El Primer Ministro canadiense Mike Carney visitó China y dijo que va a dar preferencia en comercio y relaciones al dragón asiático sobre los EUA, el hasta hora principal socio comercial, a quien no notificó ni pidió permiso con todo y tratado T-MEC.
Canadá cuenta con aproximádamente 8% de las reservas de un petróleo pesado similar al venezolano, que Trump dijo ya no necesitar porque ahora presume el chavista como sustituto. Es así como Trump empujó a Canadá y sus grandes reservas petroleras hacia los mercados energéticos BRICS, que se comercian con monedas nacionales sin todavía una moneda global establecida como el dólar.
Por otro lado, Italia, Alemania, Francia, y la representación de la Unión Europea -mediante su vocera oficial- dijeron, en diferentes formas, que había que restablecer diálogo con Putin, a quien apenas hace unas semanas tenían en la congeladora por el tema Ucrania. El gobierno de Bruselas aceptó tácitamente que necesitaban reconectar con quien tenían como enemigo, por que como dijo Mertz de Alemania, sigue siendo un vecino europeo.
Aquí lo mas seguro es que el gobierno de la UE cree que tal vez pueda salvar al Euro tratando de mantenerlo vigente al frente del proyecto político continental, en vez de permitir que los países miembros individuales se vayan con BRICS por su propia cuenta, como las gotas de mercurio son absorbidas por una masa crítica vecina, en este caso comercial, económica y de poder real. Constelación geopolítica que es la continuación al orden post Segunda Guerra Mundial establecido por EUA, que está a un pelo de romperse con la toma de Groenlandia.
Dicho de otra forma, si Europa quiere sobrevivir como proyecto continental participando en BRICS tendría que hacerlo con su moneda federal -euro- ya desacoplada del dólar, con el cual todavía forma una simbiósis consagrada en la troika (FMI, Comisión Europea, Banco Central Europeo). La clave es prevenir el que sus miembros individuales lo hagan con sus propias monedas nacionales resucitadas, acabando así con la necesidad de un gobierno federal europeo. Por ende reforzar al Euro equivale a tener mas libertad de maniobra dentro del mercado BRICS, que no exige todavía consagrar y fundir monedas en pro de una moneda de reserva única como el dólar.
En cuanto a China, el lider de BRICS y el hegemón en turno, hay que darse cuenta que ya no depende de las exportaciones a EUA como hace 30, 20 o 10 años; los principales clientes actuales de Pekin son el resto del mundo que forman parte de la Nueva Ruta de Seda, clientes que se están consolidándo debido a las tarifas y sanciones de Trump contra China, que no hacen mas que forzar al dragón a diversificar aún mas sus exportaciones, hacia donde no hay tanta complicación ni molestia arancelaria.
Por el lado diplomático, este nuevo orden tenía ya tiempo gestándose, debido a los cambios geopolíticos forzados por miembros como EUA, que venían abandonándo la institucionalidad global liderada por las Naciones Unidas. Primero por no cumplir sus reglas y lineamientos, desde el primero gobierno de Trump, y ahora en su segundo término, con el reciente anunció de la retirada del país de 66 organismos internacionales, de las cuales 31 son afiliados a la ONU. En resumidas cuentas, Trump le está dejando el poder y la influencia sobre la ONU a los BRICS, particularmente a China y Rusia, que tenían mas de una década haciendo relaciones públicas, simplemente señalando los abusos gringos al "templo mayor" de la institucionalidad global.
Y si no quedaba claro que era eso del Nuevo Orden Mundial, que para algunos significaba el control del mundo por un solo gobierno central, pues Mike Carney de Canadá acaba de aclarar frente a Xi Jinping lo que realmente es:
El Nuevo Orden Mundial es un nuevo paradígma comercial, líderado por un nuevo centro de poder oriental, contrapesado por la misma diplomacia internacional de la ONU, "reseteada" por la necesidad de mantenerse vigente; poco a poco influenciada por esas dos potencias por décadas demonizados, pero ahora irónicamente legitimádas por los excesos de quien alguna vez la juraba liderar, pero que no la respetaba ni pagaba sus cuentas.
Recomiendo ver el video donde Carney pronuncia suave y despacio cada palabra... New... World... Order; para después confirmar que se refería a una ruptura en las institucionalidad global, no a una transición.