Friday, 25 January 2019

La gentrificación de la Riviera Maya

Este analisis no busca criticar al turismo como fenómeno, ni tampoco hablar del deterioro ecológico que por lógica se genera en cualquier lugar con cualquier tipo de desarrollo, independientemente  del respeto a las reglas que en teoría están ahí para suavizarlo.

El núcleo de esta investigación participativa -que me tuvo viajando, conociendo y platicando con gente local y extranera en varios puntos de la llamada 'Riviera Maya'-, es analizar como los cambios culturales, debido a la afluencia de un turismo  muy variado y globalizado, modifican no solo a la cultura local con la que tiene  contacto, si no como esto a su vez determina la procedencia de los grandes capitales que se instalan para aprovechar la masificación turistica de culturas afines  a la del inversionista, que técnicamente  facilitan sus ganacias. 

Por otro lado, y no por eso menos importante, son los cambios estructurales en lo socio-económico para el habitante local, el cual forzosamente debe modificar su forma de vida para ajustarse a una realidad acelerada y cambiante.

La primera vez que visité Tulum fue como apendice de un viaje que se concentró en Playa del Carmen, un par de años después de haber iniciado el nuevo milenio. Tulum estaba apenas en sus origenes desarrollistas, mientras que Playa del Carmen pintaba todavía un matíz alternativo de bajo costo al caro  Cancun. Recuerdo haber visto y palpado el tema de moda en el Tulum de aquellos años, que tenía que ver con la supuesta entrada del 'nuevo sexto sol maya', temática que estuvo de moda de éste lado de la frontera y que de alguna forma contrastaba con el escandaloso fin del mundo y de la tecnología con el susodicho Y2K del lado norte del Rio Grande. 

También es cierto que el tema maya no llamaba la atención únicamente de los mexicanos, ya que como sabemos, nuestro pasado indigena forma parte del misticísmo que nuestro país ha manejado como imagen de la nación para el resto del mundo. Este distintivo no solo alimenta y complementa nuestra identidad actual, si no que también se ha recontextualizado y mezclado con campañas mediáticas varias, resultando en un sincretísmo contemporáneo que facilmente se mueve de lugar con distintos motivos. Dicho de otra forma, es muy común ver la utilización de distintas lenguas para delinear la flotante y flexible  cultura maya como  el inglés el español y el francés, además del maya autóctono de donde se origina. 

Mis últimas tres visitas a Tulum se dieron en los últimos  tres años, cada una a mediados de enero durante la supuesta temporada 'AA', una vez finalizada la 'AAA' que abarca desde mediados de Diciembre hasta fin de año.  La playa es básicamente la misma en toda la costa de Quintana Roo. Lo que ha ido cambiando es la atención mediática, la moda del lugar  específico y los precios. Mi destino  alguna vez fue Playa del Carmen, antes de ser tragada por el excesivo comercialismo que tristemente ha llegado a Tulum para quedarse y agravarse, mismo que se aproxima a Holbox y Mahahual. En esa línea lo que he visto es al centro de Tulum cubrirse con el manto de la cultura  eco-chic, holística,  orgánica y sustentable, la  cual era monopolio de la lejana y costosa playa que fue colonizada por hoteles de capitales mayoritariamente extranjeros. 

Es así como literalmente desapareció la sintesis maya-global que en la década  pasada pululaba las calles y los discursos del coqueto pueblo. En ese sentido, el sitio arqueológico maya de pirámides se ha convertido en una irónica excentricidad, si lo contrastamos con la predominante fachada  de la actualidad que describo.

Algo que no debemos olvidar es que dicha onda oriental eco-chic se ha ido combinando  con la moda ecológica global, que muchos alrededor del planeta han tomado como bandera para tratar de salvar al mundo de la crisis ambiental y climática  que le aqueja. De ahí surgen las intenciones mixtas -público y privadas- que colorean también a la 'Riviera Maya', como cualquier otro lugar del mundo donde el exceso turístico resalta lo material sobre lo natural y lo consciente. 

La mala noticia para los que enarbolan dicha 'cultura sustentable de bajo impacto' es que es muy costosa, por lo que algunos inversionistas - en ausencia de reglas claras - hacen caso omiso de la misma en afán de no mermar sus utilidades. Esto mientras que los gobiernos locales se preocupan más por facilitar la privatización  de cada vez más tierras que en aplicar  reglas necesarias para mantener la civilidad, por la prisa que tienen por incrementar las ganancias para el tesoro 'público'.

Las grandes cantidades de dinero que pasan por las manos de los gobernantes desafortunadamente relegan  a segundo plano lo social y lo comunitario. Como ejemplos en Tulum están la falta de control del sindicato de taxistas (cuyos taxis cobran lo que quieren) el pésimo estado de las calles, el  precario drenaje y la falta de agua potable, todo un desastre impresionante. Y ni hablar de las plantas de diesel que los hoteleros usan en la playa para proveerse de energía en ausencia de electrificación. Insólito!

