Monday, 3 April 2017

El eje de la congruencia






Las vibraciones de las que estamos hechos  arriban  a  puerto sutil en Vishuddi -chacra de la garganta-, puente energético de comunicación entre el mundo interior y exterior.

A estas alturas del desarrollo personal el aferramiento a una identidad solida e inamovible  comienza a disolverse, permitiéndole al individuo hacer consciencia de la universalidad que lo compone. 

Además de ser el responsable de darnos 'certeza' e identidad, el ego también bloquea  las funciones inconscientes del cuerpo -impulsos, emociones, sentimientos-  para dar prioridad  a la lógica y la razón, o sea la vigilia. 

No obstante, dicha 'tapadera' es visualizada con desapego desde Vishuddi, ventana de oportunidad  que le facilita al individuo  integrar, por lo menos temporalmente, las partes más densas y materiales con las más sutiles  y trascendentes de su organismo.

Dicha integración es fundamental, ya que es apenas entrando en contacto con la parte sensible es como sembramos la empatía necesaria  para después cultivarse  con otros.  Asimismo, es  menester activar  las  emociones para lograr  expresar lo que verdaderamente sentimos, más allá de las verdades convencionales que nos rodean. En pocas palabras, no hay mayor significado que el que nos resuena profundamente.

La expresión es autonomía cuando la voluntad se hace palabra. Es así como manifestamos lo que realmente somos, integrando  sentimientos y pensamientos en acciones creativas e interactivas, y ciertamente congruentes, entre lo que pensamos y decimos, y lo que decimos y hacemos.

No hay honestidad sin congruencia, congruencia sin aceptación, ni aceptación sin compasión y amor propio. Vishuddi es el centro energético que discierne entre las dualidades  y polaridades de la vida, ayudándonos a suavizar  nuestra contradictoria existencia para hacerla más llevadera.  


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