriente que nunca dejó de recrudecerse.

Esta semana se arrojaron al espacio público dos entrevistas, una de Assad y otra de Netanyahu. Por  su lado, Assad acusa a Occidente de hipocresía, dado que  ésta famosa alianza ‘del bien’ no escatima en cuanto a las formas para lograr sus objetivos. En esa línea Assad los acusa de estar abiertamente apoyando con armamento a su oposición rebelde, la cual cada vez es más  débil, por la escasa justificación  que tienen para derrocarle. Y como bien sabemos, las armas solo fortalecen a grupos con motivaciones desconocidas, que no necesariamente ayudarían a mejorar la situación del país árabe. El caos que hoy se vive en Libia es el mejor ejemplo de ello. Los rebeldes tomaron el poder gracias al apoyo de la OTAN y hoy el país está peor que antes.

A Assad se le acusa de dictador y asesino, pero no fue realmente hasta que occidente intervino en el conflicto que la atención internacional se centró en el, focalizando las criticas hacia este, uno de tantos  gobiernos de corte autoritario que abundan en la región. Assad dijo abiertamente, que parte de la oposición que esta siendo armada - por Estados Unidos y algunos  países europeos - incluye a Al-Qaeda, lo cual convierte a todo esto en una burla hacia la opinión pública internacional.  

Por su lado, Benjamín Netanyahu trata de alertarnos sobre Irán y Siria, pidiéndonos que dejemos en paz a Correa del Norte, el cual dice no representa una amenaza tan real como sus ‘problemáticos’ vecinos musulmanes. Por eso puntualizó en las armas que estos ya tienen, enfatizando que son suficientes para ser un peligro no solo para Israel, si no para el resto del planeta.  En ese sentido Netanyahu esta buscando llamar la atención a lo que claramente es un interés propio, y no necesariamente algo que pone la estabilidad del mundo en peligro.

Lo que sabemos es que no existe apoyo popular ni de su gente ni de sus generales para cumplir con sus constantes amenazas hacia sus vecinos. Netanyahu ataca abiertamente a Irán, en la supuesta intención que este tiene de  desarrollar armas nucleares. Pero como la más reciente crisis coreana nos demostró, lo más factible es que el país musulmán terminé viéndose en la necesidad de desarrollarlas, ya que su posesión equilibrará el balance de poder atómico, y le permitirá mejorar sus posibilidades de negociación con potencias  regionales y del resto del mundo.

Por su lado Estados Unidos declara, mediante el líder del Pentágono Chuck Hagel, que la opción militar es siempre la ultima, lo cual perfectamente sabemos que es falso. Estados Unidos apoya directa e indirectamente los conflictos alrededor del planeta, ya que son sus armas las que los lubrican. El crear y dirimir conflictos se ha convertido en una de las justificaciones para el crecimiento desmesurado de su propio aparato militar, lo cual convierte a las palabras de paz en meras ilusiones.

Mientras tanto las esferas de influencia geo-política mundial se  definen ante nuestros ojos.  China se ha convertido en la nueva amenaza para la ‘Pax Americana’ en Oriente y en África, a la vez que Rusia pisa el acelerador en Medio Oriente. Es por eso que la competencia multipolar por el poder esta obligando a las potencias a buscar nuevos aliados y nuevas aventuras, en  ese afán de mantenerse encima de los recursos naturales estratégicos que todavía nos quedan.

Lo que claramente se refrenda con todo esto es la estrategia política de nuestros lideres, los cuales se dan la permanente tarea de buscar enemigos externos, para después poderse justificar como los buenos y los obviamente necesarios para solventar cualquier crisis que pueda desprenderse de enfrentar a dichos adversarios.  El dividir para vencer esta más vigente que nunca. Pero el ingrediente que lo intensifica  es  que el fin justifica cualquier  medio necesario para su obtención, aunque esto incluya ir en contra de los valores que uno constantemente refrenda para legitimarse. Bashar Al-Assad no es ninguna blanca paloma, pero las acusaciones que levanta contra occidente lo hacen ver como la victima.   La moraleja es que los políticos han explotado el uso de la televisión como nadie.