Lo más increible es que todo esto sucede bajo el lema de 'Pueblo Mágico' que los recientes gobiernos federales han promovido para atraer más turistas hacia las supuestas  'afortunadas'  poblaciones. Lo que a mi me ha tocado ver, en pueblos alrededor del país, es que la atención que se les pone no sólo atraen a más turistas, si no también a grandes grupos y corporaciones. Estos buscan aprovechar la masificación para desarrollar y 'modernizar' no solo la infraestructura fisica local, si no tambien a la cultura  misma, la cual es modificada por las nuevas formas económicas que Wall Mart y parques de diversiones temáticos de orígen extranjero traen consigo.
 La pregunta es, ¿existe algún estudio por ahí que analice  lo que le pasa a una población tradicional que de la noche a la mañana es forzada a sustituir su milenara forma de intercambio por un super mercado corporativo?  ¿Es necesario transformar a los pueblos mágicos de esa manera para hacerlos más atractivos para el turismo  en afán de mayores ganancia para los inversionistas y el Estado?

Cuando usted vea el típico anuncio a colores con el nombre del pueblo que busca promoverse esté seguro que los gobiernos preparan un gran negocio. En ese sentido quiero enfatizar que uno cosa es atraer inversión para desarrollar con órden y transparencia para beneficio local, y  otra muy distinta es montar encima de la población  la nueva pirámide de la dichosa economía conceptual 'moderna', que en el caso de Tulum es 'eco chic organica y sustentable' de corte orientalista. Como ya expliqué la misma  encarece los precios para todos en general, ya que la entrada de monedas duras como el dólar y el Euro transforman a la otrora economía comercial y agrícola en un paraíso para una amplia gama  de servicios, que van desde los masajes holísticos hasta las ceremonias budistas e  hindúes por las cuales se pagan muy altas sumas.

El problema radica en que dichos servicios no derraman sus bondades y utilidades de forma simétrica, si no que se concentran en el pequeño grupo de dueños, especialistas y  empleados con caracteristicas mayoritariamente étnicas-europeas que son contratados para servirles. Y aunque los hoteles en donde se ofrece la vanguardia eco-chic no son rascacielos de cinco estrellas como en Cancun o Acapulco, comoquiera que sea las coquetas 'aldeas ecológicas' que ahora delinean  Tulum se asemejan a aquellos en cuanto a sus precios.

En ese sentdo la mayoría de la población sufre el correspondiente incremento al costo    de la vida, ya que la punta de la pirámide de novedosos precios y costumbres  configura un polo económico para todos,  participen o no directamente de ello. Como resultado se va generando un desplazamiento poblacional  hacia la periferia, ya que el encarecimiento de las tierras centrales y los precios de los productos que ahí se venden obligan a muchos a migrar  hacia donde les alcanza para  vivir. Los que permanecen lo hacen marginados dentro del sistema, ya sea como trabajadores temporales o simples peones; 'rehenes' en su propia tierra. 

En teoría los salarios deben subir de acuerdo al poder económico de la nueva capa cultural que se instala, pero en la practica no lo hacen, ya que tanto los dueños como el gobierno local  no se sujetan a mecanismos regulatorios que equiparen  el tablero. Por otro lado el nuevo vértice conceptual de la pirámide modifica a su vez las costumbres locales, ya que gradualmente se superpone  al legado maya real que  distinguió a la población local  durante siglos. 

Es así que lo que queda es una combinación de idiomas, conceptos y precios que están lejos del alcance de la población común, los cuales recurren a sus lenguas autóctonas y vernaculares para proteger su identidad. Además, forman comunidades económicas y de intercambio subterraneas sub-culturales y contra-culturales como defensa ante  las fuerzas neo-coloniales que les asechan. Dicho de otra forma, lo que uno ve en la playa, y cada vez más en el centro de Tulum, es publicidad en inglés con un enfoque en los conceptos mercadológicos que  el extranjero busca para complementar su visita, sin la necesidad de adentrarse ni mezclarse con el local. No les importa. Comoquiera  sienten que  participan con su propia ecléctica y  pos-moderna versión de México. 

Para profundizar en esto que mejor que distinguir entre viajeros y turistas.

El viajero independiente se 'infiltra' en la cultura con la que convive sin tratar de cambiarla, absorbido en su extásis y fragancia propia. Se adapta. Aprende.
Por su lado el turista viaja en masa y no desea entre mezclarse. Espera ser atendido como  en casa, lo cual forza al local a acercarsele con curiosidad comercial para poder agradarle, transformando su cultura e idioma en el proceso.
El turismo en masa nos seduce a diluirnos para sobrevivir, ya que mientras  te aferras a ti mismo y tus bondades, otros sucumben a lo masivo y te ganan el mandado, elevando los precios para todos parejo, obligandote a trabajar mucho más para pagar lo mismo que antes.

Una cosa es vender tu oficio y enfatizar tu persona con tu presencia única. Otra muy distinta es  vender cachibaches importados y estrandarizados para no batallar y sacar el dinerito necesario para el dia a dia. 
Pero cuidado, jamás dije que algunos no ganan con la masificación turística, mucho más que lo que pudieron soñar antes de su influjo. Pero también es cierto que la cantidad de gente que es dueña de tierras o que tiene poder adquisitivo para aprovechar la nueva capa económica -montando su negocio propio- no es ni jamás será la mayoría. Por lo general son la minoría, hasta en países donde hay reglas claras y justicia social que equilibrá la cancha para todos. 

