Tuesday, 31 March 2015

De intervenciones y justificaciones infladas


“Es la primera vez que los Israelíes conducen una operación conjunta en colaboración con los árabes”

Hassan Zayd (1959- ) político yemení

Más de una docena de países participan en una coalición para tratar de evitar que un grupo de rebeldes  se apropien del poder central en Yemen.Dicha coalición es liderada por Arabia Saudita, la cual persigue intereses varios

Lo primero es prevenir que el conflicto vecino desestabilice al reino. Lo segundo es frenar el avance iraní en la región, ya que según Riad, el país persa busca extender su influencia mas allá de Bagdad, Beirut y Damasco.

No existe evidencia concreta que responsabilice a Teherán de la consolidación de la guerrilla houti que catapultó la lucha más reciente. No obstante Arabia Saudita intenta demostrar que sigue  siendo una potencia en Medio Oriente.

Es en esa línea que al parecer Riad busca descarrilar las negociaciones nucleares con Irán las cuales como sabemos van ya muy avanzadas. Lo paradójico es que Washington esté por una mano liderando dichas negociaciones, mientras que con la otra apoya a los Saudíes en su invasión de Yemen.

Esta incoherencia sigue una lógica ya conocida. Lo que Washington busca perpetuar es por un lado su lucha contra Al Qaeda y demás grupos similares en la región, la cual empezó en 2002 y no han hecho más que aumentar con la utilización de drones y la imposición del Presidente yemení, ahora en exilio, Abd Rabbuh Mansur Al-Hadi en febrero de 2012.

Por otro lado está la defensa del punto estratégico que es el golfo de Adén, ya que por ahí navega mucho del comercio y petróleo que mueve al mundo.

Y aunque la esencia del conflicto tiene que ver con disputas políticas locales, (se vienen exacerbando desde la Primavera Árabe), es irremediable que la participación de tanto jugador externo terminará convirtiendo a la beligerancia, en una sectaria y subsidiaria.

Lo más peligroso es que esta disputa también está involucrando a poderes emergentes, como son Rusia y China, los cuales ya se han declarado en contra de la intervención. Beijing tiene ya algunos años alzando  su retórica en contra de la hegemonía de Washington, y en esta ocasión le ha levantando la voz a Riad, una de los principales  influencias de EUA en la región. En pocas palabras, el Medio Oriente es una de las principales zonas geoestratégicas del planeta, y por eso se están involucrando los grandes.

A las potencias no les compete directamente el sectarismo y demás disputas étnicas y religiosas, que a grandes rasgos corresponde a los locales mismos. Dicho esto es como quiera determinante recordar que la excesiva dependencia en fuerzas privadas y demás mercenarios han complejizado y confundido las lealtades de cada quien. Ya no se sabe para quien trabajan.

Lo más irónico de todo es que la mayoría de los países que conforman la coalición son árabes igual que Yemen la victima, la única diferencia es que este último es el más pobre de todos, ya que cuenta con pocos recursos naturales como los demás.

Otra de las increíbles conveniencias  es la alianza entre Tel Aviv y Riad. Al gobierno de Israel le molesta tanto el surgimiento Iraní como a Arabia Saudita, por lo que ambos están haciendo hasta lo impensable para frenarle.

Y aunque la ONU ya lanzó su advertencia en contra del recrudecimiento de la guerra, lo más seguro es que la cada vez más deslegitimada institución será nuevamente atropellada por los intereses de los involucrados.

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