Thursday, 8 January 2026

II. Entendiendo al enemigo ideológico de los que se juran buenos

Muchos de los países ahora demonizados, como Venezuela, Cuba, Rusia e Irán, alguna vez fueron, a diferente grado,   objeto de la colonización, el extractivísmo  y la privatización por parte  de Estados Unidos e Inglaterra. Pero comoquiera que sea, este escrito no busca   justificar el sistema ni las ideologías que cada uno sigue actualmente. Solo  describirá los inicios adversariales poscoloniales de esas naciones que los medios de masa han desprestigiado  por décadas, sirviendo a los intereses intervencionistas actuales.


Una vez aclarado por el mismo Trump que se aventuró en Venezuela por el  petróleo, que según el le pertenece a Estados Unidos, cabe recordar que durante la mitad de la década de los 50, las corporaciones estadouidenses petroleras extraían mas petroleo (10% de la producción mundial)  y riqueza de Venezuela que de cualquier otra tierra en el mundo. Tanto así que sus ganancias llegaron a equivaler  al patrimonio aproximado de  la mitad de la población venezolana (https://gzucman.substack.com/p/understanding-us-intervention-in).


 Fue por eso que unos años después Venezuela fue miembro fundador de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), que hasta el día de hoy organiza a los países dueños de las principales reservas del mundo, en contraposición a las corporaciones transacionales. En esa línea  Venezuela nacionalizó su petróleo en 1976, siguiendo el ejemplo de los países árabes (e Irán) y la lógica económica de la OPEP. 


Sin embargo la presión de Estados Unidos se hizo sentir en los 90, cuando su poder político y corporativo logro reprivatizar una buena parte de la industria petrolera, buscando recuperar los privilegios previos a la nacionalización. Esa es la razón y contexto principal para entender el surgimiento de Hugo Chávez, que antes que nada representaba un nacionalismo adversarial contra la potencia explotadora, y solo después al socialismo redistributivo, demonizado por unos medios  que nunca consideran el elemento poscolonial-adversarial que lo gestó.


 -Como parentesis cabe mencionar que Trump ofreció antier subsidiar a las corporaciones petroleras estadunidenses, para que se atrevan a entrarle al negocio extractivo petrolero en  Venezuela; subsidio similar (de corte  socialista) al que ejercen a favor de las empresas frackeras, a las que le financian  una parte de sus operaciones para tratar de mantenerlas a flote,  con un precio de producción de frackeo que ha sido mas  alto que el precio de petróleo de mercado por varios años.   Y ni hablar del "socialismo para los ricos", con el que  salvaron  a la banca en 2008, y con el que siguen  salvándo  a  otras grandes empresas con dinero público (too big too fail), lo que tiene a la deuda soberana cerca de 39 trillones de dolares (en ingles).-


Volviendo al tema, y en  el caso de Cuba, sabemos que en vez de petróleo, las principales materias primas extraídas del "protectorado" fueron el azucar y el tabáco, todo mientras se convertía a la isla en un casino y prostíbulo para la élite estadunidense (bajo Fulgencio Batista). Eso explíca en gran parte el nacionalismo adversarial pos colonial de Fidel Castro, que solo condujo a su país al socialismo de inspiración soviética después de que USA impuso las sanciones y el embargo  que destruyeron la economía de la isla por ahí de los 60. 


El caso del tan odiado régimen islámico de los ayatolás en Irán  puede entenderse tambien en el contexto del nacionalismo adversarial extractivista descrito anteriormente. Debemos considerar  a la Anglo Persian Oil Company de 1935 que extraía las riquezas petroleras iraníes, que fue expropiadada y su petróleo nacionalizada por un presidente después asesinado - Mohammad   Mosaddegh. Un vacio que fue llenado por  el dictador Reza Shah Pavlavi,  impuesto por la dupla extractivista anglo-americana; política extrema que condujo a la Revolución Islamica, que al igual que las anteriores, tiene como elemento base el nacionalismo adversarial pos colonial; en ese caso de corte islámico, de acuerdo a la propia historia y cultura de ese  país.


El caso de Rusia y Putin es sintomático  de la privatización extrema que se dió a la caída de la Unión Soviética, gracias a la complicidad de Boris Yeltsin, que prácticamente se sometió a las demandas de las corporaciones de USA. En ese sentido, Putin toma el poder primero que nada como un nacionalista adversarial a la extrema privatización, para gradualmente convertirse en el nacionalista económico con tintes autoritarios, amado y odiado por muchos. 


Por último y no por eso menos importante, es determinante subrayar que Occidente, en especial Estados Unidos, sigue utilizando las sanciones, los embargos, las amenazas, y hasta los golpes de Estado y las invasiones directas, que a diferentes grados ha debilitado o reforzado a las economias de los que considera y proyecta como sus  "enemigos"; aunque indirectamente  lo que hace  es reforzar ese nacionalismo adversarial, en veces socialista, al que se avocan en destruír a toda costa, ya que por ahí  hay muchos  recursos y riquezas para arrebatar. 


El fin justifíca cualquier medio, incluyendo destruir el orden internacional, violando todas las leyes en el proceso.

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