Entonces, la masificación y su seducción de ganancias rapidas es lo que altera la cultura y la socio-economía más drasticamente que todo lo demás. Como efecto de ello, no sólo a nivel local y regional, si no a nivel nacional (ya que éste sistema se reproduce a escala país, como podemos ver en Monterrey y Mexico D.F.) tenemos que las diferencias de cultura y socio-economía dificultan la participación de todos en el sistema, lo cual aunque no se nos diga, es una de las principales causas de la violencia en México.  O sea, no podemos entender al  fenómeno del narcotráfico sin las causas que lo alimentan. En este sentido, el narco es un efecto de la desigualdad social, una salida a la desesperación que exaspera a millones.

La militarización de cada vez más aspectos de la vida pública nacional y regional se da por la urgencia del sistema de evitar que las diferencias culturales y socio-económicas destabilicen todavía más al país,  ahuyentando  a la inversión extranjera directa en el proceso. Sin embargo, la represión que caracteriza al  endurecimiento autoritario no hace más que empeorar la situación, esto por distintos factores. Dicho de otra forma, la promesa de seguridad no ha hecho más que dividirnos aun más no solo en lo republicano, si no en la practicidad del intercambio social y salud económica que son la base de cualquier colectividad funcional.

Primero, se sustituye al policia por el soldado, es que está entrenado para matar sin      mayor cuestionamiento. Esto transforma aun más al 'pueblo mágico', que no acaba siendo tan mágico para el turista europeo que no está acostumbrado a ello. No debemos perder de viste que el policía es un intermediario entre el estado y sus representados, 'embajador' del orden público y los reglamentos que de ahí surgen en pro de la convivencia y la armoniá. Un policia informa a sus superiores si una calle tiene baches, si un semaforo no funciona, ó simplemente si la gente tiene alguna molestia e inconformidad dentro del sector y las coordenadas que el uniformado supervisa. El soldado trae al enemigo a perseguir tatuado en su frente. Enorme diferencia.

Segundo, represión  es violencia simbólica, un recordatorio del monopolio de la  violencia que puede usarse cuando sea, debilitando la confianza del pueblo en la representación y las instituciones. 

Tercero, reprimir es reforzar la temporalidad y la rutina  en tiempos de inestabilidad, buscando mantener ganancias económicas a costa de quien olvidaste por las prisas privatizadoras. Esto incluye a los negocios nocturnos que dependen de las horas de entretenimiento que les corresponde por sistema para buscar su propia ganancia. Los  recortes de horario  impactan en la funcionalidad y la supervivencia de sus economías. 

Crees que porque les cierras más temprano en afán de seguridad reduces la posibilidad de la violencia, pero ignoras el hecho que afectas no solo al cliente local que busca divertirse, si no también al extranjero que vino de vacaciones. Realmente te importa poco y lo sabes, porque al final te dijeron los que invierten que lo determinante es el turista masificado que llegó en un crucero y que trae todo su itinerario hecho por un guía. Ese que ya organizó una gran cantidad de actividades todas bien tempranito. Por lo que se vuelve inecesario e indeseable que siga habiendo fiesta hasta altas horas de la madrugada. Ahí no se aglomeran  las masas estandarizadas.

Además, la gente que se desvela no te interesa mucho, ya que sabes que son esos viajeros y trabajadores que no derraman mucho dinero a tu economía, los cuales con la mano en la cintura y de un fusilazo paseado espantas de las calles para poco a poco ir abaratando los negocios que visitaban, forzando a los dueños a venderle a esos que organizan más cruceros y actividades tempraneras. Ahh y obvio también limpiarle el camino y los locales comerciales a las corporaciones de bienes raices que desean más tierras para sus amplios desarrollos y plazas comerciales, que bien sabes te enriquecerán como nunca soñaste. 

Ya ni siquiera te tomas la molestia de buscar estabilizar la situación social que causó todo el revuelo antes de la represión, creyendo  que  las más altas ganancias que vas a obtener ahora si eventualmente  se escurrirán para todos, para finalmente poder cantar victoria y legitimarte ante los ojos del pueblo, la región, tu país y el mundo entero. La militarización no es culpa tuya. Tu solo ejecutas tu fracción de un plan federal a pequeña escala. Sin embargo echas mano de ella para reforzar las relaciones de poder que ya existían.

Para bien o para mal Tulum y otros destinos de la susodicha 'Riviera Maya' se han convertido en una experiencia turística sui-generis, muy alejada de lo que alguna vez  reunió a sus originales habitantes en  simple convivencia, armonía e intercambio. La Riviera es metafóricamente un basquetbolista de barrio muy talentoso que de la noche a la mañana se ganó un contrato multi-millonario, que lo hizo perder su identidad  confundiéndolo hasta la médula. 

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