Tuesday, 6 January 2026

El abuso del dualismo-justicialista en la invasión de Venezuela

 

La historia de buenos contra malos es tal vez el mito mas antiguo de la humanidad, y la invasión de Venezuela es su capítulo mas reciente. Previo al ataque y secuestro de un Presidente, en flagránte violación a la soberanía de un país y las leyes internacionales, los medios estadunidenses  fueron  modificando y ampliando la narratíva propagandística en contra del  Chavísmo venezolano, al cual incialmente  tachaban de  amenaza contra la democracia, la libertad y el capitalismo, para acabarlo  transformando en narco terrorismo, según Trump.  Un simple mal ideologico acabó convertido en un terrorífico mal contra la vida, la salud y la moralidad pública global; fuente múltiple  de  mal en si mismo, que por ende había que erradicar a toda costa.  


La verdad es que mas allá de las religiones -que suelen ver al bien y el mal como categorías separadas que no coinciden entre si-  todas las cosas, personas, experiencias y sistemas en esta vida tienen aspectos  buenos y malos, por lo que aferrarse a una  pureza dualista, especialmente a nivel político-civilizatorio, es muchísimo mas que una burla y un insulto a la inteligencia de nuestra especie.   


Volviendo al tema, tenemos tiempo observando a un Trump que se viene radicalizando  en proporción a la presentación   de su imágen como alguien eficaz, benevolente y salvacionista, aunque la realidad socio-económica en los propios Estados Unidos diste por mucho de lo que  presume. Me refiero a las  alzas de precios, como también al militarísmo, la persecucuión y la represión, así como a la falta de cumplimiento y la abierta contradicción a cada vez mas  propuestas de campaña. 


Sabemos que la creación política de  enemigos suele radicalizarse y exponenciarse en proporción a las necesidades de una economía doméstica en crisis, y el gobierno de Trump no es la excepción. El problema es que a estas alturas el agresivo político norteño está   abusando de  la pureza dualista para  justificar la  aplicación de   la arcaica politica del "fin justifica los medios", con la que se metió en Venezuela.


Por lo tanto, esta  nociva combinación dualista-justicialista tiene a Trump aprovechando el lenguaje del arresto y la justicia, simbólicamente presentándose como un Sheriff que tiene que poner orden en su patrio trasero.  Rol de Sheriff que tiene como público meta  a su propia base MAGA, y a los muchos en el mundo que salivában  con la idea de que alguien metiera la mano en Venezuela, pase lo que pase. 


Entre mas malo el enemigo se justifica todo en su contra; esa es la formula y ecuación del Imperio.   El tema aquí es que en ese cruento  proceso se atropella la Constitución estadounidense, se marchita la civilidad mas básica y se derrumba el orden internacional.   


En este caso de lo de Venezuela, Trump no consultó a ambas cámaras  legislativas, y en su lugar  prefirió avisar a las corporaciones petroleras para que se alistáran con el negociazo del petróleo robado. Pero lo mas increíble es que el notorio político ya no lo esconde; abiertamente dice que van por el petróleo, al grado de que el mismo día de hoy, mientras se juzga de forma ilegal y unilateral a un Presidente secuestrado, se eliminó el cargo que lo acusaba de ser el lider del Cartel de los Soles, la excusa capital que derramó la gota del vaso que  condujó a  la invasión. 


En pocas palabras, a Trump no le importa que el mundo vea sus excesos imperialistas ni  dictatoriales, ya  que dictador también es quien dicta guerras sin consultar a aquellos poderes  que fuimos estableciendo para contrapesar y limitar las locuras de una sola persona. 


Y para los que encima de todo esto creen que vienen cosas buenas para Venezuela, independientemente de como se intervino en sus asuntos, les sugiero revisar los casos de Irák, Afganistán, Libia y  Haití, entre muchos otros, para ver los efectos desastrosos de esa visión dualista-justicialista-salvacionista con la que tratan de covencernos de sus guerras santas.