Wednesday, 17 April 2013

Venezuela y el secuestro de la razón






‘Nosotros escuchamos a la oposición. El Comandante Chávez nos enseñó a tomar en cuenta todas las opiniones.’
                                                               - Nicolás Maduro



Seamos honestos. Nadie ha creído que la democracia sea algo posible cuando se vive en condiciones de sobrepoblación, pobreza y no educación como en México y Venezuela. Por eso es que nos hemos tenido que acostumbrar a lideres carismáticos, que basan la fuente de su poder en la popularidad de su persona sobre la racionalidad misma, que supuestamente es lo que organiza las relaciones sociales y políticas de la colectividad.

Pero existen grados en relación a lo que el  carisma puede lograr. Con esto quiero decir que aunque sea mejor que nuestros lideres tengan una personalidad autentica y un carácter determinante, estas no se deben exprimir al grado  que sus gotas sean lo único que lubriquen la representación en el poder. Y justamente esto es lo que acaba de suceder en Venezuela. Nicolás Maduro ha ganado la elección - que sustituye al difunto Hugo Chávez-, y con esto se mantiene viva  la dichosa ‘revolución bolivariana’.  Pero irónicamente, Chávez nunca estuvo ausente del proceso electoral, ya que  fue constantemente refrendado por Maduro, para revestirse del carisma que evidentemente le falta.

Por eso se vuelve fundamental analizar  lo que llevó a este controvertido chofer de camión a ocupar la máxima silla de poder en aquel país petrolero. Es evidente que las formas del Partido Socialista Único de Venezuela (PSUV) distan muchísimo del sistema que defienden como democrático. Ejemplo de ello es el control de medios propagandístico, que desde Chávez atacaba a la oposición, a la vez que inundaba de cifras al público  donde se vitoreaban sus logros, de este uno  de los ejercicios latinos mas populistas y estatistas de los últimos tiempos.


La estrategia que se ha venido siguiendo es clave. Se logró convertir al pueblo y a la enorme burocracia en clientes, los cuales se mantienen bien empapados con las enormes utilidades del petróleo. Esta forma de hacer política no solo no es nueva, si no que ya se sabe a ciencia cierta cuales son sus resultados, como podemos ver hoy en Venezuela.  Para evidenciar esto propongo te hagas la siguientes preguntas. ¿Cómo es posible que un país con tanta bonanza petrolera pueda tener la inflación mas grande de Latinoamérica, reflejada claramente en la ultima devaluación de su moneda? ¿Por qué se ha incrementado tanto la criminalidad, colocando a Caracas entre una de las ciudades mas peligrosas del mundo?

No niego que existan cosas  buenas. Pero si creo que se están exagerando. Ejemplo de ello son las supuestas mejoras en los niveles y accesos a la educación. ¿Que futuro se les esta entregando a la población, si dicha educación es condicionada por un Estado que hace algunos años intentó que los niños pasaran a ser de su propiedad a partir del tercer año de vida? ¿Que  pueden esperar para su futuro, si su gobierno se ha empeñado en adoctrinarles en los males de la ‘burguesía’, buscando  dividir  a las clases sociales - enemistándolas unas con otras -  y polarizando a la sociedad?

La bonanza petrolera se agotará y la retorica tendrá que disminuir, ya que no es posible mantener ese nivel de antagonismo contra los países que pudiesen ayudarte en caso de crisis. Si no, ¿entonces como comprendemos la relación económica y energética que se tiene con Estados Unidos? Por más que los critiquen, sin sus divisas Venezuela estaría completamente quebrada. Siguiendo esta misma línea, la escasez y el alto costo de los alimentos forzarán a Venezuela a liberalizar su economía, para resarcir los daños de ese afán de revertirla  a la monoproducion petrolera. Tarde o temprano el efecto Chávez se desvanecerá, evidenciando la centralización del poder de toda índole que su partido ha logrado.

Por el momento solo me queda reflexionar lo siguiente. La democracia solo funciona cuando la razón – y no la magia ni el mito – es lo que subyace. El mesianismo populista y  autoritario podrá ser efectivo en la manipulación de las masas, pero tarde o temprano las realidades socio-económicas saldrán  a relucir con sus ya bien conocidos resultados.  

Sunday, 14 April 2013

La crisis coreana y la nueva guerra fría





‘La superioridad militar y tecnológica ya no está sólo en manos de los imperialistas. La época en que el enemigo nos amenazaba y nos chantajeaba con bombas atómicas se ha terminado.’
                                                                   
- Kim Jong-un


Las amenazas de Corea del Norte no desembocarán  en una guerra directa, pero si en un reforzamiento del armamentismo en lejano oriente, la nueva región con mayor crecimiento en la beligerancia de los estados, especialmente el  chino.

