Tuesday, 17 March 2026

La crisis de Ormuz y el fracaso de Múnich


La crisis del Estrecho de Ormuz es el mejor símbolo para entender el trasfondo de esta guerra, que al final es una lucha por el control de las rutas comerciales, las cadenas de suministro, y sobre todo, los mercados energéticos y financieros del mundo.
Irán no solo es un aliado del concierto de países liderado por China y Rusia; es una de las principales potencias petroleras del mundo, así como un miembro clave de BRICS. Nodo fundamental que conecta a Asia con Europa en el sentido geoestratégico. Por eso es que aunque Irán cuenta con armamento con tecnología de punta en cuanto a drones y mísiles, también cuenta con el apoyo de las potencias de Oriente, que necesitan del país persa para mantener el orden multipolar que tiene años ya funcionando.
Quien quiera pasar su energía por el Estrecho de Ormuz al día de hoy tiene que pagar en yuanes chinos y no ya en dólares estadounidenses. Es por esto que la supuesta versión que asegura que Estados Unidos simplemente recibe ordenes y hace lo que Israel quiere es falso. Washington necesita ponerle freno a BRICS y a su arrebato energético-financiero a toda costa, mientras que Israel por su parte le conviene que su aliado sionista le ayude para quitarse enemigos de su propio camino expansionista. Un matrimonio a conveniencia que se esconde detrás de cruzadas y discursos religiosos que no hacen mas que desprestigiar los motivos de su causa.
Es en esa línea que los alguna vez incondicionales aliados de USA ya no ayudan a un Trump que los sancionó, amenazó y humillo; ya que ya hay alguien mas con quien hacer negocio en el mundo, y por lo visto un nuevo sheriff también. Némesis global de un Trump que apenas hace unas semanas se burlaba de la OTAN y ahora le ruega a sus miembros para que lo ayuden en una guerra que el mismo provocó y que por lo visto está perdiendo. Evidencia de que la invitación de Marco Rubio a los europeos en Múnich, para que regresen al Colonialismo liderados por Estados Unidos, ha caído en oídos sordos frente a la parodia de la desesperación trumpiana.

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