Wednesday, 28 June 2017

El electrón es la barcaza



El humano es la única especie que forma familias 'permanentes', en donde las reglas de la casa y las expectativas sobre el destino de los hijos se convierten en cultura, así complementando a la biología y la genética que nos dann vida.
Esta es la base institucional de la sociedad, por ende la familia se refuerza como el núcleo de todo, ejerciendo una presión castrante sobre todos los miembros que la componen. Es así como los padres 'deben' convertirse en educadores, mientras que los hijos requieren obedecerles, para mantener bien lubricada a ésta, la institución favorita del Estado y la religión organizada.
Es obvio que durante los primeros años de vida el niño no dispone de otro guía más que su progenitor, pero muy distinto es que tengan que someterse a sus eternos designios, que ciegamente les empodera sobre cualquier deseo e idea de sus hijos. Irónicamente muchos padres creen que la sola fuente y causa para su realización y trascendencia como seres humanos es la cristalización de sus hijos como proyecto familiar patrimonial.
La verdad es que ante la ausencia de escuelas donde se nos enseñe a ser padres, lo mas efectivo que pudiéremos hacer es transformarnos en ejemplos vivos de lo que quisiéramos que nuestros hijos siguieran y adoptaran para sus vidas, dejando a un lado la verticalidad y dureza que han caracterizado a las relaciones familiares durante los últimos milenios.
Aquí sugiero la metáfora del átomo para entender gráficamente lo que digo. El átomo no solo se sostiene y persiste por el protón (padre) y el neutrón (madre) que componen su núcleo, si no que es también el electrón -con su sana distancia y su propio giro- que mantiene el equilibrio atómico, permitiendo que la energía que une a todo no solo se mantenga, si no que también se multiplique.
Por eso mejor cambiemos la dureza disciplinaria, las excesivas reglas y las imposiciones --> por el ejemplo, en donde el aprendizaje principal se da por imitación, y no por lo que decimos y reforzamos con la palabra. Los hijos son prestados, aunque creamos que estamos en nuestro derecho por haberles dado vida.
La mejor forma de hacerlos felices es dejarlos ser. Es así como un electrón autónomo tendrá el poder para decidir si se mantiene cerca del seno familiar, así evitando su prematura escapatoria por no haber respetado su autentica presencia.


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