En realidad el régimen de Pyongyang no puede llevar a cabo muchas maniobras sin tomar en cuenta a China, ya que este ultimo país es la potencia emergente con mayor crecimiento y poder de toda índole. Es por eso que puedo inferir que es muy plausible que  China esté utilizando a su pequeño y agresivo vecino  para indirectamente ventilar sus propias frustraciones geo-políticas hacia la intervención hegemónica de Estados Unidos en la región.

Con esto me refiero al nuevo orden que USA busca implantar en el lejano oriente, bajo la estrategia llamada ‘El pivote Asiático’, que básicamente se refiere al redespliegue de fuerzas hacia los mares próximos a China, con el objetivo encubierto de contenerla, en sus aspiraciones de expansión y dominación. Este pivote militar  marcó un giro fundamental en la política exterior de USA, y obviamente también modificó el tablero geo-político del mundo. Estados Unidos muestra claramente quien es la nueva ‘amenaza’ para el orden mundial, que su ya muy cansada ‘Pax Americana’ busca perpetuar.

Lo que quiero decir con esto es que la ira Coreana no es más que un nuevo episodio de Guerra Subsidiaria – como se acostumbraba en la Guerra Fría - , en donde las grandes potencias utilizan a terceros países más débiles para escenificar conflictos y juegos de guerra, característicos de las más actuales luchas de poder entre potencias  de alcance  mundial. La crisis coreana se esta convirtiendo en la excusa para el incremento del armamentismo en la región, y Japón, Corea del Sur, y el mismo China, están aprovechándola para buscar armarse en demasía.

La nueva guerra fría   esta representada por China y Estados Unidos, y la península coreana es su mejor escenario. Corea del Norte es apoyada y financiada por China, mientras que  Corea del Sur esa apoyada   y armada   por Estados Unidos. Pero no debemos de pensar que Corea del Norte es un completo títere que  actúa únicamente bajo las ordenes chinas. El nuevo líder coreano, Kim Jong-un, esta liderando esta crisis con por lo menos dos objetivos claros. Por un lado busca legitimarse ante sus propias fuerzas armadas y su pueblo, ya que tiene muy poco tiempo que accedió al poder de este, uno de los más armados rincones sobre la tierra. Pero por el otro lado busca posicionarse a nivel mundial y geo-político, ya que esta vez – como otras en el pasado -  logrará concesiones para su programa de energía nuclear, que es más que urgente ante la escasez energética que aqueja a la nación.

Lo que nos demuestra este fenómeno es que tristemente se vuelve más que necesario el ser poseedor de poderío nuclear para poder ser escuchado y tomado en cuenta por las potencias del mundo. Y lo más factible es que muchas otras naciones – como Irán – reforzarán sus intentos de desarrollar energía y armas nucleares, ya que es más que obvio que esta es una de las pocas maneras de lograr poder de negociación como un interlocutor serio.

Esta crisis nos demuestra básicamente tres cosas. Por una lado, que el ascenso Chino va en serio, y que ninguna estrategia de contención americana logrará evitarlo. Por otro lado, queda claro que el sueño de desarme quedará solo en eso, en una fantasía, dado que el balance de poder y la destrucción mutua asegurada siguen siendo de las pocas maneras de ser tomado en cuenta. Por ultimo, lo que se comprueba es que el escudo protector – mejor entendido como la Pax Americana – ha llegado a su limite, y que las principales naciones que estaban bajo su protección , como Corea del Sur y Japón, están buscando modificar sus propias políticas públicas a favor de un armamentismo domestico, que gradual pero seguramente excluiría a Estados Unidos.

Esto es evidencia de que Asia Oriental es la región con mayor desarrollo en el mundo, y que sus propios jugadores buscan lo propio en ausencia de los viejos acuerdos de posguerra mundial. La nueva hegemonía en Asia es China, y ninguna intentona de prevenir su despegue será suficiente para evitar que el péndulo de influencia global vire hacia el oriente.


Friday, 12 April 2013

El oro y la transformación





‘El control de los mercados en lo general, mediante la manipulación del mercado del oro en lo particular, es el mecanismo mas eficiente del Imperialismo.’              

                                                                                                             - Chris Powell
                                                                                                                                                                 

El dólar y el euro como monedas base están en peligro de desaparición debido a su imprudente manejo. Ejemplo de esto son las incesantes intervenciones públicas en los mercados financieros para defenderlos - como hace la reserva federal de Estados Unidos de América con sus famosos ‘estímulos fiscales’, o como la Unión Europea misma, al violar la soberanía financiera de sus miembros como Chipre y Grecia.
                                                                                                      
Es por eso que el mundo se aproxima gradualmente a la reinstalación del estándar oro para las transacciones comerciales entre países. Pero no debemos asustarnos, ya que esta realidad económica ha sido practica común en las transiciones geo-políticas de la historia moderna, en donde cada nuevo imperio toma la estafeta económica para liderar al mundo.

Con esto me refiero específicamente al hecho de que hoy en día somos testigos de cómo el poder imperial de Estados Unidos de América y de su socio Europeo  se encuentran en pleno declive, fenómenos que lentamente inauguran  una etapa distinta de lucha por el poder para controlar el mundo. Pero la peculiaridad de esta nueva era es que no hay clara hegemonía, lo cual apunta a una competencia  de corte multipolar, que incluye a un occidente debilitado, más  la inclusión de otras naciones emergentes como Brasil, Rusia India, China,  y Sudáfrica.

La mejor evidencia de esto son los crecimientos económicos  de estos llamados BRICS, que con un 43% de la población mundial y 40% de las reservas existentes en dólares (4.5 trillones), representan en la actualidad un 21% del producto interno bruto de la economía global. Esta misma semana se reunían en Durban para lograr un acuerdo, buscando sumar sus respectivas reservas de dólares como contrapeso al Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, instituciones representativas del cada vez más caduco poderío  occidental.

Pero aunque su intención haya fracasado, lo que no ha parado de incrementar es el precio internacional del oro, metal que  gradualmente esta pasando a las manos de éstas y otras potencias emergentes. El precio actual del oro no solo indica el poder de compra de estos nuevos jugadores, si no que también refleja la desconfianza que cada vez más se le tiene al dólar y el euro, los cuales están siendo impresos a gusto por sus respectivos bancos centrales para paliar la falta de productividad de sus economías, y de las incrementales deudas que de ello se desprenden.

La verdad es que el precio del oro no es reflejo de su escasez , si no que es más el producto de la manipulación de su valor en el mercado especulativo. Esto porque algunos bancos centrales como el de Estados Unidos y el de Inglaterra están directamente involucrados en el manejo de su expectativa para tratar de mantenerlo barato. Para esto se siguen dos estrategias. La primera incluye el deshacerse del oro tangiblemente mediante su venta - buscando incrementar su disponibilidad y con ello la baja de su precio en el mercado. Pero la otra se hace de una manera flagrantemente ilegal, apoyando directamente a especuladores privados para que apuesten a la baja de su precio en el  futuro,  cubriendo los riesgos y posibles perdidas con dinero público, el cual como sabemos se multiplica  cada vez más por arte de ‘magia’.  El objetivo es prevenir a toda costa que el oro se cotice libremente en el mercado, lo cual contraviene toda política liberal moderna.

Otra de las estrategias occidentales para mantener al dólar y al euro al frente es evitar a toda costa que otras naciones o bloques regionales busquen alternativas a dichas monedas,  en el afán de  crear nuevas formas de transacción y comercio. El mejor ejemplo de ello fue el ahora difunto Muamar  el Gadafi, que intentó diseñar un nuevo dinar de oro para África, lo cual resultó en su inmediata aniquilación por la Alianza del Atlántico Norte (OTAN).

De lo que estoy hablando aquí es de  dos cosas. Por un lado se busca mantener el sistema financiero internacional como esta - mediante su manipulación directa, para que ni el oro ni otras monedas se fortalezcan al grado de ponerlo en entredicho. Y por el otro frente occidente busca mantener su forma de vida domestica intacta, al estar imprimiendo cada vez más papel moneda, lo cual es insostenible. Al parecer el objetivo es mantenerse en el poder a toda costa.

El sistema financiero global esta en peligro de estallar gracias a estas practicas fraudulentas. Para muchos su colapso es inminente. Por eso podemos tomar el aumento del precio del oro como indicador de que el mundo geo-político y la vida en este planeta están en plena transformación.